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El incendio en una refinería de aceite calificada de "peligrosa" alerta a bomberos y vecinos de Valencia

Una espectacular columna de humo acompañada de un desagradable y penetrante aroma a aceite industrial alarmó ayer a parte de los vecinos de Valencia, a casi todos los 7.500 residentes del barrio de Natzaret y a los bomberos. El origen de la alerta fue el incendio desatado hacia las 18.30 horas en Moyresa, una empresa ubicada en el puerto de Valencia y dedicada al tratamiento industrial del aceite de soja. La empresa (anteriormente denominada Arlesa y luego Aceprosa) y los bomberos no pudieron concretar las causas del siniestro, registrado en un silo de 50 metros cúbicos colmado de aceite vegetal que ardió arrastrando consigo a otros cinco recipientes similares. La consiguiente humareda acongojó a los vecinos y activó tanto los sistemas de emergencia de la empresa como los de los bomberos, que movilizaron a todos sus efectivos, cerca de 30 hombres: varios depósitos de ácido descansan junto a la zona del fuego, por lo que los operarios de la firma paralizaron su actividad. El siniestro fue controlado en una hora. No hubo daños personales y las pérdidas económicas, aún sin cuantificar, no fueron elevadas. El gerente de Moyresa, mientras, negó que la actividad de la fábrica, situada a escasos metros de varios bloques de viviendas, sea "más peligrosa que la de una gasolinera". Sin embargo, según Julio Moltó, presidente de la Asociación de Vecinos de Nazaret, el incendio tuvo lugar en una empresa catalogada como "molesta, insalubre, nociva y peligrosa" por el Ayuntamiento de Valencia. Moltó mostró su indignación porque la empresa "carece de un plan de emergencia exterior. La policía ha tenido que aconsejar a los vecinos, megáfono en mano y a petición nuestra, el cierre de sus ventanas". Vicente Martínez Marco, edil de Sanidad, reconoció que el consistorio maneja como prioritario el traslado de la firma, aplazado y sin fecha. 8.000 millones de pesetas, el coste estimado para su reubicación, tienen la culpa.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de julio de 1998