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Hogar Vitamina

Hora de hacer deporte: por qué la concentración es incluso más importante que las ganas (y cómo trabajarla)

Todo influye a la hora de entrenar: desde cómo hemos descansado la noche anterior a cómo es el espacio en el que lo realizamos. Con ayuda de IKEA y su estudio ‘Hogares con psicología’, hemos elaborado un decálogo para construir en nuestro hogar un gimnasio a prueba de distracciones y pereza.

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Cuando los gimnasios eran un campo vedado de testosterona, Jane Fonda se coló en las casas de todo el mundo con sus entrenamientos domésticos a grito de «sweat!» (¡suda!). La estrella de Hollywood inventó el aerobic a principios de los ochenta y, aunque ahora tenemos nuevas gurús y disciplinas —incluso las firmas deportivas han lanzado sus propias aplicaciones— y, por suerte o por desgracia, muy pocas se atreverían a llevar bodies estridentes con calentadores como uniforme deportivo, hay algo que no ha cambiado a lo largo de estos años: la certeza de que para hacer ejercicio lo único que necesitas es un poco de tiempo y actitud.

“Nuestros estudios nos revelan que la mayoría de la gente hace ejercicio en el salón o en el dormitorio, pero cualquier rincón de la casa puede ser idóneo. Lo importante es que sea un espacio flexible que nos permita retirar fácilmente los muebles y dejar despejada una zona para hacer movimientos con holgura y sin peligro”, confirma Icíar García, responsable de la estrategia de interiorismo de IKEA, refiriéndose a Hogares con psicología, una investigación nacional realizada por la firma y el Consejo General de la Psicología de España, en la que se profundiza sobre la relación entre las características del hogar y el bienestar de quien lo habita.

La experta señala cómo nuestras casas han evolucionado, al igual que nuestras vidas, hacia hogares líquidos donde cada estancia se va transformando según nuestras necesidades: “El momento de practicar deporte es algo puntual que realizamos en nuestro hogar y tener que hacer una obra no suele ser casi nunca un recurso necesario. Al final, ni un salón ya es solamente para ver la tele, ni un comedor solo para comer o hacer los deberes. Los espacios deben tener más multifuncionalidad, ser capaces de ser una cosa en todos sus aspectos y luego, ser otra totalmente diferente”. Lo vivimos durante aquellos meses de confinamiento que ahora nos parecen tan lejanos cuando, con tal de movernos un poco y, sobre todo, evadirnos, cualquier espacio era digno de ser convertido en gimnasio. ¿Pero qué ocurre cuando todo –el trabajo, los recados, las prisas–, parece predispuesto para que nos saltemos el tiempo de deporte?

Cómo se encuentran y qué tal han dormido es lo primero que la preparadora física Sara Tabares, directora del centro Performa y autora del libro Ellas entrenan, le pregunta a sus clientes antes de comenzar una sesión para cerciorarse de que están disponibles, física y emocionalmente, parar entrenar. “Cada vez hay más estudios que revelan que, si no estás a lo que estás, el riesgo de lesión o de sobrecarga aumenta. Tenemos que concentrarnos en esa conexión cerebro-músculo, en hacerlo bien, porque si no va a ser peor que no hacer ejercicio”, le comenta la experta a Elia F. Graneros, en este nuevo episodio del podcast Mañana empiezo sobre la importancia de la concentración en el deporte y, en general, en nuestra vida diaria.

«Muévete bien y, luego, muévete más fuerte» es uno de los lemas de Tabares que, antes de entrar en materia, propone establecer un entrenamiento basado en tres pilares: individualización, planificación y una buena técnica.  “Valoramos cómo está la persona, qué contexto tiene y cómo le responden los músculos y, en función de eso, haremos un ejercicio u otro —enumera—. Es el primer punto para entrenar: que esté correctamente prescripto, a través de una planificación y valoración individualizada”. También es la razón por la que tantas veces nos hemos perdido o desistido intentando seguir el ritmo de esas intensas rutinas que abarrotan Internet. La entrenadora insiste en la importancia de movernos con criterio en una industria digital que tan solo en 2021 generó 10.500 millones de euros y, sobre todo, en tener muy claro por qué lo hacemos. “A las mujeres nos venden que tenemos que ser perfectas, cumplir con una serie de cánones y utilizar el ejercicio para una serie de cosas… pero el ejercicio va más allá de la forma y se acerca más a la función: entrenamos para ser autónomas y hacer con nuestro cuerpo lo que nos da la gana. […] No es un fin en sí mismo, es un medio para conseguir todos los fines del día».

