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viernes, 18 de agosto de 1995
NECROLÓGICAS

Luis Antonio Burón Barba, primer fiscal del Estado que dimitió ante el PSOE

La muerte, ayer, del magistrado Luis Antonio Burón Barba, a sus 77 años, invita, al suscitar el recuerdo de su vida, a meditar sobre una pléyade de juristas, identificados ideológicamente con el PSOE que llegó al poder en 1982, pero que mantuvieron y mantienen divergencias con sus dirigentes por un entendimiento distinto del derecho. Casi todos pertenecieron a Justicia Democrática. Burón, uno de sus fundadores, tuvo el singular privilegio de discrepar en tiempos tempranos de aquella cúpula socialista, hasta el punto de dimitir como fiscal general del Estado en 1986, a los tres años de ser designado.Nacido en Fuenteovejuna (Córdoba) el 18 de marzo de 1918, en el seno de una familia de labradores, ingresó por oposición en la carrera judicial en 1945. Durante su ejercicio como juez en plena etapa franquista, Burón, según su compañero José Antonio Martín Pallín, "demostró su compromiso con la democracia y su antagonismo con la dictadura formando parte de los fundadores de Justicia Democrática, en la que su pensamiento se nota decisivamente en los primeros documentos elaborados en la clandestinidad". Las "tres cualidades difíciles de aglutinar en una sola persona: inteligencia, ponderación y humanidad", que, según Martín Pallín, reunía Burón, fueron ejercidas también por este jurista al llegar la democracia, que contribuyó a traer.

De 1977 a 1981 trabajó en la Audiencia Nacional, y de allí pasó al Tribunal Supremo, en donde le reclutó para fiscal del Estado en diciembre de 1982 su amigo el entonces ministro de Justicia Fernando Ledesma. Jamás confundió Burón la amistad con el amiguismo, y de ahí sus discrepancias, de las que nunca alardeó, con Ledesma y con el resto del Gobierno. No se dejó dirigir en materias de su competencia y, del mismo modo que en 1983 no necesitó ninguna indicación gubernamental para recurrir la primera y benigna sentencia contra los golpistas del 23-F, en 1984 tomó autónomamente la decisión de querellarse contra Jordi Pujol, y otros 24 dirigentes de Banca Catalana, iniciativa que molestó a un Gobierno más atento a la política que al derecho, mientras los voceros distraídos o interesados responsabilizaban al Ejecutivo.

La politización del caso Banca Catalana precipitó en 1986 la dimisión de Burón, anunciada veladamente ante el Rey con motivo de la solemne presentación de la Memoria de la Fiscalía. Burón explicó entonces que, en caso de divergencias con el Gobierno, el fiscal debe dimitir, y pidió: "Nadie debe escandalizarse por lo que sería una eventualidad siempre previsible".

Aunque le gustaba definir a los jueces como "profetas desarmados", a Burón, contrario a un entendimiento corporativo de la jurisdicción, no le tembló el pulso para ordenar en 1984 investigar a los magistrados Jaime Rodríguez Hermida y Ricardo Varón Cobos en relación con la irregular puesta en libertad del mafioso italiano Antonio Bardellino. Ya se encargaron otros de absolverlos. Y partidario decidido de la libertad de expresión, su respeto a los sectores conservadores, tan distantes de él, le indujo a presentar una querella, muy criticada y que terminó siendo archivada, por la emisión en RTVE de la canción de Las Vulpes Me gusta ser una zorra.

Aficionado a la natación, conversador incansable y dotado de un gran sentido del humor, Burón ha sido el prototipo de jurista de ideología democrática y progresista, minoritario en la judicatura, acostumbrado a sufrir a los antidemócratas e incapaz de hacer carrera precisamente cuando los suyos están en el poder. Descanse en paz.-

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