Las casi 30 muertes por sarampión sacuden la política mexicana
La oposición aumenta la presión contra el Gobierno por el rezago en la vacunación mientras los Estados batallan por concienciar a la población de la importancia de inmunizarse


El sarampión ha abierto un nuevo frente entre el Gobierno y la oposición, que ha ido elevando la presión sobre el partido oficialista a medida que el virus se ha extendido por el país debido al rezago en la vacunación. La situación se ha agravado en las últimas semanas como consecuencia de la movilidad de las fiestas navideñas, y el alza en las cifras de contagios y muertes está calentando un ambiente de por sí agitado por la agenda internacional. México suma 9.074 casos confirmados de la enfermedad desde febrero del año pasado, de los que 2.642 corresponden al último mes y medio, y carga ya con 29 muertes, la última de este martes, en Durango. “Esta tragedia nos muestra el costo humano de convertir la salud en una arena de improvisación y de burocracia indiferente”, ha espetado el diputado panista Éctor Jaime, que ha pedido un minuto de silencio en la Cámara baja por los fallecidos.
El político se ha pronunciado con dureza y ha pedido que “se investigue a fondo” a quienes sean responsables, incluso por la vía penal, en la caída de las coberturas de vacunación y en la labor de prevención. “Como el que está en Ginebra”, ha apuntado, en referencia a Hugo López-Gatell, el secretario de Salud durante la pandemia, en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, y representante de México ante la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde julio. La bancada del PRI se ha sumado a las acusaciones de “negligencia de los Gobiernos de Morena”, en palabras de su presidente, Alejandro Alito Moreno, una expresión que también ha empleado la senadora Cristina Ruiz este martes. “México no puede volver a pagar con vidas la negligencia del Gobierno”, ha enfatizado.
La presidenta, Claudia Sheinbaum, ha intentado ampliar el foco del problema y no circunscribirlo a los sexenios morenistas. “Hay esta idea de que no se vacunó durante el periodo de la pandemia, que tuvo sus dificultades, pero en realidad hay un sector de la población de edades de entre 18 y más años, que tienen menor vacunación”, argumentó durante su conferencia matutina del martes. Dado que se recomienda recibir la primera dosis de inmunización a los 12 meses de edad y, la segunda, a los seis años, los esquemas incompletos entre los adultos se arrastrarían de periodos anteriores, buscaba enfatizar.
Algunos expertos señalan que el rezago es de al menos 10 años, es decir, se remontaría como mínimo a 2016, hacia el final del sexenio de Enrique Peña Nieto, del PRI, aunque el problema se acrecentó en los años posteriores, bajo el obradorismo. La sustitución de las semanas nacionales de vacunación por unas semanas de salud menos centradas en la inmunización y más en adoptar ciertos hábitos, más el descenso del presupuesto de esta cartera, explican en parte las bajas tasas de cobertura, que deben alcanzar un 95% para ser efectivas. Eso, en cualquier caso, no explicaría los contagios en otras franjas de edad que se están viendo afectadas por el actual brote, bastante transversal y en algunos Estados muy focalizado en los trabajadores del campo.
El factor local añade su propio grado de complejidad. La responsabilidad por la falta de vacunación o por la presencia de esquemas incompletos es compartida, y el panorama ideológico en los territorios es diverso. En Chihuahua, donde se originó el brote actual y donde más se cebó durante el año pasado, gobierna la oposición. En todas las entidades, los Ejecutivos locales están volcados en concienciar a la población y llevar las vacunas a los espacios donde hacen vida, es decir, en facilitar el acceso a las dosis sin que tengan que desplazarse hasta los centros de salud.
“Si son jornaleros, están obligados a vacunarse. Si van a otros municipios, tienen que vacunarse. Si van a viajar, tienen que vacunarse. Evitemos riesgos, eviten riesgos a sus familias. Por favor, tenemos que vacunarnos todos. Ayúdennos a ayudarlos”, ha insistido el secretario de Salud duranguense, Moisés Nájera, compungido tras anunciar la muerte de un pequeño de ocho años, hijo de jornaleros que habían viajado a Sinaloa y habían vuelto con el virus. También el secretario de Jalisco, Héctor Raúl Gómez, apunta a la “apatía” como el principal desafío que han tenido que superar. “Sin lugar a dudas, que la población acuda a recibir la vacunación”, aseguraba hace un día a este periódico. Esta entidad del oeste del país es la que acapara las preocupaciones, pues acumula la mayor parte de los casos activos, aunque todavía no ha contabilizado ningún fallecimiento este año. En 2025 sumó dos.
Alerta en la capital
Las miradas se posan también en la Ciudad de México y el Estado de México por la cantidad de población que reside en el centro del país y por la alta movilidad, que puede disparar los contagios en un abrir y cerrar de ojos. La capital ha reportado tardíamente este martes la primera muerte por la enfermedad, que se produjo en realidad antes del cierre del año. Las alcaldías más afectadas son la Gustavo Madero, la Álvaro Obregón, la Cuauhtémoc y la Miguel Hidalgo, según ha señalado esta tarde la secretaria, Nadine Gasman. La responsable ha sido interrumpida durante la presentación por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, que ha solicitado a los medios evitar titulares relativos a las zonas más afectadas para no “estigmatizarlas”. Muchos Estados están implementando medidas adicionales de prevención, como el uso de cubrebocas en las escuelas.
Para el Gobierno, además de en el frente sanitario, la batalla se libra también en el terreno político y en el mediático. Tiene algo más de un mes para contener el brote antes de que el país pierda el estatus de libre de sarampión que otorga la OPS, que le ha concedido una prórroga. El horizonte del Mundial, algo más lejano, también aprieta. La llegada de viajeros internacionales puede convertirse en un potenciador letal para la transmisión del virus, pues de cada caso pueden salir hasta 18 nuevos.
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