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miércoles, 25 de septiembre de 2002
LA SITUACIÓN EN EL PAÍS VASCO

Balza atribuye la muerte de los dos etarras al mal estado del explosivo que llevaban

Ninguna organización del entorno independentista radical se pronunció ayer sobre el suceso

El mal estado de los explosivos que componían el artefacto que transportaban, unido al movimiento del coche, fue la causa más probable de la muerte de los dos presuntos miembros de ETA que perdieron la vida la noche del lunes en el barrio de Basurto de Bilbao, según afirmó ayer el consejero vasco de Interior, Javier Balza. Uno de los presuntos terroristas fue identificado como Hodei Galarraga, huido tras la desarticulación en agosto de 2001 del comando Buruntza. Los portavoces de la suspendida Batasuna y de todas las organizaciones radicales guardaron ayer un inhabitual silencio.

Los dos presuntos miembros de ETA que murieron el lunes en el barrio de Basurto de Bilbao perdieron la vida cuando uno de ellos, todavía por identificar, y que ocupaba el asiento del copiloto en el coche que el otro conducía, manipulaba o llevaba sobre sí un artefacto de entre 15 y 20 kilos con explosivos en mal estado. La degradación del material, unida al movimiento del vehículo, avanzó el consejero, son la explicación más plausible de la explosión.

El consejero de Interior, Javier Balza, dio a conocer ayer este dato, junto a otros que indican que los dos terroristas se dirigían probablemente al lugar donde pensaban colocar la bomba cuando esta explotó. Balza descartó que el propio vehículo que voló por los aires fuera un coche bomba y que los etarras fueran a perpetrar el atentado en el sitio donde se produjo la explosión, dado que el artefacto iba dentro de una mochila, seguramente preparado para ser depositado en otro lugar.

El consejero no pudo, sin embargo, aportar datos sobre el objetivo estimado del comando y dijo que éste no tenía por qué estar necesariamente en las inmediaciones del lugar del suceso.

Uno de los dos etarras fue identificado ayer como Hodei Galarraga Irastorza, vecino de la localidad guipuzcoana de Zaldibia y huido el verano de 2001 tras la desarticulación del comando Buruntza.

El otro miembro de ETA, del que sólo se sabe que era otro varón y que fue quien manipulaba o portaba el artefacto dentro de una mochila, quedó totalmente destrozado, hasta el punto de que el consejero de Interior apuntó a la necesidad de pruebas forenses para establecer su identidad. 'Su estado no permite una identificación visual', afirmó.

La Ertzaintza cuenta con una fotografía supuestamente suya, que figuraba en un falso carné de policía nacional. También se encontró una foto de Galarraga en un DNI igualmente falso. Entre los restos de la explosión, la policía vasca halló igualmente partes de dos pistolas y matrículas falsas hechas con una troqueladora robada en agosto en Abadiño (Vizcaya): la misma con la que se fabricaron las placas del coche bomba desactivado por la Ertzaintza el pasado día 11 en Zierbena.

'Sin duda, se trata del comando Vizcaya', dijo Balza, que acto seguido advirtió de que el comando tiene más miembros operativos y más infraestructura. Ayer la Ertzaintza registró un piso en el barrio de Deusto en Bilbao, del que se llevó diverso material, incluido un ordenador.

A la pregunta de si teme una escalada especial por parte de ETA, Balza respondió rotundo: 'Estamos ante ella'. La policía vasca cree que los actuales integrantes del comando Vizcaya son un nuevo relevo, incorporado en el mes de agosto, tras un parón de la actividad del grupo desde abril, cuando la detención de dos colaboradores debió de aconsejar a ETA el cambio.

Balza desestimó la existencia de un intento de acción sincronizada, en el mismo día de ayer, entre los miembros del comando Vizcaya fallecidos y los autores del atentado de Berastegi, que interpretó más bien como la reacción de ETA a la muerte de sus activistas.

Tanto los portavoces de la suspendida Batasuna, como el resto de las organizaciones del mundo radical guardaron ayer un silencio inhabitual ante situaciones similares.

El obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, dijo que los etarras fueron 'víctimas de su propia violencia'. Un portavoz de la diputación de Vizcaya (PNV-EA) lamentó las muertes pero resaltó que los fallecidos 'no iban precisamente a trabajar por la paz y la concordia'. El alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna (PNV) culpó de las muertes 'a quienes inoculan odio y fanatismo' en los jóvenes.

Por otra parte, Balza dio cuenta de la existencia de una investigación 'al máximo nivel' para determinar quién filtro a miembros de Batasuna el informe interno que exhibió el jueves en una comparecencia parlamentaria de Balza la portavoz del grupo, Jone Goirizelaia. Balza se reconoció preocupado por la filtración, que calificó de 'extrema irresponsabilidad y falta gravísima a las obligaciones del cargo' de quien la realizó.

Un agente de la Ertzaintza, ante los restos del coche destrozado tras la explosión en Bilbao. PLANO GENERAL / TXETXU BERRUEZO

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