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Crítica:POESÍA

Alta sobre la más alta

La vida y la obra de Safo, uno de los pilares líricos de Occidente, a través de una excelente traducción de sus versos y testimonios que dejaron de ella griegos y romanos.

La más romántica de los poetas clásicos resulta la más moderna de los poetas antiguos. Comparte ese honor con Catulo, su admirador romano. Por algo Ezra Pound los incluyó a ambos en el "meollo" de la poesía. La lírica occidental depende para siempre de los versos que en el siglo VI antes de Cristo escribió en una isla mediterránea una aristócrata casi desconocida. Era la época arcaica, cuando poesía y música coincidían. Con respecto a su gran predecesor, Homero, Safo se muestra "tan dependiente como contestataria": lírica frente a épica; feminidad frente a masculinidad; erotismo frente a guerra. Es sintomático que Aurora Luque haya titulado Intimidad uno de los fragmentos. Safo dice en primera persona el ideal griego de la existencia: "Pero yo amo la vida refinada. Esto también a mí / -el ardiente deseo de sol y de belleza- / me lo tiene asignado el destino".

POEMAS Y TESTIMONIOS

Safo

Traducción y edición

de Aurora Luque

Acantilado. Barcelona, 2004

190 páginas. 15 euros

Visto eso, era inevitable que esta obra sufriera en su navegación por los siglos el ataque de muchos enemigos. Las religiones y las ratas, entre otros. Bastantes fragmentos llegan en formato casi perfecto, como el Himno a Afrodita que abre el libro, el famoso La pasión ("Un igual a los dioses me parece") o el que supera cualquier romanticismo: "De verdad yo quisiera verme muerta". Helenista, poeta y "camarada de Ícaro", Aurora Luque es quizá la que más directamente siente entre nosotros el pulso general de la cultura griega, y el de la poesía de Safo en particular. Su perspectiva femenina se aprecia en detalles cruciales, como el poema Lo que una ama, donde habitualmente el pronombre indefinido se traducía en masculino (lo que uno ama). En la métrica (Safo acabó dando nombre a una estrofa) sigue al original, pero sin dogmatismos: el resultado tiene la elegancia y la naturalidad que requiere lo griego. Sus versos en español están preparados para ser clásicos, como lo estuvieron los originales para serlo en su literatura. Muchos lectores, no sólo los bilingües, podrán gozar la precisión de la traductora: por ejemplo, cuando convierte eumorfótera en "más bella por sus formas". Educados en el minimalismo, podemos degustar mejor que en otras épocas estos textos rotos, gérmenes de aforismos o de profecías: "Aurora venerable".

Luque ha renunciado a la

erudición y a redactar una biografía de Safo. Confía esa tarea a los poemas y a los testimonios que griegos y romanos nos legaron sobre ella. No todos son tan generosos como Platón, que la llamó sabia y décima musa. Taciano -excepcionalmente- la califica de "ninfómana y prostituida". La poeta fue protagonista de obras teatrales y novelescas. Los ciudadanos aprendían sus versos para la vida y para la muerte, los citaban en las cartas, en la filosofía... Se le erigieron estatuas, se acuñó moneda con su efigie... Se la comparó con Sócrates por sus amores simétricos: ella con las mujeres, él con los hombres. Ambos "amaban a muchos y se dejaban dominar por los hermosos".

Que los nombres de la poeta

y de su isla hayan servido para designar el homoerotismo femenino no facilita la lectura actual, en contra de lo que pudiera parecer. La paradoja persigue a los poetas, y el lesbianismo contemporáneo no se identifica ya con la de Lesbos. Aquella mezcla de poesía, educación y cuerpo que enlazaba a la amante con sus discípulas ha quedado relegada al tabú, tanto por el Occidente cristiano como por la Modernidad laica, no menos hipócrita. Grecia estaba más cerca de la naturaleza. La misma poeta que describe el amor con intensidad superior a los místicos, menciona un consolador sin ningún problema.

El homoerotismo no es más que la encarnación corporal de la helenidad. En el vuelo general de aquella cultura que fue la nuestra debe valorarse a Safo, que resume en una línea aquel proyecto irrepetible: "Pero también el bueno ha de ser pronto hermoso". La novedad maravillosa de esta poesía explica por qué los griegos están considerados los jóvenes de nuestra cultura. Recién escritos en el siglo XXI, estos versos de Safo y de Aurora Luque mantienen intacta la "gracia inherente" que los antiguos le encontraron. De la manzana inalcanzable, que tiene su propia maduración en la rama, dice Safo: ákron ep'akrotáto. Y Aurora Luque traduce: "Alta sobre la más alta".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de septiembre de 2004