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Prince vuelve a acercarse al gran público con 'Musicology'

Su publicación coincide con el vigésimo aniversario de 'Purple rain'

El músico, cantante y compositor Prince reaparece oficialmente con Musicology (Sony). Su publicación coincide con el vigésimo aniversario de Purple rain, el disco y la película que le llevaron a su pináculo de popularidad. En realidad, no se trata de un regreso desde la nada: aunque fuera del radar de los grandes medios, Prince ha seguido editando música en su propia discográfica y actuando.

Prince Rogers Nelson (Minneapolis, 1958) ha optado por un insólito modelo de negocio. Sin agente, da conciertos por EE UU cuando le apetece: prescinde de los promotores locales y alquila los recintos; en vez de pagar publicidad, deja que la noticia se difunda por el "boca a boca". Al eliminar intermediarios y reducir gastos, gana comparativamente más que las superestrellas en gira. A veces, la misma noche ofrece un espectáculo más relajado en un club, donde cobra en metálico antes de tocar una nota.

Tras la borrascosa finalización de su contrato con Warner, Prince reniega de las relaciones de larga duración con discográficas. El conflicto derivaba de una radical discrepancia sobre la función de cada parte: Warner pretendía racionar sus lanzamientos, para acercarle al nivel de ventas de su buena época, mientras Prince exigía publicar lo que le apeteciera, ignorando las realidades del mercado y los consejos de los disqueros. En esas guerras, el público suele trasladar sus simpatías hacía el artista, pero aquí se produjo un error garrafal: Prince se rebautizó con un símbolo impronunciable, aparentemente convencido de que cambiar de nombre le liberaba de sus obligaciones con Warner; el hombre de la calle le consideró otro chiflado más, infectado por el mismo virus de Michael Jackson.

A partir de 1996, Prince funciona por libre. En New Power Generation Records edita discos disponibles a través de Internet o en determinadas cadenas; fuera de EE UU, cede la distribución a independientes. Así, comercializa desde Crystal ball -tres CD de descartes- a NEWS, con cuatro instrumentales. Sus ventas son ahora de decenas de miles, pero, cómo no, presume de ingresar más dinero que cuando despachaba millones de copias.

También sabe beneficiarse de la incontenible ansia de las grandes compañías por ficharle (y reformarle). Ha flirteado con Capitol y BMG, consiguiendo unos altísimos royalties. Ambas empresas salieron frustradas tras sacar, respectivamente, Emancipation y Rave un2 the joy fantastic: Prince no acepta la disciplina de un plan de marketing y, ¡ay!, su clientela se ha reducido drásticamente.

Lo que se sabe de su vida diaria complica la situación: se asegura que ahora es un devoto testigo de Jehová que reniega de los placeres de la carne. Sin embargo, no está tan alejado del mundo como para no apreciar que los vientos soplan a su favor: Alicia Keys, OutKast y otras figuras actuales son admiradores militantes. Su aparición en la gala de los Grammy, acompañando a la principal estrella de Sony, Beyoncé, testimonia que quiere dar una imagen más accesible. Se aceptan apuestas respecto a la duración de su amable disposición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2004