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Galindo recusa a los jueces Garzón y Gómez de Liaño y elude declarar como imputado

Enrique Rodríguez Galindo recusó ayer a los jueces Baltasar Garzón y Javier Gómez de Liaño. El general abandonó momentáneamente la prisión militar de Alcalá-Meco, en la que permanece acusado de ordenar el secuestro, torturas y asesinato de Lasa y Zabala, para declarar como imputado ante Garzón en el caso Oñederra, por sus supuestas funciones de dirección en el llamado GAL verde. Pero la diligencia no llegó a efectuarse al presentar Galindo, un escrito de recusación contra el magistrado. El incidente debería ser resuelto por el titular del Juzgado, 1, Javier Gómez de Liaño, pero Galindo, también le ha recusado. Esta segunda recusación deberá ser resuelta por el juez central número 2, Ismael Moreno.

Galindo ha recusado a Garzón por tres motivos, según informó su abogado defensor, Jorge Argote. El primero, por haber dependencia jerárquica del general respecto de, Garzón. Según el escrito, Galindo ha sido subordinado del juez, ya que como jefe del cuartel de Intxaurrondo actuó en algunas operaciones a las órdenes del juez en calidad de policía judicial.El segundo, por tener interés directo o indirecto en la causa, puesto que por medio de la declaración del ex policía Michel Domínguez, Garzón supo en 1993 hechos relativos a los GAL y en aquellas fechas no sólo no lo investigó, sino que pidió calma al ex agente y le prometió que le ayudaría desde el Gobierno. Después, agregó Argote, en 1994, tras los avatares de la política, Garzón volvió al juzgado y presionó a Domínguez para que hablase. Por tanto, según el letrado de Galindo, primero hubo interés en ocultar y luego en sacarlo a la luz.

El tercero, por ser parte en el procedimiento, ya que a raíz de la declaración de Domínguez, según Argote, puede ser considerado encubridor y ser llamado a declarar. Como prueba se ha propuesto que declare Domínguez en el incidente y que se aporte el testimonio que prestó en el Tribunal Supremo.

Galindo ratificó ante Garzón la recusación y éste suspendió la declaración del general y pasó el caso a su sustituto, Gómez de Liaño. Pero el general recusó también a este juez para resolver el incidente de recusación, ya que considera que mantiene una amistad íntima con Garzón y no es objetivo a la hora de decidir si éste debe seguir con el caso o no. Galindo no ha recusado a Gómez de Liaño, como instructor en el caso Lasa-Zabala, en el que el juez le tiene procesado y en prisión por delitos de detención ilegal, torturas y asesinatos.

Esta segunda recusación deberá ser resuelta ahora por el juez Ismael Moreno, titular del Juzgado Central 2, de acuerdo con las nuevas normas de reparto para recusaciones múltiples aprobadas por la Junta de Gobierno de la Audiencia Nacional. Ismael Moreno ha pedido ya a Gómez de Liaño que le informe. si acepta o no su recusación por amistad con Garzón. Liaño contestará en breve. Previsiblemente rechazará la recusación, según informaron ayer fuentes de la Audiencia Nacional, por entender que ser compañero de Garzón no le lleva a perder su imparcialidad.

Las recusaciones en las causas sobre los GAL no son algo nuevo. El ex secretario de Estado Rafael Vera recusó a los jueces Baltasar Garzón y Carlos Bueren. El incidente lo resolvió, en contra de Vera, el magistrado Manuel García Castellón.

A la entrada de la Audiencia Nacional, cinco personas, entre las que se encontraban Fabián Dorado Villalobos, hermano de Enrique Dorado, uno de los presuntos autores del secuestro y asesinato de José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala, y Juan Francisco Cruz, compañero sentimental de Enrique Dorado, portaban pancartas con un gran lazo verde en los que figuraban los nombres de los cinco encarcelados por el caso Lasa-Zabala: Enrique Rodríguez Galindo, Pedro Gómez Nieto, Enrique Dorado, Felipe Bayo y Julen Elgorriaga, y la inscripción- "Inocente en prisión". Los portadores de las pancartas no pudieron presenciar la llegada del general a la Audiencia, puesto que llegaron más tarde, ni tampoco la salida, debido a que abandonaron el lugar al encontrarse con un grupo de simpatizantes de ETA que salían de presenciar un juicio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de junio de 1996

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