Precisamente, para evadirnos de ese ruido diario y focalizarnos en nuestras tareas, la respiración juega un papel determinante. No es casualidad que todas sus sesiones empiecen y terminen inhalando, exhalando, inhalando, exhalando… “Hace que nuestro sistema simpático se active y nos preparemos para hacer ejercicio”, apunta Sara Tabares, “es un método para tomar consciencia de dónde estamos y qué tenemos que hacer. Muchas veces un cliente me dice, después del entrenamiento y de la respiración: ‘Llegaba con un problema y ahora ya no me parece tanto’. Nos ha hecho salir de esa vorágine en la que estamos, para hacer un paréntesis y cuidarnos”, matiza la entrenadora, que asegura que es una forma de conseguir herramientas para recuperar esa concentración que, en tiempos de tantos estímulos, parece que hemos perdido. Lo que faltaría por resolver es cómo construir un espacio para evitar que esas distracciones se cuelen en nuestro entrenamiento.

«Un rincón de salud»

En los hogares líquidos que habitamos, según la franja horaria, los salones se convierten en restaurantes o cines, las mesas de comedor en despachos y salas de juntas… «¿Por qué no tienes un rincón para dedicarlo a tu cuidado y hacer el ejercicio físico?», se pregunta la preparadora física que, en lugar de agobiarnos por esos 150 y 300 minutos semanales recomendables que cifra la Organización Mundial de la salud, propone aprovechar cualquier ocasión y espacio para moverse; por ejemplo, darle un descanso al ascensor y subir y bajar las escaleras de casa.

Porque tampoco es necesario entrar en reformas domésticas: se trata de aprovechar lo que tenemos y evitar que la falta de tiempo y la pereza sea una excusa. «Los muebles extensibles o plegables, con ruedas y multifuncionales, serán de gran ayuda para tener ese espacio flexible y dinámico que buscamos. Una vez terminada la sesión, nos será muy fácil volver a colocarlos en su sitio. Si además se trata de un lugar tranquilo y bien iluminado, tendremos el lugar perfecto», puntualiza la responsable de la estrategia de interiorismo de IKEA, Icíar García.

Crea atmósfera

No importa si solo vamos a usar unas mancuernas para entrenar fuerza o si solo necesitamos una esterilla para practicar alguna postura de yoga: del mismo modo que reservamos en nuestro horario un tiempo para el ejercicio, García insiste en que tampoco dejemos al azar el espacio en el que lo realizamos. «Es importante que, aunque estés en casa, tengas la sensación de haber cambiado de ambiente. Con pequeños detalles conseguirás crear una atmósfera inspiradora para tu sesión de fitness. Nuestra recomendación es que juegues con los estímulos: enciende una vela aromática, regula la intensidad de las luces, baja estores y ponte un poco de música ambiental. Y si para acabar la sesión te dejas preparada una bebida revitalizante, relajante o antioxidante, la experiencia del gimnasio en casa será completa».

En cuanto a elemento concretos, la interiorista tampoco descarta el poder de los biombos para crear o delimitar el espacio. Las alfombras también pueden cumplir esta función y, aunque los ejercicios que solemos realizar en casa suelen ser más pausados; yoga, pilates o fitness; serán un gran aliado para amortizar el golpe y el ruido. Tampoco es una cuestión de vanidad que en los gimnasios una de las paredes esté forrada de espejos: es la mejor forma de tener consciencia de nuestro cuerpo y controlar cada movimiento y postura. «Realmente no se necesitan muchas cosas. Lo más sencillo es que puedas tener a mano un carrito, por ejemplo, con las cosas necesarias».

Crea un ‘kit deportivo’

La decoración tampoco tiene por qué estar reñida con el deporte. ¿Es necesario recordar lo bien que encajaba aquella bici estática en el armario de la protagonista de And Just Like That, Carrie Bradshaw? Cada vez es más fácil encontrar máquinas de ejercicio que son auténticos objetos de diseño así como modelos plegables que podemos mover y guardar fácilmente en cualquier lugar. Porque el almacenaje, de nuevo, vuelve a ser determinante.  «Para que el ejercicio se convierta en una rutina diaria que podamos desarrollar fácilmente, es bueno tener nuestro ‘kit deporte’ ordenado y a mano. Puede ser una caja o una cesta en la que guardemos nuestra ropa, una esterilla, una toalla… todos los elementos para hacer ejercicio. Así, cuando llegue la hora de hacer nuestra sesión tendremos listo nuestro pequeño gimnasio para empezar a trabajar».

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