México se asoma al año de transmisión constante de sarampión
El país acumula dos muertes y 2.143 casos en poco más de un mes, un tercio de los confirmados en todo el año pasado. Ya no hay ningún Estado sin contagios y el foco se desplaza de Chihuahua a Jalisco


México se acerca peligrosamente al primer año de transmisión constante de sarampión, es decir, está a un paso de perder el estatus de país libre de la enfermedad. A finales de enero, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) dio al país una prórroga de algo más de un mes, pero el parón navideño ha pasado factura y lograr la ambiciosa meta de contener el brote antes de la evaluación se antoja cada vez más difícil. Los únicos tres Estados que cerraron el año sin ningún caso ―Puebla, Tlaxcala y Veracruz― han pasado a engrosar la lista de territorios afectados en el último mes, en el que la transmisión se ha disparado hasta los 2.143 casos confirmados, en torno a un tercio de todos los que se acumularon a lo largo de 2025, cuando hubo 6.432. Ya no hay ningún Estado sin casos. Tlaxcala, además, aporta uno de los dos fallecidos por la enfermedad en lo que va de año. El otro lo suma Michoacán, que completa la trágica cifra de 27 defunciones desde que iniciaron los contagios, el febrero pasado.
Es Jalisco, sin embargo, quien ha desbancado a Chihuahua como protagonista de las preocupaciones. El primer contagio de sarampión en el Estado se produjo en agosto, pero ha sido en las últimas semanas cuando la transmisión se ha disparado hasta los 1.245 casos, el 58% del total reportado en lo que va de año. A diferencia de lo que ocurrió en el territorio fronterizo, que acusaba mayores problemas entre la población rural, en Jalisco, el 85% de los casos se concentra en el área metropolitana de Guadalajara, según explica el secretario de Salud de la entidad, Héctor Raúl Gómez. “El número de casos activos, es decir, que todavía pueden transmitir la enfermedad, es aproximadamente de 440 y los municipios más afectados son, en orden: Tlaquepaque, Tlajomulco, Tonalá, Tlacomulco, El Salto, Guadalajara y Zapopan”, enumera.
El brote, en cambio, se originó en el municipio de Arenas y llegó desde Guerrero, apunta el responsable. “Jalisco es un Estado de muy alta producción agrícola. Recibe cada año a una gran cantidad de jornaleros de otros Estados, como Chiapas, Michoacán o Guerrero, y estas entidades tienen esquemas de vacunación muy bajos, sobre todo en el campo”, explica Gómez, que apunta que han vacunado a una “cantidad impresionante” de trabajadores temporales. El problema, en parte, es esa temporalidad: quienes se van vacunados son sustituidos por otro grupo que llega sin la cobertura necesaria, por lo que los efectos de la vacunación previa se reducen.
El Estado se ha propuesto llegar 2,5 millones de vacunados, una meta a la que creen que llegarán hacia la tercera o cuarta semana de febrero, de acuerdo con el ritmo actual de inmunización. En esa última semana de febrero también esperan aplanar la curva de casos. De momento llevan 1,4 millones de dosis desde enero del año pasado, pero solo en la última semana vacunaron a 350.000 personas, una muestra de que han conseguido “vencer la apatía”, en palabras del secretario, que identifica la indiferencia como el principal desafío. Dado que el sarampión es la enfermedad infecciosa más contagiosa del mundo, se necesita alcanzar una tasa de inmunización superior al 95% para blindarse frente a la transmisión, pues coberturas inferiores suponen una brecha demasiado grande: de cada caso pueden surgir 18 nuevos.
Esa es, precisamente, la carga que arrastran México y otros muchos países que se han quedado rezagados en la aplicación de dosis en los últimos años. Canadá, de hecho, ya perdió su estatus de país libre de la infección, y el tiempo aprieta para Estados Unidos tanto como para México. América era la única región del mundo que había alcanzado el certificado, pero lo perdió de nuevo en noviembre. El atraso generalizado durante años hace que la población objetivo se amplíe: no se trata solo de los niños más pequeños, quienes son más vulnerables ante una exposición a la infección, sino todos aquellos que no se vacunaron cuando estaban en esa franja de edad y ahora son adultos sin cobertura. “En todos los grupos, de todas las edades menores de 49 años, hay personas con esquemas incompletos o que no se vacunaron. Eso ilustra un poquito más la complejidad”, apunta el epidemiólogo Mauricio Rodríguez.
A ello se suma que cada Estado presenta sus propias particularidades territoriales. Por ejemplo, en Chiapas, el tercero en la lista de afectados, tras Chihuahua y Jalisco, la población está muy dispersa y es difícil llegar con las vacunas, un problema de orografía que también se presentaba en la entidad fronteriza. “Buena parte de la respuesta se juega en lo local. Los Gobiernos municipales y estatales son quienes conocen el terreno, saben dónde están los vacíos, quiénes no se han vacunado y qué comunidades requieren atención inmediata”, puntualiza el experto.
El Estado de México, por ejemplo, ha decretado el uso de cubrebocas en las escuelas y lugares públicos a partir de este lunes, una medida que también implementó Jalisco a finales de la semana pasada. La entidad más poblada del país tuvo 12 casos confirmados el año pasado y suma 40 en lo que va de este, pero en él confluyen algunos elementos de riesgo que lo hacen susceptible de levantar temor, como la alta movilidad y el hacinamiento. En ese sentido, dice Rodríguez, el mayor peligro potencial está en las ciudades grandes y en las zonas conurbadas, con Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey a la cabeza. Con el Mundial de fútbol a la vista, el riesgo se acentúa.
Hay, dentro de todo, buenas noticias. Aunque todavía batalla para contenerlo del todo, Chihuahua presenta grandes resultados en el último mes, con tan solo 11 casos confirmados en lo que va de año. “Nuestro pico álgido fue de 308 casos a la semana, y hoy estamos a menos de dos”, dice Leticia Ruiz, la médica encargada por el Gobierno estatal para gestionar el brote. “Tenemos algunos casos de población jornalera, agrícola, pero prácticamente ya tenemos 62 municipios sin casos en los últimos 42 días”, agrega. Ese es el equivalente a tres periodos de incubación, la referencia para considerar que la transmisión ha sido contenida. Entre las claves están, señala, “las brigadas intensivas, los monitoreos de cobertura y el trabajo interseccional” para lograr vacunar a la población, que puso a 21 de los 25 fallecidos en año anterior.
México permanece en alerta. Las 32 entidades presentan hoy casos de sarampión y nada impide que llegue un caso nuevo desde el exterior. Las autoridades lograron contener el que presentó Oaxaca hace un año, simultáneamente al de Chihuahua, que sin embargo ha continuado su avance por el país. Si aterrizara un caso nuevo en un Estado con bajas tasas de vacunación, los focos rojos podrían reproducirse exponencialmente.
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