Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un tratamiento permite recuperar la movilidad a ratas parapléjicas

Científicos británicos han conseguido que ratas parapléjicas recuperen la movilidad mediante la inyección de una enzima bacteriana que disuelve algunas de las sustancias que se forman en la médula seccionada e impiden la regeneración nerviosa. Este trabajo se añade a otras líneas en estudio para el tratamiento de lesiones medulares en personas, consideradas incurables hasta hace muy pocos años.

Las investigaciones se basan en un mejor conocimiento de lo que pasa en la médula inmediatamente después de la lesión que interrumpe la comunicación nerviosa con el cerebro. Los experimentos en ratas no son concluyentes, sin embargo, porque estos animales recuperan con más facilidad que las personas parte de la movilidad tras una lesión medular severa.

En unos experimentos realizados hace dos años, la investigadora española Almudena Ramón Cueto consiguió lo mismo en ratas con un trasplante de células de una parte del cerebro. Tanto en aquel trabajo, que publicó la revista Neuron, como en este reciente estudio, que publica hoy Nature, el tratamiento se aplicó al mismo tiempo que se produjo la lesión. Falta por saber si estos y otros tratamientos, además de ser efectivos en seres humanos, serían efectivos si se aplicaran a lesiones antiguas. En el experimento británico se comprobó la regeneración nerviosa en las ratas, que se tradujo en una notable recuperación de la capacidad motora (andar manteniendo el equilibrio sobre vigas) y una mucho menor recuperación de la capacidad sensorial.

Para crecer tras el accidente que produce la lesión, las fibras nerviosas tienen que sortear (en el espacio entre células por donde pueden crecer hasta reencontrarse con las del otro lado) un laberinto de moléculas, algunas de las cuales están ancladas en las paredes celulares y otras se hallan simplemente libres. Entre estas últimas figuran unas de forma alargada, con apéndices perpendiculares. Una enzima de la bacteria Proteus vulgaris elimina estos apéndices, dejando el camino más libre para el crecimiento de las fibras nerviosas.

Las moléculas ancladas a las paredes celulares han sido susceptibles al tratamiento con anticuerpos, por lo que se puede pensar en uno combinado de enzimas y anticuerpos para conseguir mejores resultados, explica en la misma revista el especialista sueco Lars Olson, quien recuerda que el problema es muy complejo y que los efectos secundarios de posibles tratamientos son todavía desconocidos, por lo que el optimismo debe ser moderado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de abril de 2002