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domingo, 13 de julio de 1997
DESAFÍO TERRORISTA

ETA abandona a Blanco con dos tiros en la cabeza tras desoír el clamor de los ciudadanos

El concejal fue hallado en estado agónico apenas una hora después de que expirase el ultimátum

San Sebastián 13 JUL 1997
ETA no paró el reloj. Sobre las cinco de la tarde de ayer, unos cazadores en Lasarte escucharon dos disparos, y un perro -para agigantar la náusea- descubrió junto al puente viejo de cocheras, a las afueras de San Sebastián, el cuerpo maniatado y agonizante de Miguel Ángel Blanco, secuestrado el jueves por ETA. Poco después se le creyó cadáver; luego se: supo que Miguel Angel guardaba un hilo de vida y estaba en la clínica de Nuestra Señora de Aránzazu, en San Sebastián, con dos balas alojadas en la cabeza. Por fin, los médicos cerraron casi todas las puertas "a una esperanza que en nuestra opinión es complicada", anunció el consejero vasco de Sanidad, Iñaki Azkuna. En Ermua, el pueblo de Miguel Ángel, los vecinos que esperaban ante el Ayuntamiento estallaron desbordados de rabia: ¡Hijos de puta! fue la sentencia que coreó la calle. Apenas tres horas antes, la mayor marea humana que ha inundado Bilbao desfiló aferrada a la posibilidad de que su grito detuviese la sinrazón. Ellos y España quedaron mudos y desolados. Los políticos tuvieron que emplearse a fondo para pedir calma, respeto a la ley, diferencia con los asesinos... Carlos Totorica, alcalde de Ermua, el primero, mientras sus vecinos gritaban: "¡A por ellos!"; el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja; el portavoz del Gobierno, Miguel Ángel Rodríguez, y el lehendakari, José Antonio Ardanza, que pidió calma después de asegurar que la sangre de Miguel Ángel salpica de lleno a HB. El Pacto de Ajuria Enea se reúne hoy. Saldrá de ahí la primera respuesta política. Mañana lo hará el Pacto de Madrid. Mientras, el horror apuntilló las fiestas más universales de este país: la corrida de sanfermines se suspendió. También el encierro de hoy. El aviso amargo de Juan María Atutxa se hizo dolor en carne viva: "ETA cumple siempre sus amenazas".

ETA desoyó el clamor de cientos de miles de personas que ayer se manifestaron en toda España pidiendo la libertad del concejal del PP Miguel Ángel Blanco, de 29 años. Con sanguinaria precisión, al cumplirse el plazo de 48 horas dado por los terroristas, Blanco fue abandonado en estado agónico, maniatado y con dos tiros en la cabeza, en las afueras de la localidad guipuzcoana de Lasarte. Se cumplían así los negros presagios del ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, y del consejero vasco de Interior, Juan María Atutxa. Ambos, al término de la masiva manifestación de Bilbao, habían expresado confidencialmente a algunas personas su sospecha de que ETA iba a cumplir su cruel amenaza. Sobre las cinco de la tarde unos cazadores escucharon disparos junto a unos caminos cerca de Lasarte, se acercaron y hallaron a Blanco en estado gravísimo.El Gobierno transmitía anoche a los ciudadanos un mensaje de ánimo. En nombre del Ejecutivo, Miguel Ángel Rodríguez resaltó que "ETA hoy está más sola y más aislada que nunca". José María Aznar siguió toda la jornada los acontecimientos desde su despacho en La Moncloa una vez regresado de Bilbao a primera hora de la tarde de ayer. Mantuvo un estrecho contacto con el Rey.

Horas antes de que se celebrase la gran manifestación de Bilbao, la Familia Real había enviado un telegrama de solidaridad firmado por todos sus integrantes: "En estos momentos de gran preocupación y angustia que compartimos como la mayoría de los ciudadanos españoles, deseamos unirnos a vosotros y a vuestra familia con la mayor solidaridad y afecto deseando profundamente la más pronta liberación de Miguel Ángel". ETA no dio opción.

El fino olfato de un perro de caza fue lo que puso sobre aviso a dos vecinos de Lasarte (Guipúzcoa). Ambos paseaban por el valle de Oztaran sobre las cinco de la tarde, apenas una hora después de que concluyera el ultimátum de 48 horas ofrecido por ETA a las cuatro de la tarde del pasado jueves. Uno de los perros se desvió hacia el riachuelo que discurre por el valle, cerca del puente viejo de cocheras de Lasarte. Fue así como los dos hombres desviaron su camino y se encontraron con un hombre descalzo, que en una primera impresión parecía que estaba durmiendo.

Al aproximarse, los autores del hallazgo observaron ya a un hombre maniatado, que sangraba por la cabeza. Aún estaba consciente y respiraba. Según la versión de una vecina, los dos cazadores que casi se tropezaron con Miguel Ángel Blanco ataron a continuación a los perros y corrieron a la casa más próxima para pedir que alguien llamara al 088, el número telefónico habilitado por Interior para recoger cualquier aviso de utilidad para intentar salvar a Miguel Ángel Blanco. Nadie conocía entonces la identidad de la persona herida, pero lo que vieron les hizo temer lo peor.

