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Reportaje:REPORTAJE

Un drama lejano: los niños vendidos de Nepal

Cuatro familias españolas tienen niños nepalíes adoptados que están siendo reclamados por sus padres biológicos. Pese a que el Gobierno de Nepal asegura que tres de estas adopciones son legales, e irreversibles, e investiga la cuarta, estos casos han copado portadas en la prensa nepalí y han creado inquietud en un país en el que las adopciones internacionales, unas 200 al año, se han multiplicado por cuatro desde 2001.

España es el segundo país, tras Italia, que más niños nepalíes adopta: 176 en los últimos cuatro años, según Kiran P. Shibakoti, subsecretario del Ministerio de la Mujer, Niños y Asuntos Sociales.

Las denuncias han tenido tal impacto que el Gobierno nepalí investiga a varios orfanatos, estudia la aprobación de 77 expedientes de adopción en curso y prepara una profunda reforma legal que, según fuentes gubernamentales, estará lista en mayo de 2005. Las investigaciones han ralentizado las adopciones en marcha.

Mitra Bahadur Thapa, un padre que había dejado a sus dos hijos en un orfanato en acogida, se encontró con que el mayor, de seis años, había sido dado en adopción
Nirmala Thapa, de 29 años, madre de siete hijos, asegura que tres de ellos han sido adoptados por otras tantas familias españolas sin su consentimiento

Por su parte, la Generalitat de Cataluña, la comunidad autónoma que más estrechas relaciones mantiene con Nepal, contempla prohibir los procesos no realizados a través de entidades controladas por ella misma para evitar el riesgo de adopciones cuestionadas que, "aunque sean legales, son un drama personal y social para padres biológicos y adoptantes por igual", afirma Rosa Bertrán, directora del Institut Catalá per a l'Acolliment i l'Adopció (ICAA).

En Nepal, hoy en día, algunas madres se ven obligadas a tomar decisiones drásticas para ofrecer un futuro a sus hijos. Han de decidir si dan a sus hijos en adopción presionadas por el entorno paupérrimo en el que viven. Por otro lado, las mujeres y matrimonios extranjeros que acuden a Nepal se exponen a sufrir algún tipo de chantaje a lo largo del proceso.

El caso de J. H.

Como le ocurrió a J. H. cuando quedaba menos de una semana para que volviera a España con su hija adoptada. Sarawswoti Shrestha, la directora del orfanato donde residía la niña, le hizo creer que sus familiares no la querían dar en adopción. J. H. vivió momentos muy duros hasta que descubrió que no era cierto. Pero en ese tiempo J. H. se hizo muchas preguntas: "Si tuviera que volver a empezar me aseguraría otra vez de qué niño adopto, es decir, huérfano o abandonado, y de que las personas implicadas no buscan a un niño debajo de las piedras para cubrir mi necesidad. Si hubiera descubierto que mi hija tenía una madre biológica, habría ido a hablar con ella. ¿Hay más padres necesitados que niños necesitados? ¿Dónde está el límite?", cuestiona esta madre.

A otra adoptante española que fue a recoger a su hijo al orfanato le dijeron que el niño estaba en su aldea natal. Acudió allí y se encontró con que el niño se estaba despidiendo de sus padres biológicos, cuya existencia ignoraba.

Nirmala Thapa, de 29 años, es madre de siete hijos, viuda y analfabeta. Un certificado de pobreza expedido en el CDO (Chief District Officer) de su pueblo le permitió ingresar a seis de ellos en un orfanato. Según ella: "Sabitri Basniat, administradora del orfanato Helpless Children Protection Home, me dijo que los iba a cuidar hasta que cumplieran los 16 años". Pero tres han sido adoptados por otras tantas familias españolas.

La madre asegura que Basniat le dijo: "Firma aquí para otorgarme la protección y guarda de estos niños", pero lo que Thapa aceptaba con su huella era la renuncia a sus hijos. Dice que pasó mucho tiempo hasta que Basniat le admitió que tres de ellos están en España, sin posibilidad de que vuelvan.

Según el Gobierno de Nepal, las adopciones de los hijos de Thapa son legales. "Los procesos de adopción son rubricados ante la CDO y un funcionario informa a los padres biológicos del contenido de los documentos que firman", asegura un portavoz gubernamental. Las versiones del Gobierno y de la madre, sin embargo, no coinciden, y la de Thapa ha encontrado eco en un país donde muchos recelan del goteo de niños de familias pobres y analfabetas hacia el Primer Mundo.

España es uno de los países que suscribió el Convenio de La Haya de 1993, cuyo objetivo es evitar el tráfico de niños y sujetar la adopción a un control administrativo. La ley nepalesa considera susceptible de ser adoptado por extranjeros tanto un huérfano como un niño, "cuyos padres o guardián tengan el deseo, por su propia voluntad, de darlos en adopción".

La denuncia de Nirmala Thapa no es la única: el pasado 25 de septiembre, Mitra Bahadur Thapa, un padre que había dejado a sus dos hijos en un orfanato en acogida, se encontró, al ir a visitarlos, con que el mayor de ellos, de seis años, había sido dado en adopción, también en España.

