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martes, 15 de junio de 2004
Elecciones Europeas

Llamazares convoca una asamblea extraordinaria para reformular "sin límites" el proyecto de IU

Francisco Frutos: "Esta dirección no está capacitada para encauzar de nuevo la política"

La primera consecuencia del peor resultado de la historia de Izquierda Unida será una batalla interna. El coordinador general, Gaspar Llamazares, ha decidido convocar una asamblea extraordinaria en diciembre o enero para reformular "sin límites" el proyecto. Ayer se reunió con la mayoría que le apoya para preparar los cambios que sin duda abrirán una batalla con el sector crítico. La idea es continuar en la senda de las reformas hacia el ecosocialismo que las resistencias del sector liderado por Francisco Frutos frenaron el año pasado. Éste dijo ayer: "Esta dirección no está capacitada para encauzar la política de IU".

El modelo para la heterogénea mayoría que ha permitido a Llamazares seguir al frente de la federación es Iniciativa per Catalunya. Es precisamente en esta comunidad autónoma donde la coalición IU-ICV ha tenido los mejores resultados de toda España en las europeas. El único lugar donde, de hecho, ha crecido en porcentaje de forma significativa respecto a las generales. En el resto de España, salvo Aragón, la federación ha caído respecto a las generales, y ha perdido más de la mitad de sus votantes.

Llamazares ya trató de impulsar estos cambios en la pasada asamblea ordinaria, en diciembre de 2003. De hecho, intentó incluso modificar el nombre de la federación para pasar a llamarse Izquierda Verde. Pero el sector liderado por Francisco Frutos no se lo permitió.

Ambos dirigentes pactaron entonces una unidad que no era real. Enseguida volvieron los enfrentamientos, y después de las últimas generales Frutos llegó a decir que el coordinador general "debería coger una maleta y marcharse a su pueblo".

El centro del debate ideológico no se coloca, como antaño, en la relación con el PSOE. Tanto Llamazares como Frutos están básicamente de acuerdo en que no se puede volver a la época de enfrentamiento abierto, que durante un tiempo dio buenos resultados electorales, pero que acabó con una trágica división en 1997, con la expulsión de Nueva Izquierda y la ruptura con Iniciativa. Desde entonces, IU no ha dejado de perder apoyos en todas las elecciones. Frutos no puede estar en contra de los pactos con el PSOE, porque él firmó con Joaquín Almunia en 2000 un acuerdo para acudir juntos a las elecciones.

El debate se sitúa en el modelo organizativo, en la fuerza que tengan las distintas federaciones y, sobre todo, en la presencia del PCE, partido hegemónico dentro de la federación. En la dirección de esta histórica formación se han colocado los que más critican a Llamazares. Junto a ellos se sitúa la Corriente Roja, el ala izquierda de la formación, que estaba a punto de abandonarla pero ahora aguantará hasta la Asamblea extraordinaria. Frutos podría aliarse con este sector, como sucedió en la designación del candidato para las europeas, y dar así la batalla contra la mayoría creada por Llamazares.

El coordinador general reunió primero a la Comisión Permanente para anunciar esa convocatoria de una asamblea extraordinaria. Y luego, por la tarde, llamó a los coordinadores y representantes afines de las federaciones más importantes, que son sus avales principales, para preparar una batalla que ambos sectores ven como inevitable. Todos coincidieron en que hay que profundizar esos cambios que quedaron pendientes en la asamblea del pasado noviembre. Llamazares, en su resumen de esta reunión, habló de la "necesaria refundación de Izquierda Unida". Pero enseguida, conocedor de los problemas que crea ese término, dijo: "Si la palabra no gusta, ponemos otra, que sea renovación a fondo o cualquier otra, pero esto hay que cambiarlo".

Una de las grandes preocupaciones es la imagen oscura y antigua que tiene la federación. Las asambleas locales, según reconoce la dirección, se han transformado en unos órganos que a veces sirven sólo "para ajustar las cuentas periódicamente" y que no animan a entrar a nuevos militantes. Por eso Llamazares propone que se hagan asambleas no sólo locales, sino también por sectores o grupos de interés, para que la gente pueda participar según su profesión o ámbito de actuación específico. También así se podría encauzar, dice, el caudal de conocidos representantes de la cultura, como los que han apoyado a la federación en los últimos días, aunque con escasa repercusión electoral.

La mayoría que lidera Llamazares también atribuyó una parte de la culpa a la actitud de Frutos, que ha optado por el enfrentamiento a través de los medios de comunicación con el coordinador general, al que ha descalificado en varias ocasiones.

El secretario general del PCE continuó ayer con su tono duro en una entrevista en Onda Cero. "Cuando no se quiere hacer caso de los signos de la política, se fracasa. Esta dirección no está capacitada para encauzar de nuevo la política de IU. No he hablado con Gaspar Llamazares desde después de las elecciones del 14 de marzo. Cuando uno no es capaz de analizar los errores que comete, ni los fracasos que tiene, no hay nada que decir. No tengo por qué estar todo el día quemándome la sangre en discusiones que no tiene ningún sentido, ni en hablar con personas que no quieren escuchar".

Respecto a la polémica sobre la presencia del PCE en IU, Frutos se limitó a señalar: "No está en el horizonte que el PCE comience una andadura independiente. IU es un proyecto interesante que puede relanzarse".

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