Miguel Ángel Blanco fue trasladado por una ambulancia de la Cruz Roja hasta un cruce que dista alrededor de un kilómetro del lugar donde fue hallado agonizante. En ese sitio, muy cerca del hotel Txartel, los facultativos de una unidad medicalizada intentaron reanimarle,

Un vecino de la localidad vio al herido cuando era atendido en la ambulancia: "Vestía como el día que le secuestraron, o al menos eso me ha parecido a mí. Estaba maniatado y tenía un ojo hinchado y otro abierto, pero se notaba que todavía respiraba".

La unidad medicalizada partió hacia el hospital Nuestra Señora de Aranzazu, de San Sebastián, donde Miguel Ángel Blanco fue sometido a un examen con scanner. Éste demostró que sufría un coma neurológico y dos heridas de bala en la cabeza (una con orificio de entrada por la zona mastoidea derecha y otra en la zona occipital derecha). Ambos proyectiles quedaron alojados en la cabeza, uno de ellos en la zona frontal, tras causar gravísimas lesiones en el cerebro de la víctima. "Nos tememos lo peor", dijo un médico.

Todavía, a su llegada al servicio de urgencias del hospital no se había hecho pública la identidad e la persona herida y los ciudadanos de todo el país seguían portando su lazo azul en petición de libertad para el joven concejal de Ermua secuestrado por ETA a primeras horas de la tarde del jueves.

Tras el hallazgo de la víctima, la Guardia Civil y la Ertzaintza montaron un fuerte dispositivo en los alrededores de Lasarte. Las patrullas de ambos cuerpos de seguridad circulaban por las vías principales y secundarias de esta zona y a un kilómetro de la zona donde se encontró a Miguel Ángel Blanco.

Allí se congregaron numerosos vecinos que se debatían entre la rabia, la indignación y la perplejidad. Después de que su pueblo se convirtiera en triste protagonista del hallazgo del concejal del PP de Ermua estaban también nerviosos por un aviso de bomba de ETA.

A las seis de la tarde, la Ertzaintza fue alertada por el diario Egin de que la organización terrorista avisó por medio de una llamada telefónica de la existencia de un artefacto en el lugar en el que los dos vecinos de Lasarte encontraron a Miguel Ángel Blanco. Fue una falsa alarma. Interior vio en este falso aviso una maniobra de ETA en un intento de reunir a los cuerpos de seguridad en esa zona porque "se encontró a Miguel Ángel Blanco antes de lo previsto para sus intereses".

En la zona donde fue abandonado el concejal, las fuerzas de seguridad encontraron un Seat Toledo, de color azul, con tapacubos blancos, del que se sospechaba que fue el utilizado por los activistas que dejaron malherido a Miguel Ángel Blanco.

En Ermua, la noticia del hallazgo del concejal corrió como la pólvora y provocó un estallido de rabia e indignación. Tanto que miles de personas prorrumpieron a coro en gritos de "hijos de puta", "asesinos", y "cobardes", mientras muchos de los vecinos no podían contener las lágrimas. Anoche, un grupo de desconocidos prendió fuego a la sede social de HB.

Durante las 48 horas de secuestro, Ertzaintza, Guardia Civil y Cuerpo Nacional de Policía habían unido sus esfuerzos en una lucha contra reloj para intentar localizar al rehén. El propio Atutxa elogió esta coordinación, poco habitual. Pero todo resultó estéril y se cumplió el temor del consejero vasco del Interior. Los registros practicados en varios caseríos de la zona de Ermua, en un radio de 30 kilómetros, resultaron inútiles.

A primeras horas de la noche, tras el hallazgo de Blanco, todas las fuerzas de seguridad continuaban trabajando en pos de una pista del comando de ETA. La policía tenía pinchados varios teléfonos y centraba sus pesquisas en la zona de Mondragón y Elorrio. El Ministerio del Interior no tiene aún ninguna hipótesis sobre cuál puede ser el comando responsable de este crimen. Expertos de la lucha antiterrorista reconocen que este secuestro les ha desconcertado, tanto por la rapidez con que la dirección de ETA dio la orden al grupo para que lo llevara a cabo, en respuesta a la liberación del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara por la Guardia Civil, como por el hecho de que fuera reivindicado tan sólo dos horas después en llamada a Egin Irratia.

El secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Rodríguez, compareció avanzada la tarde para resaltar el aislamiento de ETA. Puso énfasis en la importancia de la manifestación de Bilbao y en las reacciones surgidas en toda España. "El esfuerzo de solidaridad que han realizado los españoles no ha sido en vano. Los terroristas han despreciado a quienes han salido a la calle para impedir este asesinato; han sido insensibles al silencio sobrecogedor de los españoles pidiendo paz y libertad y han aplicado su cruel determinación".

El Partido Popular, a través de su coordinador general, Ángel Acebes, ha convocado para mañana lunes una "jornada de solidaridad" con Miguel Ángel Blanco, la última víctima de los terroristas.

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