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INMIGRACIÓN

Nueve inmigrantes se ahogan tras ser arrojados por la borda de una patera

13 inmigrantes perecen en menos de 24 horas intentando ganar las costas españolas

En la embarcación viajaban 17 subsaharianos, originarios de Camerún y Sierra Leona, según su propio testimonio, que fueron obligados a saltar al mar hacia la 1.30 de la madrugada de ayer, cuando estaban a medio centenar de metros de la isla de Lobos, un islote de litoral rocoso frente a las dunas de Correlejo. Ocho inmigrantes consiguieron ganar la costa, pero los otros nueve, que no sabían nadar, perdieron la vida en el intento.

Con las primeras luces del alba, cuatro de los que estaban en mejores condiciones físicas alcanzaron el poblado de pescadores que hay en la isla. A las 7.45 se dió la voz de alarma a la Guardia Civil y Salvamento Marítimo. Hussein Charles, un joven de Camerún que viajaba en la embarcación y había logrado socorrer a varios de sus compañeros, indicó a los agentes el lugar del desembarco. Los supervivientes lograron ganar tierra en Punta Marrajo, pero la corriente arrastró los cadáveres hasta un paraje cercano llamado Charco del Viejo León, donde fueron avistados flotando entre las rocas.

La espectacular operación de rescate la llevaron a cabo hacia las 11.00 horas dos helicópteros del Grupo de Intervención de Emergencia de Salvamento Marítimo y de la Guardia Civil, que recuperaron desde el aire siete de los cuerpos ante la mirada atónita de cientos de turistas que todos los días visitan el Parque Natural de la isla de Lobos.

Los otros dos ahogados fueron rescatados desde tierra y llevados al muelle de Corralejo, la localidad más cercana, en la patrullera de la Guardia Civil. En un extremo acotado del puerto aterrizaron los helicópteros. La jueza de guardia, Devora Ruiz Molina, del juzgado número 3 de Puerto del Rosario, y el forense, José Blanco, procedieron al levantamiento de los cadáveres, alianeados sobre el asfalto y envueltos en bolsas negras de plástico.

Seguramente, al igual que sucedió con los dos inmigrantes ahogados el pasado fin de semana en la costa de Fuerteventura, serán enterrados sin que se llegue a conocer nunca su identidad.

El consejero canario de Empleo y Asuntos Sociales, Marcial Morales, pidió que España y los demás países de la Unión Europea adopten 'las medidas más duras que sean posibles' para impedir que Marruecos 'siga permitiendo y haciéndose cómplice' de la inmigración clandestina. 'No podemos permanecer silenciosos ante esta sangría', agregó.

'No dan abasto'

El presidente de la Cofradía de Pescadores de Corralejo, José Jesús Perdomo Santana, que achaca la oleada de pateras a las favorables condiciones meteorológicas, cree que el control de las patrulleras es insuficiente. 'No dan abasto, por lo que no pueden realizar una labor de prevención. Ayer sabíamos que el mar era una balsa de aceite y que seguro podía pasar esto, pero las lanchas de la Guardia Civil están en el puerto y sólo salen cuando hay un aviso', explicó. Varios de los supervivientes tuvieron que ser atendidos en el centro de salud, aunque no sufrían lesiones o enfermedades graves, y los ocho quedaron detenidos, a la espera de que se tramite su expulsión. Según su relato, la patera llevaba 17 pasajeros, por lo que todos estarían capturados o muertos. Pese a ello, se realizó un minucioso rastreo de la zona.

El director de la Administración del Estado en Fuerteventura, Ramón Paniagua, confirmó a Efe que tras arrojar a los inmigrantes por la borda los patronos de la patera regresaron de inmediato a Marruecos con el objetivo de recoger más pasajeros 'para conseguir más dinero' y calificó su comportamiento de 'homicidio'.

En la actualidad hay más de 300 extranjeros indocumentados en la antigua terminal del aeropuerto de Fuerteventura, utilizada como centro provisional de internamiento.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de agosto de 2001