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Hacia una Administración digital y amigable

La Agenda España Digital 2025 dará impulso a los segundos mejores servicios públicos digitales de la Unión Europea, tras los de Estonia. La usabilidad y la identificación sencilla de ciudadanos o empresas son sus grandes retos

Si España figura undécima de 28, por encima de la media, en el Índice de Economía y Sociedad Digital (DESI, según sus siglas en inglés) con el que la Unión Europea (UE) toma el pulso al rendimiento digital de sus estados miembros, es por lo mucho que le suben la nota la conectividad y, sobre todo, sus servicios públicos digitales, los segundos mejores de Europa después de los de Estonia, según este Índice de 2020. Una favorable posición de partida a la que la Agenda España Digital 2025 viene a dar un sustancioso empujón de 140.000 millones de euros hasta 2025, entre inversión pública y privada, la mitad para 2022. Durante su presentación en el verano de 2020, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recalcaba que era un “plan trascendental”, posible gracias a Next Generation EU, el programa lanzado por la UE para recuperar la economía de los efectos de la pandemia. “Nadie discute que estos fondos deben destinarse a la transición digital y ecológica de nuestro continente”, afirmó Sánchez.

La Agenda España Digital 2025 recoge 47 medidas en torno a 10 ejes estratégicos, con sus correspondientes objetivos. Uno de esos ejes se titula Impulsar la digitalización de las Administraciones Públicas y propone, como meta, que el 50% de los servicios públicos estén disponibles en aplicación móvil. A Carmen Cabanillas, presidenta de Astic (Asociación Profesional de Cuerpos Superiores de Sistemas y Tecnologías de la Información de las Administraciones Públicas), no le parece necesario ese objetivo estrella. “Nosotros estábamos apostando por ofrecer servicios públicos en cualquier dispositivo, mediante web responsive”. Cabanillas lo pone como botón de muestra de que “no se ha escuchado la voz de los subdirectores de tecnologías de la información” para la redacción de esa hoja de ruta.

“Es una Agenda bien pensada y construida, con un buen diagnóstico que reconoce los puntos fuertes y débiles de nuestro país”, opina Alberto Martín Rivals, Head of Consulting Corporates en KPMG España. “Falta ver el detalle, cómo se va a conseguir”, añade. “Congrega una colección de planes y objetivos que tocan lo que tienen que tocar, pero parece una lista de la compra cuando has cobrado la paga extra”, dice Javier Rodríguez Zapatero, presidente de la escuela de negocios digital ISDI. “Ahora toca ejecutar”, exhorta.

La Agenda España Digital 2025 ha ido aterrizando en documentos posteriores como el Plan de Digitalización de las Administraciones Públicas 2021-2025, presentado en enero, que reconoce el papel clave de la Secretaría General de Administración Digital (SGAD) como directora de orquesta para impulsar y coordinar el proceso. Así lo resalta Víctor Calvo-Sotelo, director general de la Asociación DigitalES, que reúne a las principales empresas del sector de la tecnología e innovación digital en España. “Es un reto de una enorme magnitud; nos esperan unos años de gran intensidad inversora y de transformación”, avanza.

Rodríguez Zapatero no se considera un experto en administración pública, pero sí un usuario avanzado de ella que aún recuerda cómo, en los noventa, hacía su declaración de la renta en su PC, con un disquete con el programa Padre. Tardaba media mañana, nada comparado con lo que se gastaba, en tiempo y abogado, un contribuyente estadounidense. “Hoy lo haces en 15 minutos”, apostilla. Hacienda sale en todas las conversaciones como ejemplo de buena digitalización. Le siguen la Seguridad Social y Sanidad, “aunque la pandemia ha puesto de manifiesto que habíamos avanzado en muchas dimensiones, como la tarjeta electrónica, pero no en otras, como la telepresencia, porque tampoco era necesario”, acota Martín Rivals. Por contra, “el sistema judicial es bastante analógico, no muy distinto del de otros países”, describe. Es donde más habría que progresar, en su opinión, durante la próxima década, junto con educación. “Otra lección de la covid-19 ha sido que no avanzar hacia una escuela digital es fuente de desigualdades”, advierte.

Hay ayuntamientos y comunidades muy activos en digitalización, haciendo cosas innovadoras por delante incluso de la Administración central
Víctor Calvo-Sotelo, Asociación DigitalES

“La Administración española está muy digitalizada, sí, pero seguimos teniendo unas listas de espera muy largas en Sanidad, unos tiempos muy largos en Justicia y saliendo con unas notas mejorables en PISA [el informe del Programa internacional para la Evaluación de Estudiantes de la OCDE]”, insiste. “Quizás el reto consista en lograr que los avances en digitalización se traduzcan en resultados”, plantea Martín Rivals. “No debemos tanto compararnos con los demás como imaginarnos cómo debería ser una Administración en un mundo digital”, reflexiona Rodríguez Zapatero. El ideal, según su visión, sería tener prácticamente cero contactos con los funcionarios. “En Estonia solo ves a un funcionario para casarte o para divorciarte”, pone como ejemplo.

El experto defiende una Administración digital “transparente”, en la que el ciudadano esté en el centro y pueda hacer cualquier gestión, ya sea estatal, autonómica o provincial, a través de una ventanilla única; y que pueda actuar o reclamar cuando no esté de acuerdo. “No es fácil interactuar con nosotros”, reconoce Cabanillas. “Hemos de mejorar en accesibilidad, usabilidad y en una identificación sencilla”, hace autocrítica. “Nuestros esfuerzos se centran en facilitar los procesos”, para ir hacia un lenguaje más inteligible. En definitiva, para ser “más amigables”, concluye.

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