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La familia de María José tras su feminicidio: “Si hubiese recursos para buscar desaparecidas, el asesino podría haber sido ubicado antes”

El caso de la adolescente asesinada en Iztacalco por un presunto feminicida serial destapa la ineficiencia en los procesos de investigación de feminicidios y mujeres en paradero desconocido

Vecinos de María José colocan pancartas al exterior de su domicilio, en la alcaldía Iztacalco, en abril de 2024.
Vecinos de María José colocan pancartas al exterior de su domicilio, en la alcaldía Iztacalco, en abril de 2024.Nayeli Cruz
Micaela Varela

Debajo de la ventana de María José, en la alcaldía Iztacalco, se ha levantado un altar para ella con mensajes de indignación. Los carteles piden justicia en un país donde desaparecen siete mujeres al día y asesinan a otras 10. El caso de esta niña de 17 años que estaba preparándose para ir a la escuela cuando fue asaltada en su casa por un vecino evidencia que los protocolos para investigar a los agresores y prevenir que se cobren la vida de nuevas víctimas son insuficientes. Miguel ‘N’ es sospechoso de haber asesinado a al menos siete mujeres más desde 2012. “Si hubiese los recursos para buscar a las personas desaparecidas, tal vez el asesino de nuestra niña podría haber sido ubicado antes y hoy no nos haría tanta falta su presencia”, lamenta la familia de María José en un comunicado enviado este martes. El padrastro y la hermana de la adolescente acompañan en el hospital a Cassandra, la madre de víctima que fue apuñalada por el sospechoso cuando le sorprendió en su casa. Sus heridas son graves y se espera que su recuperación sea lenta.

Miguel vivía desde hacía varios en el mismo edificio que María José, apenas unos pisos más arriba. Allí, en la mañana del 16 de abril, el hombre de 36 años que trabajaba como químico se metió en su casa, donde la abordó y le quitó la vida. La Fiscalía investiga si además hubo abuso sexual. Cuando llegó Cassandra, usó un cuchillo de la cocina para apuñalarla varias veces. Las autoridades le detuvieron allí mismo. En su departamento, encontraron restos humanos de otras posibles víctimas, además de cuadernos que usó para relatar los crímenes.

Una de las principales sospechas respecto al presunto feminicida serial es si Frida Sofía Lima es también una de sus víctimas. La joven tenía 22 años cuando desapareció en 2015. Los vecinos de la calle 16 de septiembre recuerdan verla por el barrio, ya que vivía con Miguel ‘N’ en ese edificio que hoy está empapelado en pancartas por el feminicidio de María José. En las redes sociales del químico todavía hay fotos con ella, juntos en la feria de Cholula.

Además de Frida, las autoridades investigan la relación de Miguel con otras mujeres desaparecidas. La bioingeniería industrial Viviana Elizabeth Garrido Ibarra tenía 32 años cuando desapareció en 2018 y trabajaba en un laboratorio donde fue compañera del sospechoso. El nombre del ahora detenido debería haber figurado en los expedientes de investigación de ambas desaparecidas. Cuando faltó Frida, ¿cómo no se registró el edificio donde vivía con Miguel, en el que se hallaron teléfonos, sangre y cráneos? Cuando faltó Viviana, ¿cómo no se identificó a su círculo laboral, en el que habría saltado que Miguel ya era sospechoso de otro caso?

La familia de María José ha hecho alusión a estas lagunas en su carta. “Ojalá se atiendan con recursos constantes y suficientes las necesidades que ha puesto en evidencia el asesinato de María José. Más aún, deseamos que ninguna familia viva el dolor y terror que hemos experimentado”, han expresado en el documento, donde también piden que no se use la cara de la adolescente para reclamar justicia por todos los desaparecidos o las mujeres asesinadas. “La causa de las personas desaparecidas, de la falta de recursos en las instancias correspondientes para buscar y encontrar a quienes podrían ser víctimas de un delito, es lo suficientemente grande como para asumir que se necesita la foto de una niña para que nos importe a todos”, han añadido.

La carta también hace mención a la reprobable ética periodística de reporteros de nota roja que han publicado detalles sensibles del caso gracias a filtraciones de la policía. En algunos casos, se expusieron en las redes sociales fotografías sangrientas del lugar de los hechos, así como adelantos de información oficial que todavía era reservada. Lo último ha sido publicar unos fragmentos de la primera audiencia de Miguel en el que relata cómo atacó a Cassandra. “La vida de nuestra hija, hermana, nieta, sobrina vale más que unos likes en beneficio de quien lucra con la tragedia sin aportar más”, ha sentenciado la familia.

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Sobre la firma

Micaela Varela
Es periodista de EL PAÍS en Ciudad de México. Nacida en Argentina y criada en Valencia, España. Graduada en la carrera de Periodismo en la Universitat Jaume I y máster de Periodismo en EL PAÍS. Trabaja en la mesa digital de América y escribe sobre derechos humanos, sociedad y cultura.
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En busca de los feminicidas de México

Textos: Almudena Barragán y Georgina Zerega / Foto y video: Mónica González y Gladys Serrano

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