María Jerusalén Pérez Sánchez (45 años) trabaja como auxiliar de sala en el museo Colección Roberto Polo, de Toledo.Imagen cedida.

Cuando el empleo se convierte en la mejor terapia

Solo una de cada seis personas con problemas de salud mental tiene empleo. Los programas de inserción laboral son clave para acabar con la estigmatización y animar a más empresas a realizar este tipo de contrataciones

Desde hace tres meses, María Jerusalén Pérez Sánchez (45 años, Toledo) descansa bien por las noches, se levanta temprano y hace sus tareas antes de entrar al trabajo a las 10 de la mañana en el museo Colección Roberto Polo, en Toledo. Allí disfruta ayudando a los visitantes como auxiliar de sala. Se siente útil y valorada. Y, además, ha recuperado su independencia económica: “Tengo una vida normal”, afirma.

Pero para llegar a este estado de bienestar en el trabajo, esta toledana ha tenido que superar dificultades relacionadas con el trastorno bipolar que padece. Un diagnóstico que prefiere revelar para acabar con el estigma asociado. En este proceso de inserción laboral ha sido fundamental el esfuerzo de la propia María Jerusalén y la ayuda de muchas personas y entidades sociales: “Mi familia; los psicólogos del Centro de Rehabilitación Psicosocial y Laboral de Torrijos; Rosa, mi técnico de inserción laboral del programa Incorpora [de Fundación La Caixa]; y Empledis, la empresa que me ha contratado”, enumera, agradecida.

Solo una de cada seis personas que padecen un problema de salud mental está empleada, según la última encuesta sobre empleo y discapacidad de 2020, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Una ratio que refleja las barreras que todavía se encuentran estas personas para trabajar. Los programas de inserción laboral como Incorpora, de Fundación La Caixa, son fundamentales para fomentar este tipo de contrataciones en las empresas.

El papel clave de los técnicos de inserción

“Estuve casi nueve años sin trabajar. Tenía depresión y agorafobia, pánico a salir a la calle”, recuerda María Jerusalén. Tras superar aquello, empezó una formación de auxiliar administrativo y, al poco tiempo, conoció a Rosa María Sánchez Colado, técnico de inserción laboral del programa Incorpora, quien le ayudó a encontrar su empleo actual.

Sánchez es una de los más de mil profesionales que este programa de Fundación La Caixa ha formado por toda España. Pertenecientes a 407 entidades sociales, trabajan con distintos colectivos en riesgo de exclusión social, pero 32 de estas organizaciones, como Fundación SocioSanitaria de Castilla-La Mancha –para la que trabaja Sánchez–, lo hacen principalmente con personas con problemas de salud mental, especialmente trastornos de personalidad, esquizofrenia y bipolaridad.

“Los trastornos mentales son una de las discapacidades más estigmatizadas por la sociedad”, explica Sánchez, que también ejerce de prospectora en Incorpora. Esta figura profesional se dedica a buscar procesos de contratación abiertos en las empresas en los que puedan encajar los candidatos del programa. “Por eso, cuando ofrecemos un perfil a un puesto de trabajo, se omite el diagnóstico, no se dice qué trastorno mental tiene. Se trata de que al trabajador se le valore por sus capacidades y competencias, no por los prejuicios que existan hacia él o ella”, añade.

El técnico de inserción laboral ayuda al candidato de Incorpora a desenvolverse con soltura en una entrevista de trabajo.
El técnico de inserción laboral ayuda al candidato de Incorpora a desenvolverse con soltura en una entrevista de trabajo.iStock

Los técnicos de inserción laboral trabajan mano a mano con los candidatos a preparar un currículum, buscar ofertas de trabajo y saber desenvolverse en una entrevista. Todo para que puedan encontrar un empleo con unas buenas condiciones que les ayude en muchos aspectos de su vida. “El trabajo puede mejorar la autoestima de la persona, ayudar a que se sienta útil y valorado por los demás, y supone un ingreso económico que aumenta los niveles de independencia y capacidad para vivir dignamente”, apunta Sánchez.

Otra de las entidades sociales adheridas al programa Incorpora es El Puente Salud Mental, de Valladolid. Su técnico de inserción laboral y psicólogo, Daniel Cembrero, considera que, “para que la persona se sienta útil, también hay que trabajar su autonomía, que salga de ese concepto de sí mismo de paciente o persona medicalizada”.

El papel del empresario

Jonatan Thovar Melián es gerente de la empresa medioambiental Prezero, con sede en La Orotava (Tenerife). Desde hace años apuesta por este tipo de contrataciones, que van variando según la estacionalidad del trabajo. Hoy, de sus 120 empleados, seis se han incorporado a través del programa de inserción laboral de Fundación La Caixa: “Al principio, había algo de rechazo entre el resto de trabajadores, pero es cierto que los primeros que se incorporaron lo hicieron tan bien que les han allanado el camino a los que han venido después”, celebra Thovar.

