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Luis Aurelio González

Cómo enseñar Derecho al presidente de la República de Guinea Ecuatorial

"¡El señor profesor de su excelencia el señor presidente de la República de Guinea Ecuatorial!". Así anunciaban los guardias la llegada de Luis Aurelio González, abogado y profesor de Derecho por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), al abrirle las puertas de la ciudad prohibida de Malabo, donde reside el presidente Teodoro Obiang, que hoy inicia una visita oficial a nuestro país. Armado de gruesos tomos y copiosos apuntes, Luis Aurello González repitió estas visitas durante dos semanas, el pasado junio, para cumplir una delicada misión de Estado: preparar a Obiang para el examen final de Derecho Mercantil, el escollo para el final de sus estudios universitarios.

Todo empezó en el mes de mayo, cuando Luis Aurelio González se hallaba en la recta final de los preparativos de su boda. Nada más ajeno a la aventura exótica que su rutina profesional repartida entre un despacho de abogado y las clases en un centro de la UNED en Getafe. Pero una llamada urgente le llevó a Interrumpir todos estos quehaceres para volar a Guinea Ecuatorial con la responsabilidad de una delicada misión de Estado: ayudar al presidente Teodoro Obiang Nguema a preparar el examen de junio de Derecho Mercantil, la única asignatura que aún le quedaba por aprobar para terminar la carrera jurídica que cursaba como alumno de la UNED."Mercantil es el hueso de los estudiantes de Derecho", explica Luis con una sonrisa bonachona. El presidente guineano no fue una excepción. Ante las dificultades, fue aplazando su presentación al examen y solicitó a la UNED el envío de un tutor que le aclarara las dudas. Fue entonces cuando lo que en principio parecía una cuestión académica se convirtió en un nuevo foco de conflicto en las tradiciónalmente turbias relaciones entre España y su ex colonia africana: los colegas de Luis se fueron negando a hacerse cargo de la misión "por razones de seguridad". Pero al mismo tiempo, el responsable de la cátedra se negaba "por prestigio" a hacer la vista gorda al examen del presidente.

"La verdad es que siempre que se habla de Guinea entre los profesores que la han visitado se evocan historias terroríficas de nubes de mosquitos, fiebres maláricas y ambiente dificil", afirma con sorna bonachona Luis Aurelio. "A mí lo que realmente me preocupaba era cómo iba a lograr que el presidente asimilara en dos semanas un temario complejo incluso para los alumnos que asisten regularmente al curso", relata. El primer día de clase fue accidentado: no sólo porque la guardia presidencia¡ tuvo que empujar su coche, averiado en plena ciudad prohibida, sino porque descubrió "con horror" que a su alumno no le habían proporcionado la bibliografía adecuada. "Afortunadamente, el presidente respondió con una aplicación modélica", afirma.

Durante dos semanas, Luis Aurelio fue sin duda la persona que más tiempo pasó junto a Obiang: una media de seis horas diarias, en las que tuvo ocasión de conversar con su alumno incluso de temas espinosos.

Luis Aurelio regresó "entusiasmado" de su experiencia africana y, ademas, consiguió que el presidente Obiang saliera airoso de su prueba.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de enero de 1989