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jueves, 4 de noviembre de 2004
COMUNIDADES

Dorkbot inicia en Madrid sesiones alternativas de artistas y 'hackers'

Los encuentros, en 17 ciudades del mundo, sirven como un espacio para experimentar con el arte y la tecnología

Hackers que son artistas y artistas que trabajan como hackers, o simplemente gente común haciendo cosas extrañas con la electricidad, es el lema de las reuniones Dorkbot que se han iniciado en Madrid.

Cualquiera puede participar en estos encuentros en los que se trata de juntar a gentes dedicadas a cacharrear con cualquier tipo de tecnología, desde software a videojuegos pasando por batidoras o tostadoras, especialmente tecnologías sencillas, y siempre que haya algún toque de subversión detrás de esas manipulaciones. "Hay mucha gente haciendo cosas raras y que no sabe que no son los únicos; nosotros pretendemos anticiparnos y reunirlos en estos encuentros", dicen Javier Candeira y Aitor Méndez, los organizadores del evento. "Es una cosa un poco punk, un poco macarra", dice Méndez. "Nos interesan los usos de la baja tecnología", apostilla Candeira.

La primera reunión madrileña, que sus promotores confían en mantener cada seis semanas, se convocó en un local del barrio de Lavapiés, La Dinamo, mezcla de asociación, cibercafé y bar de copas. Congregó a varias decenas de personas que asistieron a una ponencia del colectivo El Perro, a la presentación de artbots y a una lucha de pinchavídeos.

Vestidos con batas blancas, los oficiantes presentaron a Ramón Mateo, miembro de El Perro, que no pudo presentar XXX. Es una proyección de vídeo sobre la que se dispara con un rifle con balas de tinta. "Pretendemos plantear preguntas a la gente y hablar de lo cotidiano con nuestras creaciones, no de lo sublime del arte", dice Mateos.

La idea detrás del entramado Dorkbot es subvertir las nociones de lo que es el arte y de los autores. Los artbots están destinados a ello. Unos pequeños y rudimentarios cacharros fabricados con materiales domésticos: vasos, platos de plásticos, pinzas y pequeños motorcillos montados sobre unos rotuladores, puestos en marcha sobre una página en blanco. Los artbots pintan aleatoriamente trazos que, colgados convenientemente en una sala de exposiciones, podrían pasar por arte.

Cuatro años

Fundadas en el año 2000 en Nueva York por Douglas Repetto, profesor de música por computador de la Universidad de Columbia, las reuniones Dorkbot se han extendido por 17 ciudades del mundo, desde Mumbai (India) a Melbourne (Australia), hasta llegar el verano pasado a Barcelona y ahora a Madrid. Dicen sus organizadores que es una especie de franquicia artística no comercial. Cualquiera puede fundar una, con el beneplácito de Repetto.

El último de los montajes que presentaron en Madrid contaba con una pantalla en la que dos pinchavídeos proyectaban, otra más en la que dos asistentes se zumbaban de lo lindo en un videojuego de lucha, y un último pinchadiscos colocando música tecno hasta disparar los ánimos del ambiente.

"La idea es conseguir que esto se extienda", dice Candeira. "No sabemos si hay suficiente gente en Madrid para mantenerlas, por eso hay que probarlo". En cada ciudad cada Dorkbot tiene su propio estilo, en Londres "son muy políticos, la gente se levanta en las reuniones y suelta su discurso; en Barcelona son más artísticos, a nosotros nos interesan más los cacharritos".

Una de las ideas básicas de las reuniones es que el público se involucre. "Me ha gustado. Creo que haré unos artbots de este tipo con mi hermano pequeño", dice Silvia a la salida. "A lo mejor me animo a participar".

DORKBOT MADRID: http://dorkbot.org/dorkbotmadrid/ DORKBOT: http://dorkbot.org

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