Tras la llegada, comienza una fase de seguimiento por parte del técnico, crucial para la adaptación del empleado, pero también para la respuesta positiva de la empresa. Prezero lo ejemplifica así: “Imagina los nervios de un primer día de trabajo. Y ahora imagina los nervios cuando sabes que existe un estigma hacia el trastorno mental”. Y añade: “Es importante garantizar la integración de esta persona en la empresa, que se sienta cómoda desde el primer momento y evitar situaciones desagradables”.

Para ello, el programa Incorpora también ofrece herramientas de sensibilización a las empresas y el asesoramiento constante del técnico de inserción laboral: “Cualquier cambio en su vida, ya sea una modificación de tareas o de puesto o un ajuste en su medicación, puede influir en su comportamiento. Es crucial entender que esto puede ocurrir y, si sucede, tratarlo con normalidad con el profesional de acompañamiento de ese trabajador”, aclara Thovar.

María Jerusalén está muy contenta con su trabajo en la Colección Roberto Polo. También su entorno: “Es muy importante pedir ayuda y dejarse ayudar, tanto por los profesionales como por la familia. La mía siempre me ha apoyado, en los momentos malos y en los buenos, como ahora”. A la vez, está tranquila porque sabe que “Rosa [su técnico] está ahí para lo que necesite”.

Si todo va bien, transcurrido un año desde la incorporación al puesto de trabajo, el beneficiario del programa Incorpora termina su acompañamiento y deja libre la plaza para un nuevo beneficiario.

Trabajo más allá de los centros especiales

Las tasas de empleabilidad entre personas con problemas de salud mental es otra gran barrera a derribar. Así lo explica el técnico Daniel Cembrero: “El derecho a trabajar es un derecho constitucional e internacional, como sociedad tenemos que asumir nuestra responsabilidad, no solo es cuestión de la persona que padece un problema de salud mental. Es cierto que se está avanzando en la inserción laboral, pero no es suficiente”, lamenta.

Esa tasa apenas ha crecido en una década, del 16,3% en 2010 al 17,1% en 2020 (últimos datos de INE disponibles). Para este técnico de Incorpora, es fundamental que estos perfiles se integren en empresas ordinarias, no solo en centros especiales de empleo: “Las organizaciones tienen que poner de su parte, mostrar confianza y dejar asesorarse”, detalla.

Por otro lado, para seguir fomentando la contratación, hay que eliminar falsas creencias generalizadas sobre la capacidad de trabajo de estas personas. “No es cierto que haya más absentismo laboral entre los trabajadores con diversidad que sin diversidad. De hecho, en el caso de mi empresa, el absentismo es más alto entre la plantilla que no está vinculada a ningún tipo de diversidad”, matiza Jonatan Thovar como gerente de Prezero.

Thovar cree que apostar por la integración de la diversidad debe hacerse de acuerdo a la responsabilidad social de las empresas y con “una implicación moral”. “Nunca por las subvenciones o por lavar la cara de la compañía porque, en ese caso, si algo se tuerce con ese trabajador, no sabrán cómo reaccionar”, concluye.

Incorporarse al mercado laboral y... formarse

El programa Incorpora de Fundación La Caixa arrancó en 2008 como una plataforma de inserción laboral para colectivos en riesgo de exclusión social. Su red cuenta hoy con 407 entidades sociales con representación en cada una de las comunidades autónomas. Dado que los problemas de salud mental son una de las discapacidades más estigmatizadas en la sociedad, en 2012 se decidió crear una unidad específica para este colectivo. Desde entonces, más 17.000 personas con trastorno mental se han beneficiado de este programa, 2.547 solo en 2021.  

Cualquier persona que padezca un problema de salud mental diagnosticado puede solicitar incorporarse. En él se le prestará la ayuda necesaria para entrar en el mercado laboral, pero también formación. Como explica el técnico de Incorpora Daniel Cembrero, hay personas que han estado años inmersas en un problema de salud mental que les ha incapacitado para cualificarse: “Pero haber superado algo así también te capacita, es una experiencia de vida tremenda, y eso hay que tenerlo en cuenta”, precisa. 

Una de las más recientes iniciativas de Incorpora ha sido la creación de Diarios Incorpora, un paso cada día. Se trata de una serie de podcasts en Spotify sobre la importancia del empleo para personas con problemas de salud mental narrados por Manuel Jabois y que puedes escuchar pinchando en este enlace.