En esta ocasión, el Gobierno nepalí sí actuó con rapidez y contundencia, aunque el caso aún está siendo investigado. Las dos responsables de la ONG que acogió a los niños, Mukti Nepal, fueron detenidas, aunque poco después fueron puestas en libertad.

Rosa Bertrán afirma que, tras estos casos, "el Gobierno de Nepal es consciente de los problemas que están causando ciertos vacíos legales y los intermediarios que pueden tener otros intereses que no sean el bienestar de los niños".

Mientras, la Generalitat estudia prohibir en Cataluña las adopciones no efectuadas a través de una Entidad Colaboradora para la Adopción Internacional (ECAI), organismo que ella controla. "Hay varios canales por los que los padres pueden adoptar un niño, algunos no gubernamentales, que son los que más problemas están dando. En estos casos, como ya hicimos en Haití o Guatemala, cuando sospechamos que algo no funciona, restringimos los procesos de adopción a través de ellos", afirma Bertrán. El orfanato de donde salieron los tres hijos de Thapa ha sido declarado "no recomendado" por la Generalitat.

Con más de 250 orfanatos y unas de 200 adopciones al año, las adopciones en Nepal son una importante fuente de divisas para un país escaso de ingresos. Sólo el turismo, las ayudas internacionales y los gurjas (mercenarios contratados por ejércitos extranjeros) aportan más divisas. Hoy, ser director de un orfanato o intermediario en el proceso de adopción es la puerta de acceso a un nivel de vida (vehículos de importación y viviendas incluidas) muy por encima de la media del país.

Shyam Sunder Sharma, portavoz del Ministerio de Bienestar Social, Mujeres y Niños, admite que el problema puede estar en la falta de control sobre los orfanatos. "Dudamos de las intenciones de muchos orfanatos. No puedo decir que todos sean buenos, eficientes y transparentes. Por ello hemos creado un comité de investigación", añade.

El proceso de adopción empieza en España. Los pasos a seguir son conseguir en la correspondiente comunidad autónoma varios certificados y enviar el expediente a un orfanato de Nepal para que éste asigne un niño a los adoptantes. Después, éstos realizan el primer viaje a Nepal, conocen al niño y esperan que la CDO apruebe el expediente. Posteriormente, éste pasa a Bienestar Social, donde un comité con representantes de tres ministerios (Bienestar Social, Interior y Justicia) estudia el caso y da un veredicto. Si es positivo, los padres realizan el segundo viaje, recogen al niño y gestionan el visado del pequeño en la Embajada de España en Nueva Delhi (India).

Sin embargo, la falta de un procedimiento único y controlado por las administraciones de Nepal y las españolas, los vacíos legales y la libertad con la que actúan los orfanatos e intermediarios dejan a los padres en una situación de indefensión que, en ocasiones, hace despertar dudas sobre si se encuentran en un proceso de adopción o ante una transacción comercial.

Nirmala Thapa con cuatro de sus siete hijos.
Nirmala Thapa con cuatro de sus siete hijos.LUCÍA MARÍ BUENO

Las familias reclaman más información

DISTINTAS FAMILIAS entrevistadas coinciden en indicar que, tanto si van asesoradas por el cónsul como por una ECAI, en Nepal se sienten "desamparadas ante la ley y en las manos de funcionarios". Reconocen la buena labor informativa "adecuada y a tiempo" tanto del cónsul como de la ECAI, pero sólo para saber qué papeles deben cumplimentar, ya que una vez en Nepal, donde surgen los problemas, los retrasos repentinos y las preguntas sin respuestas, no disponen de los recursos para solucionar incidencias. Por ello, demandan un canal informativo oficial y fiable y "un papel más activo de los organismos competentes" ya que por el momento solventan las dudas a través de foros en Internet creados para tales fines por padres que ya han pasado por el proceso.

Nepal es considerado uno de los países más pobres y menos desarrollados del mundo. Fondos extranjeros proveen más del 60 por ciento del presupuesto para el desarrollo. En los últimos 25 años los orfanatos en Nepal han aparecido como si de una boyante franquicia se tratara, y eso que se quejan de que el gobierno no les destina ningún tipo de recursos económicos. En la actualidad rondan los 250 centros.

Una de las fuentes oficiales extranjeras a las que el gobierno de Nepal ha pedido consejo es el Institut Català de l'Acolliment i de l'Adopció (ICAA), que actúa como organismo competente en la tramitación de las adopciones internacionales en Catalunya y supervisa la actividad de las entidades colaboradoras o Ecai. El ICAA está trabajando en un documento con sugerencias para el gobierno de Nepal. Rosa Bertrán, directora del ICAA, ha visitado el país recientemente y de las conversaciones mantenidas con su gobierno, que califica de "lentas pero positivas", manifiesta que percibe "preocupación" a raíz de los casos de las familias biológicas que demandan la devolución de sus hijos. Bertrán afirma asimismo que hay que tener en cuenta a ciertos sectores de la sociedad nepalesa, como es el grupo revolucionario maoísta, que manifiesta estar en contra de las adopciones internacionales. Uno de los referentes que maneja el ICAA es India, donde toda adopción internacional se efectúa a través de agencias estatales para evitar la intrusión de figuras paralelas desregladas que favorecen una política de lucro personal encubierta bajo una pátina de obra social.

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