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ELECCIONES EN CATALUÑA

Zapatero promete apoyar la reforma del Estatut que apruebe el Parlament

Maragall pide el voto para que Cataluña alcance con la alternancia la "plenitud democrática"

El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, prometió ayer apoyar la reforma del Estatut que apruebe el Parlament. Lo hizo en el Palau Sant Jordi de Barcelona ante cerca de 20.000 personas, que asistieron al mitin central de la campaña. Zapatero, quien dijo que sólo Pasqual Maragall asegura el cambio, asumió las principales reivindicaciones del PSC y llamó a votar para que los "enchufados" Artur Mas y Mariano Rajoy pasen a la oposición.

Rodríguez Zapatero dejó claro que el domingo pretende jugársela en Cataluña casi tanto como Maragall. El líder del PSOE ofreció su apoyo total a Maragall y presentó su eventual victoria como un primer paso hacia "el cambio" también en España y hacia la construcción de la "España plural", que, en su opinión temen por igual los independentistas y los centralistas. Ayer se disiparon las dudas que azuza la derecha respecto a que los proyectos del PSC y el PSOE reman en la misma dirección y también sobre el apoyo de los socialistas españoles a una eventual reforma del Estatut. Rodríguez Zapatero, que recitó un verso en catalán de Miquel Martí i Pol, fue tajante: "Apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento catalán", afirmó, solemne.

No fue el único compromiso que asumió: adoptó como propias otras tres demandas emblemáticas de Maragall: el impulso del Eje Pirenaico de infraestructuras, la reforma del Senado para que sea una auténtica Cámara de representación territorial y que los organismos del Estado "tengan presencia en todo el territorio nacional", incluido, claro está, Cataluña.

La "España plural" estuvo muy presente ayer en el Sant Jordi y fue muy aplaudida: Los socialistas vascos Odón Elorza y Patxi López y el ex presidente de Baleares Francesc Antich fueron aclamados, al igual que Maragall cuando afirmó que este concepto ya se encuentra en la Constitución, pero que el PP se niega a desarrollarlo. "Lo tenemos que hacer juntos el PSOE y el PSC", zanjó.

Rodríguez Zapatero insistió en que votar a Maragall es también "comenzar a construir el cambio" para España. Y, en consecuencia, presentó al líder del PSC como el único capaz de desplazar a la oposición al mismo tiempo tanto a Artur Mas como a Mariano Rajoy. Se refirió a ambos como "enchufados", porque fueron elegidos tras un proceso controlado por los líderes salientes en sus respectivos partidos, e ironizó sobre las rencillas que mantienen en campaña tras ocho años de estrecha colaboración: "Es como una película que podría titularse Amor, enfado y reconciliación; es decir, ocho años de amor, 15 días de enfado y reconciliación para toda la vida".

Maragall, que fue presentado por el cantautor Joan Manuel Serrat y aclamado al grito de "¡presidente!, ¡presidente!", pidió un último esfuerzo para que Cataluña tenga el "primer gobierno tranquilo de izquierdas en un siglo", por lo que reclamó el apoyo de los socialistas, pero también apeló al voto útil de la izquierda e incluso al de los "catalanistas de verdad" que saben que "la alternancia, el pluralismo y el cambio" son la esencia misma de la democracia. "El cambio es una garantía de que Cataluña alcanzará al fin la plenitud democrática", proclamó.

A estos sectores catalanistas -muchos de los cuales se han mantenido hasta ahora fieles a Jordi Pujol- se dirigió especialmente para que se sumen al proyecto de cambio: "Daremos la mano a todos los que quieran tener esta Cataluña soñada", afirmó. Y concluyó significativamente su discurso reformulando el tradicional "Visca, visca, visca Catalunya socialista" para que todos estos sectores se sientan también representados por su opción: "Visca, visca, visca, no la Cataluña socialista, sino la Cataluña de todos", clamó.

En la recta final de campaña los socialistas han puesto todo su empeño en tratar de convencer de que el único voto útil de la izquierda es el dirigido a Pasqual Maragall, la única opción que garantiza el cambio por sí misma. Ayer reiteró los argumentos que dedica tanto a Esquerra Republicana, que no ha definido aún su política de alianzas y que, subraya el PSC, puede acabar frustrando el cambio si se alía con Artur Mas, como a Iniciativa per Catalunya Verds (ICV).

A los electores del partido de Joan Saura les solicitó "respetuosamente"que voten "con la cabeza", sobre todo en las circunscripciones donde las posibilidades que tiene ICV de obtener escaño son remotas, como Girona y Lleida. El objetivo, dijo, es conseguir que "estos votos, legítimos, puedan sumarse por la causa del cambio".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de noviembre de 2003