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Un pacto entre adolescentes en EE UU acaba en 17 embarazos

Las muchachas quieren que sus hijos nazcan a la vez y crezcan juntos

Al menos 17 niñas de la pequeña localidad de Gloucester, en el Estado de Massachusetts, pactaron quedarse embarazadas al mismo tiempo para poder criar a sus hijos juntas, según reveló esta semana la dirección del instituto en el que cursan sus estudios. Para llevar a cabo este complejo plan contaron con la ayuda de, al menos, un hombre: un mendigo de 24 años que dejó embarazadas a varias de ellas.

El director del instituto, Joseph Sullivan, comenzó la investigación cuando se dio cuenta de que la tasa de embarazos cuadriplicaba a la que se registra anualmente en esta institución educativa de 1.200 estudiantes. La media en este centro es de cuatro nacimientos por año. Diversas alumnas revelaron que había un grupo de compañeras que había intentado repetidamente mantener relaciones sexuales sin protección antes de cumplir los 16 años.

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Muchas de ellas se habían quedado embarazadas, según reveló ayer la revista Time, y tenían planeadas fiestas y bautizos para celebrar el éxito de su plan. Sullivan confirmó que el hecho de pasar por la enfermería del instituto y solicitar una prueba de embarazo se había convertido en una "práctica común" entre un grupo de niñas menores de 16 años. En los últimos meses se habían administrado hasta 150 pruebas. Cuando alguna de ellas recibía la noticia de que iba a ser madre, lo celebraba con gritos y choques de manos, dijo el director.

El superintendente del centro educativo, Christopher Farmer, dijo ayer en una entrevista a la cadena de televisión CBS que "la maternidad da estatus a estas niñas". "Les da la impresión de ser adultas e independientes, les da la oportunidad de ser queridas sin condiciones", añadió.

La alcaldesa de la localidad, Carolyn Kirk, puso en duda las averiguaciones del equipo directivo del colegio y rechazó frontalmente la teoría de la "conspiración de las adolescentes", argumentando que hay muchos factores en una localidad tan pequeña que pueden disparar el número de embarazos.

En Gloucester, una ciudad de pescadores de unos 30.000 habitantes, de mayoría católica. En los últimos años se han perdido muchos puestos de trabajo, la economía se ha hundido gradualmente y las escuelas han tenido que prescindir de muchos recursos, entre ellos, clases de educación sexual. La junta directiva del instituto votará este verano si permite que las alumnas tengan acceso a métodos anticonceptivos, como la píldora del día después, sin permiso paterno.Quince escuelas públicas de Massachusetts ya se han embarcado en programas similares a éste, logrando reducir el número de embarazos no deseados.

El debate sobre el derecho a disponer de métodos anticonceptivos gratuitos está más vivo que nunca en esta pequeña localidad. El pasado mes de mayo, cuando ya se habían registrado 10 embarazos, el director médico y la enfermera de la clínica que depende del instituto abandonaron sus puestos en protesta por la negativa del hospital local de permitirles distribuir la píldora a las adolescentes sin el consentimiento de los padres. La clínica más cercana que ofrece anticonceptivos está a 32 kilómetros.

Estados Unidos ha vivido un aumento de los embarazos en adolescentes en los últimos años. Esta cifra estuvo cayendo ininterrumpidamente entre 1991 y 2005, sin embargo, aumentó un 3% en 2006. En las calles de Gloucester se ha comenzado a culpar indirectamente a productos de ficción como la película Juno por mostrar a madres adolescentes con historias que distan mucho de la realidad de la adopción o de criar a un hijo antes de haber alcanzado la mayoría de edad.

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