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Las brigadas de rescate recuperan el cadáver de uno de los mineros sepultados y localizan el cuerpo de otro

ENVIADO ESPECIALA las 19.20 de ayer el cuerpo de Marcelino González Vigil, uno de los mineros sepultados hace hoy nueve días en el accidente ocurrido en la mina Confiada III, de Tudela Veguín, en Asturias, fue sacado al exterior en medio de un impresionante silencio. Marcelino González Vigil tenía 27 años, estaba casado y tenía un 'hijo. Su mujer, Andrea, de 23 años, ha permanecido sin moverse de la mina desde que tuvo noticias del trágico accidente. Las brigadas de rescate han encontrado, además, otro de los cuerpos, aún sin identificar.

A las 11.20 de ayer la brigada de rescate localizó el primero de los cuerpos de los cuatro mineros sepultados hace nueve días. Estaba en la serie nueve. Uno de los mineros que colaboran en las tareas de salvamento relató que "estaba boca abajo, como si hubiera sido arrastrado por el carbón".El joven minero se encontraba en el momento del derrumbamiento en la serie 11, la última por arriba, y debió ser empujado por el carbón y los escombros hasta la nueve. A dos metros de su cuerpo la brigada encontró posteriormente el de otro compañero. En el momento de cerrar esta edición el segundo de los mineros localizados permanecía atrapado en el carbón y se esperaba recuperar su cuerpo en las próximas horas.

Durante todo el día de ayer, desde que circuló la noticia de que ya se había encontrado a uno de los trabajadores sepultados, fueron concentrándose en los alrededores de la mina centenares de personas.

A las 17.50 el cuerpo del minero había sido ya identificado. El juez, Agustín Azparre, ordenó posteriormente el levantamiento del cadáver.

Impresionante silencio

Momento después, el cadáver de Marcelino González, cubierto con una manta, fue trasladado rápidamente a los vestuarios de la mina y posteriormente a su domicilio, en Tudela Veguín. Hoy se celebrará el entierro. Una mujer, familiar del joven, sufrió un ataque de nervios y hubo de ser atendida en el botiquín de la mina. Muy cerca de ella, otra joven trataba inútilmente de contener las lágrimas.A pesar de la tremenda tensión vivida en estos días, los cortos instantes que duró el traslado del cuerpo desde la bocamina hasta los vestuarios fueron de un impresionante silencio. Los cientos de personas sólo miraban la camilla en la que iba Marcelino González.

Los comentarios, las preguntas se hacían en voz muy baja, aun después de que la camilla con el cadáver del minero hubiera desaparecido en el interior de las instalaciones.

Entre la gente que esperaba en el exterior de la explotación se encontraban dirigentes de los sindicatos mineros y autoridades del Principado de Asturias. A primeras horas de la tarde llegó también el consejero de Industria, Julio Gavito, que coincidió con el legendario líder obirero Horacio Martínez Inguanzo, conocido como el Paisano.

Los equipos de rescate han venido trabajando en las últimas horas con mascarillas de quirófano y máscaras de oxígeno debido al fuerte olor que se registraba en el interior de la mina. Además, la temperatura en el lugar donde se estaban realizando las tareas de rescate superaba los 40 grados.

Manuel García, con 17 años al frente de la brigada, entró en la mina a las siete de la tarde: del miércoles. Ayer permanecía. todavía en el interior. Dicen que Manuel García es un hombre respetado por todos, y que su labor en tantos accidentes merecería un reconocimiento público. Manuel García está ya a punto de jubilarse.

Las brigadas de salvamento fueron creadas en 1912. Sus componentes son todos mineros muy experimentados en este tipo de trabajos. De las dificultades con que se ha encontrado la brigada para realizar su labor da idea un dato revelado ayer por Fausto León, vigilante de la mina y que ha permanecido continuamente en las instalaciones.

Condiciones muy malas

"Cada turno", explicaba, "sólo podía avanzar un metro. Las condiciones son muy malas. Todavía se puede tardar otras 20 horas en terminar de. explorar la serie nueve donde se han encontrado los dos cuerpos y donde creemos que se encuentran los demás". "Si no están ahí", añadió, "habrá que continuar subiendo". Fausto León volvía a explicar ayer cómo se produjo el accidente. Ayudándose de un gráfico señaló que el derrabe se produjo desde la serie once a la siete y que hasta ahora se han recorrido unos 34 metros en las tres alturas ya exploradas, la siete, la ocho y la nueve.A las una de la tarde de hoy está anunciado el entierro del minero Marcelino González. A esa hora, en la mina, la brigada de rescate continuará la búsqueda de sus compañeros sepultados a 300 metros de profundidad.

Como ayer decía un minero, "hasta que no aparezcan, cueste el tiempo que cueste, no se parará de buscarlos". Mientras los cuerpos de los mineros sepultados no sean sacados al exterior no se volverá a las tareas de explotación. Depués, otra vez, como antes del accidente, los mineros bajarán a las galerías. Uno de ellos comentaba ayer en voz baja: "Y qué remedio. Todo sigue. La vida y también el trabajo siguen".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de septiembre de 1985

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