No todo es velocidad y volumen de datos: así se está desplegando el 5G verde

La razón de ser del 5G es la multiplicación exponencial del tráfico de datos, a enorme velocidad. Pero la eficiencia energética es otro elemento clave en el diseño y ejecución de las redes

La Unión Europea apuesta su recuperación postpandemia a dos cartas: la sostenibilidad medioambiental y la digitalización de la economía, que tiene su médula espinal en el uso de los datos a través de las redes 5G. Así se desarrollarán nuevos servicios y soluciones en movilidad, salud, gestión urbana, industrialización… soluciones más eficientes desde el punto de vista medioambiental.

Pero, al mismo tiempo, el mundo de las telecomunicaciones tiene que atender a su propio consumo energético. ¿Cómo desplegar la red 5G con el menor impacto posible, reduciendo el consumo energético de las redes móviles? ¿Realmente es posible multiplicar el tráfico de datos sin que aquel se dispare?

Se calcula que actualmente las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) suponen el 1,4% del total de las emisiones de carbono a la atmósfera y el 4% del consumo energético global. Pero el 5G va a marcar un antes y después en la industria. Un informe de Ericsson de noviembre de 2020 vaticina que en 2026 habrá 3.500 millones de móviles conectados al 5G frente a los 1.000 millones actuales, con una rápida adopción en países como China o Corea del Sur, donde cerca del 20% de los usuarios ya disfrutan de estas redes de alta velocidad. A esos móviles habrá que unir los aparatos conectados al internet de las cosas mediante el 5G. ¿Cómo afectará todo este desarrollo a la eficiencia energética?

Las mediciones reales llevadas a cabo por Ericsson y Telefónica en Talavera de la Reina demuestran que la tecnología 5G consume un 10% de la potencia del 4G equivalente, es decir, es diez veces más eficiente

Las empresas de telecomunicaciones reaccionaron hace ya tiempo a estas previsiones, trabajando para que todas esas inminentes tecnologías sean sostenibles también desde el punto de vista social y medioambiental. El objetivo es claro: lograr que, por primera vez, el aumento de datos no venga acompañado de un aumento del consumo energético.

Uno de los proyectos piloto más interesantes sobre la eficiencia energética de las redes 5G se está llevando a cabo en Talavera de la Reina (Toledo). Allí, Ericsson y Telefónica trabajan desde 2018 tanto en el despliegue de las primeras capacidades de la red como en el desarrollo de casos de uso. “Desde el punto de vista tecnológico, este piloto nos ha permitido adaptar nuestros sistemas con suficiente antelación y planificar de forma óptima el despliegue en el resto de la red nacional, que actualmente llega a más del 75% de la población”, explica Juan Manuel Caro, Director de Transformación Operativa de Telefónica.

Dos horas de videoconferencia en un teléfono inteligente, que evitan muchos desplazamientos, consumen diez veces menos energía que un coche recorriendo un kilómetro

Hablando específicamente de consumo energético, las mediciones reales de Talavera demuestran que la tecnología 5G consume un 10% de la potencia del 4G equivalente, es decir, es diez veces más eficiente. Esos datos de eficiencia energética (medida en W/Mbps, es decir, vatios por megabits por segundo) no se han recopilado solo en la localidad toledana, sino también en otras ciudades mucho más grandes como São Paolo (Brasil) y Múnich (Alemania).

IA para optimizar la eficiencia

¿Dónde está la clave? Es esencial un diseño más eficiente de la tecnología y los equipos, que permitan minimizar el uso de los recursos para la transmisión de datos. Y partiendo de ese diseño, entran en juego los algoritmos, que maximizan el apagado y encendido de los recursos en función de la demanda de tráfico. El uso del machine learning y de la inteligencia artificial (IA) suponen una capa añadida de fiabilidad para el sistema, mejorando la eficiencia energética del 5G.

Como explica Iván Rejón, responsable de marketing y comunicación de Ericsson en España y Portugal, la IA permite prever, con una muy alta fiabilidad, el uso que va a tener la red. Con esa predicción, “es posible reducir o incluso evitar el consumo de recursos no estrictamente necesarios para proporcionar el servicio”, con el consiguiente ahorro de energía. La IA también abre la posibilidad del mantenimiento predictivo de la red, es decir, un mantenimiento basado en la situación real y no en previsiones estandarizadas, lo que también aumenta la eficiencia de su uso.

Toda esta teoría ya ha sido llevada a la práctica en Talavera, con un muy buen resultado. “Desarrollamos un piloto para probar cómo reducir el consumo energético sin afectar a la experiencia de uso del cliente ni a la eficacia de la red, y conseguimos reducir el impacto un 23% de media. Estamos en el camino de lograr ahorros muy importantes en los costes energéticos de los operadores”, explica Rejón.

Estamos en el camino de lograr ahorros muy importantes en los costes energéticos de los operadores
Iván Rejón, responsable de marketing y comunicación de Ericsson en España y Portugal

La red 5G será más verde que sus predecesoras, pero los más escépticos podrían decir que, si se dispara el tráfico de datos de forma exponencial, como se prevé, el consumo total será más alto por muy eficientes que sean las nuevas redes. Sin descartar esta hipótesis, Pablo Bascones, socio responsable de sostenibilidad y cambio climático de PwC, vaticina que el impacto neto del 5G será positivo, pues mejorará la eficiencia de muchos servicios gracias al mantenimiento predictivo, los contadores inteligentes y el uso masivo del big data, entre otros avances.

Rejón también invita a ver la foto completa: dos horas de videoconferencia en un teléfono inteligente, que evitan muchos desplazamientos, consumen diez veces menos energía que un coche recorriendo un kilómetro. “Y piensa en la cantidad de kilómetros diarios que pueden ahorrarse los médicos rurales en visitas no imprescindibles gracias a la telemedicina”, añade.

En 2026 habrá 3.500 millones de móviles conectados al 5G frente a los 1.000 millones actuales

Hay más casos de uso, y algunos ya reales, como la utilización de la conectividad 5G en el puerto de Livorno (Italia). Este programa de Ericsson ha logrado, apoyándose en la realidad aumentada, reducir las emisiones en un 8,2% por container. El 5G no solo es más eficiente que las anteriores generaciones de tecnologías móviles, sino que puede hacer más eficiente toda operación que suponga la transmisión de datos.

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