Ir al contenido
_
_
_
_
CJNG
Columna

Sueños y realidades de un país en Tequila

Diego Rivera nos ha mostrado con sus trazos de vida que, en muchas partes y espacios del país, la política, el derecho y la delincuencia constituyen un campo integrado

Detención de Diego Rivera.SSPC (Cuartoscuro)

Así como en su momento Diego Rivera pintó un mural de la sociedad nacional imaginada en su paseo por la alameda (desfilando con toda su historicidad), ahora surge un nuevo Rivera que crea un mural en el cual representa a la nueva sociedad nacional; se trata de una obra perturbadora. En su mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, Diego Rivera insertó a un conjunto de personajes de diversas procedencias y tiempos. En él desfilan Hernán Cortés, Sor Juana Inés de la Cruz, Ignacio Ramírez, Benito Juárez, Maximiliano de Habsburgo, José Guadalupe Posada, Porfirio Díaz, Emiliano Zapata y hasta el propio autor vestido de niño. Los árboles de La Alameda, un conjunto de globos, unos vendedores ambulantes y otras escenas cotidianas, le dan sentido al conjunto. Tal vez, y como él mismo lo declaró, ese Diego Rivera buscó que sus “pinturas reflejaran la vida social de México tal como yo la veía y, mediante mi visión de la verdad, mostrar a las masas un esquema del futuro”.

A casi 80 años de la realización de ese fresco, un nuevo Diego Rivera acaba de develar su obra Los sueños y las realidades de un país en Tequila. Una composición personal y colectiva que nos muestra lo que hoy acontece en ese municipio de México, así como en otras y crecientes partes de él. Como su notable homónimo, pero con una técnica y propósitos distintos, el nuevo Rivera nos está mostrando una realidad compuesta de muy diversos actores y momentos. Tantos, que su creación parece más un producto onírico que una realidad actual y posible.

Al igual que sucedió con la representación gráfica de 1947, en la tequilera composición de estos días están incorporados personajes tan disímbolos como la presidenta de la República, líderes de Morena, conocidos e importantes dirigentes de las organizaciones criminales y una amplia gama de servidores públicos y gente común. A diferencia de las convivencias forzadas por el primer Rivera —Sor Juana con Martí o Cortés con Juárez—, las del segundo Rivera son verosímiles. Políticos y narcotraficantes, autoridades extorsionadoras y ciudadanos extorsionados, conviven en un mundo común y hasta normalizado.

Lo que en la obra del primer Rivera fue una manifestación estética, en la del segundo es causa y reflejo del país en el que vivimos. Es verdad que en ambos casos hubo intencionalidad, pues mientras el artista buscó plasmar una idea o un ideal social de convivencia, el presidente municipal quiso construir su propia esfera político-delictiva. El segundo logró ocupar un cargo público gracias al apoyo del partido Morena y de la delincuencia jalisciense, para proporcionar rendimientos a sus patrocinadores y obtener ganancias para sí mismo. Desde esa posición actuó en una continuidad tal que sus acciones como delincuente, como político, como ciudadano y como autoridad no podían ser diferenciadas. El poder que le daba la delincuencia era usado para aprovecharse de los ciudadanos y el poder que le daba el cargo municipal era aprovechado para beneficiar a los delincuentes.

El político Rivera nos ha mostrado con sus trazos de vida que, en muchas partes y espacios del país, la política, el derecho y la delincuencia constituyen un campo integrado. Que las viejas categorizaciones sobre los delincuentes infiltrados o los políticos cooptados son inadecuadas para describir muchas de las actuales situaciones. Lo que la representación del nuevo Rivera nos ha mostrado es la existencia de unidades temáticas que, hasta hace poco, podían parecernos imposibles. La obra de vida del nuevo Rivera nos ha mostrado que la imposibilidad que su insigne antecesor construyó como representación estética y pedagógica, hoy se transforma en una representación vital del México de nuestros días. Tal como en otros propósitos lo pretendió su antecesor, el nuevo Rivera ha logrado mostrarnos con sus actuares los componentes de la vida social de México y un esquema del futuro que nos depara.

@JRCossio

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_