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Reportaje:

Entre la cárcel y el éxito

José El Francés, preso en Madrid, espera el tercer grado y saca nuevo disco

La vida y la carrera de José Rodríguez Vázquez, mucho más conocido como José El Francés, es una especie de atormentado paseo por el éxito y la pena. El artista, de 30 años, ingresó el 1 de octubre de 2001 en la cárcel de Valdemoro (Madrid) para cumplir una condena de nueve años y un día por tráfico de drogas. Era justo el momento en que se apagaba el eco de Ya no quiero tu querer, la balada incluida en su segundo disco, Alma (2000), que vendió más de 300.000 copias y acaparó tres candidaturas a los Premios Amigo (ganó en la categoría de mejor álbum flamenco) y el reconocimiento de la Cadena Dial al músico más popular del año.

Ahora, El Francés cumple días en la prisión de Navalcarnero, a la que fue trasladado hace mes y medio. Y mientras su abogada, Concha Mendoza, trata de conseguir el tercer grado que le permitiría volver a defender su arte ante el público (quizá lo consiga a fines de este mes), su tercer disco, Jugando al amor, suena ya en las radios, y el sencillo El corazón empieza a pegar fuerte.

El cantante y compositor, que fue condenado a 9 años y un día, siempre se declaró inocente

José El Francés (que debe el apodo a que nació en Montpellier, donde habían emigrado sus padres, Emilio y Gisela, en 1971) ingresó en prisión en 1998, después de que la policía encontrara en el coche que conducía por la avenida de la Albufera de Madrid un alijo de cuatro kilos de heroína.

Él siempre se declaró inocente: dijo que le habían engañado, que alguien metió la droga en el coche (que era de su padrastro) sin que él lo supiera.

Pero fue condenado por la Audiencia de Madrid el 26 de junio de 1998. Ingresó en Carabanchel y cumplió cinco meses, durante los que no dejó de componer. El Supremo ratificó el fallo el 9 de noviembre de aquel año, pero el artista salió a la calle con un permiso temporal.

Su nuevo álbum saldrá a la calle el 18 de febrero. El Francés lo grabó durante los meses de julio, agosto y septiembre pasados y, según cuentan en su discográfica, estuvo haciendo retoques hasta el día en que volvió a la cárcel. En los 10 temas hay una colaboración de Laura Pausini y una versión de un tema de los Ketama que cantó en su día Aurora, Besos de caramelo. Pero la mayoría de las composiciones son de El Francés.

BMG-Ariola decidió no variar sus planes de lanzamiento a pesar de la situación del artista, y, además, ha hecho gestiones con el juez para conseguir su libertad. El argumento básico es que El Francés está totalmente rehabilitado.

Lo mismo piensan sus compañeros de profesión. Gente como Ketama y Lolita y Rosario Flores encabezan el movimiento de solidaridad con el llamado Príncipe Azul gitano.

Antonio Carmona, líder de Ketama, declaró ayer: 'No sé lo que habrá hecho en el pasado. Pero sí sé que está completamente rehabilitado, y que su lugar no está en la cárcel, sino en los escenarios'.

El Francés espera 'tranquilo, y con muchas ganas de trabajar' -según el relato de su representante- un nuevo beneficio penal que le devuelva a la vida normal. Como su compañera, la también cantaora Chonchi Heredia, y sus cuatro hijos.

Cantante romántico de corte aflamencado -más que cantaor-, El Francés fue descubierto por el artista y productor Pepe de Lucía, hermano del genial guitarrista de Algeciras, y heredó el arte de una familia con cantaores tan ilustres como Lole. Muy aficionado a Camarón, su estilo recuerda más al del malogrado Ray Heredia. El Francés ha vivido siempre en el barrio madrileño de San Blas, donde se instalaron sus padres cuando él tenía 14 años. Al debutar como cantante, tituló su disco Las calles de San Blas (Nuevos Medios).

Su segundo trabajo, Alma, contó con un equipo de lujo: Ketama, Jorge Pardo, Tino di Geraldo... Ahí, su proyección alcanzó el punto álgido. Actuó en el Festival del Cante de las Minas, donde armó gran revuelo. Y coronó una gira llena de triunfos en La Riviera, la sala madrileña en la que poco antes había actuado Bob Dylan.

Ahora está dentro.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de enero de 2002