“Es muy importante que empresas y consumidores hagamos equipo, esto no es cuestión de unos contra otros”

El actor y activista medioambiental Jon Kortajarena se pone al frente de la serie ‘Orígenes’ para tratar, a lo largo de 12 capítulos, los grandes temas que pueden hacer de nuestro planeta un lugar más sostenible. En el de hoy, reflexiona junto a la actriz Esther Acebo (Estocolmo en ‘La casa de papel’) sobre la importancia de las pequeñas acciones para el cambio

¿Estamos aún a tiempo de revertir el cambio climático en el planeta? Los datos son claros: según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU, 2030 es el año de no retorno si la humanidad no frena sus emisiones, no reduce la destrucción de sus ecosistemas y bosques y no encuentra una solución al desperdicio y contaminación de las aguas. El principio del fin.

Ante tales previsiones, es difícil hacerse a la idea de que cualquiera de nosotros puede revertir este efecto. Pero es posible. Lo es si ese principio del fin lo reconvertimos en una vuelta al principio, en una vuelta al origen de todo: nosotros mismos. En lo que pensamos, en nuestros pequeños actos cotidianos (especialmente los que hacemos en el hogar), en aquellos en quienes confiamos está la palanca para, entre todos, tener un planeta más sostenible. Algo que desea casi el 100% de la población pero de la que un 37% no sabe cómo hacerlo.

La sostenibilidad empieza en el mismo hogar: desde utilizar iluminación LED a colocar dosificadores de agua en los grifos

Mirarse al espejo

La primera clave para empezar por nosotros mismos es, sin duda, conocer nuestras costumbres, y especialmente las que tenemos en nuestros hogares. Con pequeños gestos que todos podemos hacer, desde aumentar el reciclaje doméstico a aprovechar mejor la comida que queda en la nevera o reciclar o donar la ropa que ya no nos ponemos, ya estaríamos actuando a favor del planeta. El informe Activismo en casa: 12 gestos cotidianos para luchar contra el cambio climático, elaborado para Ikea y La Casa Encendida, da pistas sobre otras acciones igual de eficaces: reducir el uso de papel higiénico; abrir menos veces y menos tiempo el frigorífico; usar dosificadores de agua en los grifos; optar por la iluminación LED; utilizar más textiles para aislar las casas en vez de tirar de calefacción…

Climate Positive, una cuestión de trabajo en equipo

En esta labor no solo no estamos solos, sino que no debemos sentirnos solos. Consumidores, sí, pero también administraciones y empresas debemos trabajar en equipo. De hecho, si una de las partes no puede, deben ser las otras dos las que empujen el carro de la sostenibilidad. Como explica Mónica Chao, directora de Sostenibilidad de Ikea en España: “Entre las empresas hay un compromiso cada vez mayor para tomar decisiones que nos muevan a una economía y una sociedad más sostenibles. Mediante nuestra colaboración con la sociedad y las administraciones lograremos generar este cambio entre todos”.

Se trata de ser una empresa Climate Positive, que Chao resume así en el vídeo que encabeza este artículo: “Nosotros nos hemos comprometido a que antes del 2030 seremos una compañía Climate Positive, lo que significa que tendremos un impacto global positivo en el planeta. Con nuestras acciones, queremos facilitar la decisión de ser sostenible a quienes nos visitan, a nuestros clientes y a todos los grupos con los que nos relacionamos”. Y esto, sin ser contradictorio con el crecimiento empresarial, también responsable: esta compañía redujo en 2019 por primera vez su huella climática un 4,3%; ese mismo año, sus ventas aumentaron un 6,5%.

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