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domingo, 9 de febrero de 2003
FÚTBOL | La jornada de Liga

Mano pesada

El Real Madrid remonta gracias a su pegada en un partido que el Betis dominó en el primer tiempo

La mano pesada del Madrid impuso su ley en un duelo que confirmó ciertas debilidades del Betis, equipo con poco carácter por lo que se ve. Y con pésimos defensas, lo peor que pudo sucederle frente a las estrellas locales, que dejaron la firma de su clase en el segundo tiempo. A golpe de imaginación, Zidane, Figo y compañía levantaron un partido que se había complicado en el primer tiempo y que no tuvo color en el segundo.

REAL MADRID 4 - BETIS 1

Real Madrid: Casillas; Miñambres, Hierro (Pavón, m. 73), Helguera, Roberto Carlos; Cambiasso (McManaman, m. 81), Makelele; Figo, Zidane, Raúl; y Ronaldo (Solari, m. 88).

Betis: Prats; Varela, Arzu, Filipescu, L. Fernández; Assunçao, Cañas (Maldonado, m. 77); Joaquín, Capi, Denilson; y Fernando (Calado, m. 85).

Goles: 0-1. M. 36. Capi sirve por la izquierda a Denilson, que hace cinco bicicletas a Miñambres y mete el balón por el medio del área. Fernando lo toca, rebota en Helguera y entra.

1-1. M. 43. Helguera adelanta a Raúl, que controla con trabajo al borde del área con la pierna izquierda y remata raso junto al poste.

2-1. M. 48. Cañas derriba a Roberto Carlos en la esquina izquierda del área. Figo transforma el penalti engañando completamente a Prats.

3-1. M. 60. Zidane controla con un toque de lujo casi en el lado izquierdo del centro del campo, se centra con un quiebro a Arzu, se apoya con una pared en Ronaldo y dispara por bajo.

4-1. M. 88. Prats derriba a Ronaldo, que lanza el penalti, para el portero, pero el brasileño recoge el rebote, le regatea y marca.

Árbitro: González Vázquez. Amonestó a Filipescu, Helguera y Prats.

70.000 espectadores en el Bernabéu.

Las características de los dos equipos invitaban a pensar en un partido racheado, vistoso, con muchas ocasiones y cierta falta de rigor aquí y allá. Al Betis le faltan buenos defensas y le sobra gente de talento en el frente de ataque. Gol no tiene, o no en la medida que se puede esperar de un equipo con Denilson, Capi y Joaquín, perfectos abastecedores para cualquier delantero decente. Esta vez jugó Fernando, un mediapunta de los de ahora, de los que juega para aparecer por sorpresa en el área. Para lo demás no está. A falta de un delantero centro en condiciones, Fernando es lo más potable del Betis. Marcó en una llegada que estuvo precedida por una excelente acción de Denilson, que le hizo un curso de bicicletas a Miñambes, aterrorizado ante el extremo brasileño durante buena parte del encuentro.

El Betis tiene jugadores muy interesantes en el medio campo y los costados. Lo aprovechó durante el primer tiempo para superar al Madrid, que flaquea en la línea media. Si Zidane baja el pistón, no hay manera de encontrar un pase, no con Makelele y Cambiasso, que mezclan mal. Zidane estuvo discretísimo en el primer tiempo y el Madrid penó con la pelota. Pero un Madrid imperfecto, y hasta mediocre, dispone siempre del beneficio de sus tremendos delanteros. Frente a equipos del corte del Betis, equipos con poco temperamento y defensas de tercera, la poderosa delantera del Madrid termina por imponer su pegada. Como muestra sirvió este partido.

Hubo un momento en que todo pintaba de perlas para el Betis, que llegaba por los dos costados. Joaquín ponía en aprietos a Roberto Carlos: le buscaba, cortaba por dentro y provocaba un incendio en el área. De uno de sus centros llegó el remate de Denilson al palo. Los otros centros no vieron rematador alguno. Al Betis le falta un delantero de garantías. Denilson hizo lo de Joaquín, pero por el otro lado. Y Capi desplegaba la clase de actividad que faltaba en los centrocampistas del Madrid. Tras el gol de Fernando, el Betis estaba en la mejor situación posible. No lo aprovechó. Le salió el alma mustia, de equipo bonito pero de tendencia depresiva. Al menor contratiempo, no responde. No lo hizo cuando el Madrid comenzó a echar carbón en la máquina. El Betis no se repuso del gol de Raúl, el típico tanto decisivo por el momento en que se produjo, a un minuto del final del primer tiempo.

Hasta entonces, el Madrid había pasado un mal rato. No encontraba la pelota y no es precisamente un equipo con recursos defensivos. Sin embargo, la falta de juego no significa la ausencia de oportunidades. Con Ronaldo, Raúl, Figo, Zidane y Roberto Carlos, las oportunidades están ampliamente garantizadas en cualquier partido, bueno o malo. Tiene una pegada brutal. El Betis puede dar fe de ello. Salió goleado del segundo tiempo, donde el Madrid se dio a los lujos tras el segundo gol. Cañas le tiró una patada absurda a Roberto Carlos, que cayó derribado en el pico del área. Típico error de jugador distraído, o de futbolistas sin recursos defensivos. Figo transformó el penalti y allí se acabó el Betis.

Zidane, que había pasado inadvertido en el primer tiempo, comenzó a cobrar protagonismo.Cañas le perdió la pista y permitió ciertas cosas del jugador francés que no están al alcance de casi nadie. El tercer gol fue un prodigio de Zidane, primero por el control, segundo por el elegante regate a Arzu y tercero por el perfecto remate junto al palo. No marca muchos goles, pero cuando se decide son obras maestras. En la jugada participó Ronaldo para dejarle a Zidane una pared perfecta. No fue lo único brillante del delantero, cada vez más engrasado, en plan superior, como en los viejos tiempos. Es verdad que administra sus intervenciones con cierta usura, pero cuando arranca es demoledor.

Cinco o seis desbordes de Ronaldo pusieron al Bernabéu patas arriba. En cada uno de ellos dio la impresión de jugador superior, imparable, ajeno a las contigencias mundanas de los demás jugadores. Algo de eso ocurrió en el cuarto gol, un mano a mano con Prats que acabó en penalti. El portero rechazó de mala manera el lanzamiento de Ronaldo, que arregló las cosas con uno de los regates más airosos, tranquilos y eficaces que se han visto en muchos años en el estadio madridista. Dejó a Prats tirado como un trapo, empujó la pelota a la red y la dio un ataque de risa por la travesura. Ronaldo es otra cosa de jugador.

Prats, a punto de derribar a Ronaldo y hacerle el penalti que transformaría después el brasileño y supondría el cuarto gol del Real Madrid. / RICARDO GUTIÉRREZ

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