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La rebelión de Marx Arriaga pone en entredicho la gestión de la crisis de Mario Delgado

La crisis interna en la Secretaría de Educación apunta al veterano dirigente, con trayectoria como operador, que también es señalado por Julio Scherer en su polémico libro

Mario Delgado en la Ciudad de México, en agosto de 2025.Graciela López (Cuartoscuro)

Mario Delgado, el secretario de Educación Pública (SEP), es uno de los cuadros de mayor influencia dentro de Morena. Fue presidente del partido durante los años de Andrés Manuel López Obrador y le tocó conducir las espinosas elecciones internas de las cuales emergió Claudia Sheinbaum como candidata presidencial. El oficio como operador de este veterano cuadro queda ahora en entredicho después de la rebelión protagonizada por Marx Arriaga, director general de Materiales Educativos. Este se atrincheró cuatro días en su oficina resistiéndose a una remoción consentida por la presidenta. El atípico despido llegó incluso a los titulares de la prensa internacional.

Dos fuentes del Gobierno federal confirman a EL PAÍS que Sheinbaum había dado luz verde a la remoción de Arriaga, dada su negativa a hacer cambios en los libros de texto que se distribuyen en las escuelas públicas. El encargado de que llegara a buen puerto la salida del funcionario era de Delgado. Sheinbaum dijo en su conferencia del lunes que no estaba de acuerdo con la manera en que se notificó el despido a Arriaga, en referencia a los videos que muestran a policías en sus oficinas. Delgado ha dicho en una entrevista a Sin Embargo que fue “una estupidez“ la actuación del Órgano Interno de Control, desplazando así la responsabilidad en la Secretaría de Buen Gobierno. Una tercera fuente exculpa a Delgado y anota que gran parte de la desastrosa salida de Arriaga se explica por el hecho de que nadie esperaba que respondiese de manera tan radical.

Al final de la historia, Arriaga ha aceptado este martes entregar el cargo. Pero el recorrido del sainete muestra los tropiezos cometidos. El exfuncionario, muy cercano a Beatriz Gutiérrez, esposa de López Obrador, puso como condición para su salida que se le entregara por escrito una hoja de despido. El Ejecutivo, a través de la Secretaría de Buen Gobierno, eliminó la plaza de Arriaga con posterioridad a que le avisaron de su salida de la SEP, de acuerdo con un colaborador del exdirector que ha pedido reservar su identidad. Sheinbaum reveló que se le ofreció a Arriaga una nueva posición en el Gobierno, como un consulado, dado que ―dijo― se trata de un colega valioso para el movimiento morenista. Delgado confirmó los ofrecimientos en una breve entrevista con medios en Tlaxcala. Sin embargo, Arriaga negó este martes que se le hayan hecho tales ofertas, lo que refuerza las versiones sobre el cortocircuito en la operación política de Delgado.

El origen del conflicto son los libros de texto a cargo de la dirección de Arriaga. La presidenta ha explicado que se le solicitaron cambios en las nuevas ediciones, que el exfuncionario rechazó. Por ejemplo ―ha dicho Sheinbaum―, se le pidió dar más importancia al papel de las mujeres en la historia mexicana. No obstante, Proceso ha revelado este martes documentos internos que indican que las modificaciones requeridas implicaban una cirugía mayor a los libros. Se trata de dos centenares de cambios a contenidos calificados por la subsecretaría de Educación Básica de la SEP como “no pertinentes”, “no claros”, “sin sentido”, “no didácticos”, “no representativos”, “confusos”, “incompletos”, “limitados” o que “se repiten”, según la publicación.

Arriaga respondió a esos oficios argumentando que reelaborar los libros retrasaría su llegada a las escuelas a tiempo para el inicio del próximo ciclo escolar, además de que haría falta un trámite burocrático para armonizar los cambios con los principios de la Nueva Escuela Mexicana ―concebida por López Obrador—y consensarlos con el magisterio nacional. En declaraciones públicas, Arriaga acusó que había una corriente de funcionarios “neoliberales” que querían apropiarse nuevamente de los contenidos educativos y borrar pasajes de la historia del país. En estos cuatro días de tira y afloja, la presidenta Sheinbaum es quien ha dado la cara por el conflicto en el SEP.

Delgado no respondió a una pregunta directa de este periódico sobre cómo afecta la crisis de Arriaga su posición en la Secretaría de Educación. Desde comienzos del año, las columnas de trascendidos afirmaban que Sheinbaum preparaba ajustes en su Gabinete, tras haber cumplido un año en la presidencia y para sacudirse algunas de las herencias de su antecesor. Uno de esos supuestos cambios pasaría por la SEP, según los comentaristas. Movimientos importantes como la destitución del fiscal Alejandro Gertz y la salida de Adán Augusto López de la coordinación de Morena en el Senado fueron potenciales crisis que manejadas sin sobresaltos mayúsculos por otras figuras del Ejecutivo. En esta misma línea puede mencionarse el relevo de José Antonio Romero Tellaeche al frente del CIDE.

La crisis de Arriaga coincide con la publicación del libro de Julio Scherer Ibarra, Ni venganza ni perdón (Planeta, 2026), en el que el exconsejero jurídico de López Obrador vincula a Delgado a una trama de robo de combustible (huachicol) y financiamiento ilícito de campañas. El relato de Scherer se centra en la figura de Sergio Carmona, El Rey del Huachicol, asesinado en 2021, al que acusa de inyectar recursos obtenidos del contrabando de combustible a Morena en tiempos de la dirigencia de Delgado. “Carmona no solo financiaba a Morena, sino que formaba parte fundamental del engranaje electoral del partido en el norte del país”, sostiene el exconsejero jurídico. Scherer asegura que el exvocero de López Obrador, Jesús Ramírez, fue quien conectó al líder huachicolero con Delgado e incluso con el expresidente.

Scherer indica que “desde 2018 [Carmona] comenzó a financiar campañas en estados estratégicos: Tamaulipas, Sinaloa y Sonora”. La acusación le valió un airado reclamo de parte del gobernador sonorense, Alfonso Durazo, que le exigió una rectificación al autor. Jesús Ramírez también se ha deslindado de los señalamientos de Scherer, y recibió el espaldarazo de Sheinbaum. Delgado, en cambio, no se ha posicionado frente las acusaciones del exconsejero jurídico. El titular de la SEP tampoco respondió a una pregunta de este diario sobre el asunto.

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