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lunes, 10 de marzo de 2003
Reportaje:

De fábrica textil a piscina ovalada

Can Ricart, una nave del Raval atribuida a Fontserè, será centro deportivo

De fábrica textil y sala de ventas de finales del siglo XVIII a moderno polideportivo con una piscina de forma ovalada. Ésta es la transformación que experimentará en el próximo mandato municipal Can Ricart, una antigua fábrica situada en el número 10 de la calle de Sant Oleguer, en el Raval, encajonada entre el polideportivo que lleva el nombre del barrio y las viviendas que dan a la calle de las Tàpies.

No hay certeza sobre la fecha exacta de construcción de la fábrica, pero se sitúa a finales del siglo XVIII o inicios del XIX, cuando las naves ocupaban todo el frente que da a la calle de Sant Oleguer y casi llegaban hasta la iglesia de Sant Pau del Camp. Un informe municipal atribuye la construcción de las naves a Josep Fontserè, uno de los arquitectos más importantes de aquella época y autor de la reconversión de la fortaleza de la Ciutadella en parque.

La piscina, situada en la calle de Sant Oleguer, tendrá 100 metros de largo

La estancia donde se vendían las telas será una sala de 'fitness' y musculación

El propietario de la fábrica fue Federico Ricart Gisbert, marqués de Santa Isabel, que en el año 1875 encargó la reforma de alguna de las construcciones de Can Ricart. De ello hay constancia por una inscripción del registro de la propiedad de 1887. Coincidiendo en el tiempo, entre 1883 y 1887, el marqués de Santa Isabel encargó a Fontserè la construcción de una residencia señorial en el paseo de Sant Joan con Diputació: el Palauet, que actualmente es la sede del grupo Aguas de Barcelona. Por esas circunstancias y por la existencia en la fábrica de Can Ricart de elementos arquitectónicos, como estructuras de hierro y algunos ornamentos, habituales en las obras de Fontserè, el informe municipal atribuye la construcción de la fábrica del Raval al arquitecto de la Ciutadella.

Pese a que el estado actual de Can Ricart es prácticamente de ruina -de hecho, los restos de las edificaciones han sido ocupados y desocupados repetidas veces-, la estructura de las naves se mantiene. Y llaman la atención las escalinatas de entrada, de doble tramo, y las que comunican los dos pisos de la nave. Dentro, lo que debía de ser la sala de contratación, en dos pisos, muestra cuatro pares de esbeltos pilares de hierro que sostienen la estructura. Las dos edificaciones laterales debían de tener parecida estructura, aunque son más pequeñas.

El proyecto de convertir la antigua fábrica en un polideportivo respetará la estructura de la nave. Lo que fue la sala noble donde se vendían las telas se transformará en una sala de fitness y musculación, según el proyecto arquitectónico. El nuevo complejo deportivo municipal del Raval se comunicará con las instalaciones del pabellón deportivo que da a la calle de Sant Pau. El complejo abarcará la manzana comprendida entre las calles de Sant Oleguer, de la Riereta, de Sant Pau y de las Tàpies. La fachada de la fábrica se mantendrá y se restaurarán las escaleras.

Por detrás, donde ahora hay pistas, se construirá lo que sin duda será el elemento más singular del poliderportivo municipal: una piscina ovalada de 100 metros de largo y unos 10 de ancho. En su arco interior la piscina tendrá otras dos centrales, de 10 metros por 10 metros, que contendrán las actividades gimnásticas acuáticas y otra de hidromasaje. Asimismo contará con un área de termas.

El peculiar diseño de la piscina fue el proyecto ganador del concurso que convocó el Ayuntamiento. Fue la sociedad Ubae, que gestiona otros polideportivos municipales en Barcelona, como el de Can Dragó y el del Frontón Colón, la que pensó en una forma elíptica y tomó como referencia una piscina de Copenhague. Ricard Llorens, gerente de Ubae, precisa que se trata de un diseño más próximo al de una piscina de balneario "pensada para una actividad de ocio y salud, no de competición". Con todo, Llorens asegura que 100 metros dan para mucho y dice que, si es necesario, se podría instalar algún sistema para crear carriles de natación.

De hecho, parte de los usuarios de la futura piscina podrían ser los que antes frecuentaban las piscinas Folch i Torres, junto a la Ronda de Sant Pau, que fueron cerradas en mayo del año pasado por problemas estructurales. Tal vez por el uso ciudadano que tendrá, algunos representantes vecinales ya mostraron ciertas reticencias ante el diseño de la futura piscina en el plenario del distrito de Ciutat Vella en el que se dio el visto bueno inicial al proyecto, que cuenta con un presupuesto inicial de 5,5 millones de euros, cantidad que incluye las instalaciones y la rehabilitación de toda la estructura de Can Ricart. Pero eso será en el mandato próximo.

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