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jueves, 10 de junio de 2004
Reportaje:

Un año de odios y traiciones

Tras 12 meses de la deserción de Tamayo y Sáez no se ha probado que fueran sobornados

"La victoria de José Luis Rodríguez Zapatero se ha alcanzado con las mismas técnicas de la mentira que utilizó el PSOE en mi caso". El resentimiento de Eduardo Tamayo un año después de su deserción sigue intacto. Odia al PSOE y a sus líderes. Sobre todo al presidente del Gobierno, al secretario general de los socialistas madrileños, Rafael Simancas y a su portavoz adjunta en la Asamblea de Madrid, Ruth Porta.

Pero no es lo único que continúa intacto. También el misterio de la espantada -mañana se cumplirá un año- protagonizada por él y su compañera de partido, María Teresa Sáez. Un año después no se ha podido demostrar si hubo realmente una conspiración con traspaso de maletines de por medio o si todo se debió a un desplante político.

Han sido contadas las veces que Romero de Tejada, del PP, se ha dejado ver en público

Fuentes socialistas aseguran que Tamayo tiene conexiones empresariales en Venezuela, pero no pueden aportar ni un solo papel que demuestre un incremento de capital que aporte una pista de la supuesta trama político inmobiliaria auspiciada por el PP en la que basaron la deserción de los dos tránsfugas. Eduardo Tamayo asegura que no "ha viajado a Venezuela desde 2002 y tampoco a Santo Domingo", donde otra fuente de la dirección de la Federación Socialista Madrileña le sitúa haciendo negocios.

El 10 de junio de 2003, en la sesión constitutiva de la Asamblea de Madrid, Tamayo y su entonces compañera de partido en el PSOE decidieron dar la espantada. Abandonaron el hemiciclo, a su partido y terminaron con la posibilidad de un gobierno de izquierdas en la Comunidad de Madrid.

El resultado electoral obtenido el 25-M que otorgaba 55 diputados al PP, 47 escaños al PSOE y 9 a IU permitía al candidato socialista Rafael Simancas ser presidente con el apoyo de IU. Todo se volvió del otro lado. Con la deserción el PP obtenía una mayoría de un voto en la cámara y Rafael Simancas prometió no ser investido con el voto de los dos traidores. Éstos se negaron a entregar el acta de diputado. Se creó una comisión de investigación parlamentaria cuyos interrogatorios durante el mes de agosto recibieron picos de audiencia televisiva nunca vistos en una retransmisión de caracter político. Finalmente, todo quedó en nada. El PP permitió a Tamayo y Sáez tomar parte en la sesión plenaria en la que se votaban las conclusiones de la comisión de investigación y e hicieron lo mismo que la célebre frase que dijo María Teresa Sáez durante su interrogatorio y por la que será recordada durante años: "No a todo". Ellos, que se habían convertido en árbitros de la Cámara con sus votos en contra bloquearon cualquier conclusión de la comisión.

Con trama o sin trama el resultado de la traición de Tamayo fue una nueva convocatoria electoral el 26 de octubre en la que el PP ganó por mayoría absoluta y convirtió a Esperanza Aguirre en la primera mujer presidenta de una comunidad autónoma por elección directa.

Tamayo se presentó a esas elecciones con un nuevo partido llamado Nuevo Socialismo del que la número dos era María Teresa Sáez. Su lema era "Honradez probada". Su partido recibió tan sólo 6.200 votos. Fuentes de la embajada de Venezuela han manifestado que poseen informaciones de que varios de los miembros de su lista son hispano venezolanos, pero no pueden confirmar si Tamayo ha viajado durante el último año a ese país.

Cuando sí lo hizo fue en diciembre de 2002 haciéndose pasar como observador internacional para analizar el devenir de la crisis política venezolana, y, según denunció el alcalde del municipio Libertador de Caracas Freddy Bernal, sólo se reunió con la oposición "golpista". Según Bernal, Tamayo apoyó a la oposición venezolana que el 11 de abril dio un golpe de Estado contra el presidente de la república, Hugo Chávez. Ésta es la única conexión probada entre Tamayo y Venezuela.

María Teresa Sáez tampoco ha realizado ningún movimiento sospechoso. Sigue viviendo en su casa en el barrio de San Fermín en Villaverde y recuperó su trabajo como auxiliar administrativa en el hospital 12 de Octubre. Es decir, pasó de ganar una media de 4.000 euros como diputada regional a cobrar 721 en su actual trabajo. Fuentes del sindicato CC OO en el hospital aseguran que, en un principio, María Teresa Sáez pidió varias bajas por depresión. Justo después de la espantada. Cuando le tiraban basura por encima de la tapia de su casa, monedas cada vez que salía a la calle, la llamaban ladrona y traidora. "Fue víctima de presiones fascistas en el 12 de Octubre pero ahora parece que las cosas se han solucionado". Una enfermera de este hospital confirma que Sáez acude regularmente a su puesto de trabajo "pero lo hace siempre acompañada o de uno de sus hijos o de algún familiar. Siempre acompañada, como con miedo".

Pero esta crisis no sólo se llevó por delante la credibilidad de los dos desertores. Por los interrogarorios de la comisión de investigación pasaron constructores, promotores de vivienda, alcaldes, diputados y el secretario general del PP en Madrid, Ricardo Romero de Tejada. Otro de los grandes perdedores tras el torbellino del pasado verano.

El interrogador del PSOE, el diputado Modesto Nolla, logró descubrir y desenmascarar a Romero de Tejada quien dijo no conocer a los dueños de una empresa de fotocopias que, sin embargo, le pagaban la seguridad social. Tras la crisis de la Asamblea han sido contadas las veces que Romero de Tejada se ha dejado ver en público, participó tan sólo en un mitin de las elecciones repetidas y fuentes del PP aseguran que pese a ocupar el mismo cargo, en el partido se realizó un traspaso de funciones silencioso y, estas mismas fuentes, sospechan que en el próximo congreso en otoño, Romero de Tejada será apartado de su cargo.

Rafael Simancas, quien no pudo ser presidente por culpa de Tamayo y Sáez, tampoco perdona, pero afirma que ahora es el turno de los tribunales.

Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, en la Asamblea de Madrid. / G. LEJARCEGI

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