El rostro femenino del cáncer de pulmón

La incorporación de las mujeres al consumo de tabaco en las últimas décadas ha disparado la mortalidad: desde 2005 ha crecido un 120%

Francisco Cañizares

La incorporación de la mujer al hábito del tabaco en las últimas décadas, así como el tabaquismo pasivo, tiene ya un impacto claro, y previsiblemente lo tendrá más en los próximos años, en la salud de muchas mujeres. La feminización del cáncer de pulmón es el rasgo más significativo de la epidemiología de este tumor en España. Noemí Reguart, coordinadora de la Unidad Funcional en Cáncer de Pulmón del Hospital Clínic de Barcelona, diagnostica cada vez más casos. “Ahora estamos viendo el efecto del aumento del tabaquismo en las mujeres que empezó en los años 70 y 80″.

Un 85% de la incidencia y la mortalidad de cáncer de pulmón están relacionados con el tabaco. La legislación antitabaco obligó a mostrar en las cajetillas los estragos que provoca en la salud, pero aun con esa y otras medidas contempladas en la legislación, el porcentaje de fumadores se resiste a bajar. En 2005 fumaba el 30% de los españoles y en 2015 el porcentaje había descendido al 23%, según la Encuesta Europea de Salud en España. Desde hace un lustro el descenso se ha estancado. Los datos de la encuesta del año pasado (es quinquenal) arrojan el mismo resultado, otros estudios apuntan incluso un ligero repunte del tabaquismo entre los más jóvenes.

En cambio, en EE UU, uno de los países pioneros en la restricción del consumo de tabaco en espacios públicos, la mortalidad ya desciende desde hace diez años. La relación es directa, explica la doctora Reguart: “Cuanto más tiempo llevan instauradas las políticas antitabaco en un país, más posibilidad hay de que la incidencia del cáncer de pulmón decrezca. En España, por desgracia, la legislación es relativamente reciente”.

Los tumores de pulmón son la primera causa de muerte por cáncer en el mundo, también en nuestro país. El 20% de los fallecimientos se deben a esta causa, según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Aunque la mortalidad en hombres ha comenzado a bajar, en mujeres no ha tocado todavía techo. David Vicente Baz, jefe de sección de Oncología Médica del Hospital Virgen de la Macarena de Sevilla, señala que “en las mujeres ya es la segunda causa de mortalidad, por detrás del cáncer de mama, y si se mantiene la evolución actual, pronto se igualarán”.

Los profesionales de la salud se enfrentan al reto de intentar por todos los medios que se reduzca el consumo de tabaco. La Ley de Medidas Sanitarias frente al Tabaquismo que se aprobó en 2005 supuso un paso trascendental, pero los especialistas creen que ha llegado el momento de actualizarla. “Los oncólogos, los neumólogos y otros especialistas abogamos por endurecer las medidas antitabaco”, defiende David Vicente.

Tan importante como disponer de una legislación que proteja la salud pública es hacer que se cumpla. Si no es así, apuntan los especialistas, la ley se convierte en papel mojado. Diseñar una estrategia de prevención a largo plazo implica también otros dos aspectos: ayudar a los fumadores a dejar el tabaco y dificultar que los jóvenes comiencen a fumar, un hábito que los jóvenes adquieren de media a los 17 años.

De forma paralela, los profesionales de la salud alertan también de los dispositivos para vapear que entrañan riesgos para la salud en general y para la respiratoria en particular. La literatura científica los asocia a un mayor riesgo de enfermedades inflamatorias pulmonares. “Todas las organizaciones científicas vinculadas al estudio y al tratamiento del cáncer de pulmón desaconsejan su uso como alternativa el tabaco por el riesgo potencial que puede suponer la inhalación de una sustancia directamente al pulmón”, explica Noemí Reguart.

Los avances en inmunooncología

Para reducir las cifras de mortalidad del cáncer de pulmón, además de atajar el tabaquismo, es clave la investigación terapéutica. En ese ámbito se ha avanzado mucho durante la última década. A diferencia de lo que ocurría hace unos años, la perspectiva tras un diagnóstico ya no es fatal para la persona que lo recibe gracias, sobre todo, a los avances en inmunooncología.

Los estudios científicos comenzaron demostrando su eficacia en estadios no quirúrgicos de la enfermedad, con un impacto significativo en la supervivencia de los pacientes. David Vicente apunta que hay nuevos datos en situaciones más tempranas de la enfermedad: “Se está trasladando el beneficio a todas las situaciones clínicas. Por un lado, a aquellos tumores que se pueden intervenir y reciben un tratamiento previo de quimioterapia e inmunoterapia; y por otro, en aquellos, también operables, a los que se puede aplicar inmunoterapia complementaria tras la cirugía”.

Los datos preliminares del uso de inmunoterapia en estadios precoces en el cáncer de pulmón son muy favorables, pero ¿en qué se traduce exactamente para una persona que acabe de ser diagnosticada? “Los resultados que vamos teniendo indican que vamos en la buena dirección. Con la inmunoterapia aplicada antes o después de la cirugía vamos a lograr disminuir el riesgo de que el tumor pueda volver a aparecer a los cinco o diez años de haber sido operado el paciente”, explica Noemí Reguart.

No obstante, quedan incógnitas por despejar. El principal reto para los próximos años lo apunta la especialista del Clínic de Barcelona: “Queda por solucionar qué hacer cuando el paciente se hace resistente a la inmunoterapia, es decir, cuando deja de funcionar”.

Tratar mejor y diagnosticar antes

Uno de los problemas en el cáncer de pulmón es que un alto porcentaje de casos se detectan en estadios avanzados, lo que empeora el pronóstico. Los especialistas se plantean atajar el problema con programas de cribado como los que se aplican en cáncer de mama o colon y tan buen resultado han dado en la reducción de la mortalidad.

En países como Holanda y EE UU ya se utilizan y en España se está trabajando en implantar programas piloto. David Vicente señala que “se aplicarían en exfumadores y en fumadores con un alto consumo de cigarrillos al día, y consistiría en realizarles periódicamente un TAC de dosis bajas para evitar la radiación que conlleva la técnica”.

Los oncólogos sostienen que para atajar la epidemia de cáncer de pulmón hay que actuar en todos los frentes descritos. El primero consiste en intervenir antes de que aparezca la enfermedad con medidas que reduzcan el tabaquismo. El segundo objetivo sería detectar el tumor de forma precoz con programas de cribado en personas con alto riesgo de sufrir cáncer de pulmón, los fumadores de larga duración. La tercera clave es la investigación terapéutica cuyos avances en los últimos años (inmunooncología y terapias de precisión) han mejorado radicalmente el pronóstico de la enfermedad. David Vicente Baz proporciona un dato que resume la magnitud del problema de salud pública al que nos enfrentamos: “El cáncer de pulmón acaba con la vida de 60 personas cada día, en muchos momentos de la pandemia por covid-19 la cifra diaria de fallecidos era inferior”.

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