Por qué fotografiar la basura mejoró el funcionamiento de una planta de Navarra

Heidi y Carlos son los fundadores de SpectralGeo, una empresa que, mediante cámaras y algoritmos, han calculado la densidad de los residuos que entran en las plantas de selección, una variable que aumenta su eficiencia un 20%

Heidi Moreno y Carlos Tarragona son especialistas en medir lo que nadie se ha planteado. Fundadores de SpectralGeo, una empresa especialista en tecnología geoespacial, dedican su tiempo a desarrollar tecnologías que son capaces de, por ejemplo, determinar al milímetro el tamaño de una plantación agrícola, algo vital para ajustar el riego y la cantidad de fertilizantes empleados, y por tanto hacer más rentable y sostenible el negocio. “Cuando empezamos era una idea fascinante. Se basaba en ver si la tecnología podía aportar soluciones medioambientales teniendo en cuenta las necesidades de la sociedad”, afirma Moreno

Hace un año, este dúo de emprendedores cambió de tercio y se embarcó en una nueva misión, esta vez en el mundo del reciclaje. “El reto era utilizar toda la tecnología de la agricultura de precisión en el sector del reciclado de envases”, continúa Moreno. Viajaron entonces a Navarra para diseñar y desarrollar, en una planta de selección de envases del municipio de Peralta, un sistema que, mediante cámaras fotográficas y procesamiento de las imágenes, pudiese calcular la densidad de los residuos que llegaban a la instalación, una variable clave, les explicaron, para optimizar el proceso.

Pero, ¿por qué la densidad? La planta de Peralta recibe basura de toda Navarra, cerca de 60 toneladas al mes. Ese material (envases de plástico, latas, briks) llega en distintas condiciones de compactación y humedad, unas variables que condicionan la separación. Las máquinas no separan con la misma facilidad un lote proveniente del norte pirenaico que uno de un gran núcleo urbano. “Antes ajustábamos la maquinaria en base a la experiencia previa. Ahora podemos calibrarla con datos exactos. Si un lote llega de una zona X con una densidad Y, inmediatamente sabemos qué parámetros tenemos que introducir”, explica Miguel Ángel Arrastio, gerente de la instalación.

Calibrar la maquinaria para sacarle todo el potencial y que no trabaje de más o de menos es vital para mejorar del proceso. “Conocer la densidad permite optimizar la velocidad de la maquinaria y evitar atascos del material, de forma que no haya parones entre líneas”, detalla Tarragona. Esa reducción de los atascos supone que las máquinas han ganado hasta un 20% de disponibilidad para separar residuos.

Moreno y Tarragona llegaron al mundo del reciclaje gracias a TheCircularLab, un centro de innovación de economía circular de Ecoembes. Aceptaron el reto de la planta de Peralta y desarrollaron parte de su proyecto en ese hub de emprendimiento ubicado en Logroño. El sistema se ha demostrado eficaz e importable a otras plantas de selección. “Estamos muy satisfechos. Es un paso hacia el futuro de las plantas”, expresa Arrastio. “Aquí encontramos un clima abierto a la innovación. Y eso facilitó mucho las cosas”, añade Heidi. La tecnología forma parte del proyecto Planta 4.0, encaminado a digitalizar el proceso de selección de envases y mejorar la medición de variables que, como la densidad, no se conocían con exactitud hasta ahora.