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Reportaje:

Los soldados regresan al Jarama

Ex combatientes republicanos de diez países celebran el 65º aniversario de la fundación de las Brigadas Internacionales

Arganda y Rivas volvieron ayer a ser republicanas. Alrededor de unos 80 ex combatientes de las Brigadas Internacionales procedentes de 10 países distintos, acompañados de familiares y amigos, recibieron el homenaje de las localidades madrileñas que en 1937 conformaban el frente del Jarama. El acto fue uno de los programados para conmemorar el 65º aniversario de la fundación de las Brigadas Internacionales, creadas en 1936.

El momento más emotivo tuvo lugar en el puente de Arganda, cuya estructura se mantiene intacta desde los tiempos de la guerra civil. Hasta allí llegaron los restos de Christopher Smith procedentes de Escocia. El brigadista falleció en las pasadas navidades, pero antes de morir pidió a sus tres hijos que sus cenizas acabaran cerca de donde murieron muchos de sus compañeros. Y su familia aguardó a la celebración de este 65º aniversario para poder hacer realidad el último deseo del ex combatiente. Ayer, sus tres hijos lanzaron sus cenizas a las aguas del río Jarama junto con una corona de laurel.

'A mi compañero le metieron 12 balazos. No tenía fuerzas ni para tomarse el cianuro'

No muy lejos del lugar se encontraba Teo Francoss, un brigadista francés que, con 85 años, considera que esta lección de historia hay que seguir recordándola en los colegios y universidades: 'Para que los más jóvenes aprendan a defender los valores de la libertad y la democracia aunque sea en un país distinto al suyo', explicaba. Teo todavía no ha olvidado cómo una madrugada cerca de sus posiciones hallaron los cuerpos degollados de 250 ingleses. 'Sabíamos que estaban muy cansados y seguramente la guardia se durmió. Por la noche entraron los marroquíes de las tropas nacionales y les cortaron el cuello a todos', relataba. Tampoco olvida este veterano soldado cuando tuvo que disparar contra su propio compañero: 'Llevábamos siempre pastillas de cianuro por si nos cogían prisioneros. No debíamos revelar nuestras tácticas militares. Pero a mi compañero le metieron 12 balas en el cuerpo y no tenía ni fuerzas para tomarse el cianuro. Me imploró que le disparara para que no le torturaran. Lo hice. Todavía, 65 años más tarde, recuerdo aquella escena, y por las noches escucho su voz en mi habitación'.

El holandés Tony Mulder, de 91 años, recuerda que cuando finalizó el conflicto en 1939 cruzó la frontera española, pasó a Francia y regresó a Holanda con los suyos. Sin embargo, su Gobierno no quiso reconocerle como soldado de la resistencia antifascista. 'Alegaron que no luché en mi país frente al ejército nazi', señala. Muchos años después, en 1996, entregó su pasaporte a las autoridades holandesas, renunció a esa nacionalidad, y se hizo español. 'Posiblemente sea el único español del mundo que no habla ni una sola palabra de castellano', comentaba ayer en inglés.

Las Brigadas Internacionales llevaron a cabo en febrero de 1937 la defensa de la ciudad de Madrid fuera de los límites municipales de la capital. Combatieron contra las tropas nacionales que pretendían tomar la carretera de Valencia para cortar el abastecimiento a los madrileños. Sesenta y cinco años después los ayuntamientos de Arganda, Rivas, Morata y San Martín de la Vega han acordado crear el parque histórico del valle del Jarama para que el recuerdo de aquella batalla permanezca.

Los brigadistas acudirán mañana a la Asamblea de Madrid, donde serán recibidos, entre otros, por los portavoces de los tres grupos del parlamento regional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de octubre de 2001