Récord de detenciones y de peticiones de asilo: la presión migratoria en México tensa la relación con Estados Unidos

México registra este año récords históricos en detenciones de migrantes y solicitudes de asilo. EE UU pide más controles mientras negocia una respuesta bilateral basada en la cooperación al desarrollo

Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México, y Nayib Bukele, presidente de El Salvador, en 2019.
Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México, y Nayib Bukele, presidente de El Salvador, en 2019.Isabel Mateos (CUARTOSCURO)

Todos los registros migratorios mexicanos están en rojo. Récord de detenciones de migrantes, récord de solicitudes de asilo y desmantelamiento de campamentos masivos en la frontera. Parte de estos cifras están motivadas en la decisión de EE UU de mantener sus políticas de excepción, establecidas en plena pandemia, que permiten la devolución inmediata a la orilla mexicana de cualquier migrante sin documentos. La presión sigue creciendo para México en plena negociación abierta con Washington que, pese a rebajar las imposiciones de la época de Donald Trump, continúa pidiendo mano dura al vecino del sur a cambio de abrir la chequera para el programa liderado por México, más basado en la inversión y el desarrollo en los países de origen. Con ese ruido de fondo llegará el miércoles el presidente Andrés Manuel López Obrador a Guatemala, primera parada de su gira centroamericana, centrada precisamente en asuntos de migración, cooperación al desarrollo e integración económica.

El viaje de López Obrador está cargado de simbolismo. Será su cuarta salida de México en lo que va de sexenio. Y todas las anteriores fueron a EE UU. La gira se enmarca en el acelerón de las negociaciones con Washington para lograr un acuerdo común en materia migratoria. Ante la creciente presión en la frontera se han sucedido los encuentros en las últimas semanas. Este mismo martes, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, visitó la Casa Blanca con el foco puesto en el apartado migratorio de la agenda bilateral. El secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, elevó otro escalón la presión al subrayar “la necesidad de que los países gestionen sus respectivas fronteras”, en clara referencia tanto a México como al triangulo norte de Centroamérica, territorio de salida de la mayoría de los migrantes.

López Obrador respondió este miércoles al prometer que reforzará la seguridad en al frontera sur, tal y como pide su socio del norte. Una pauta ya conocida. La contrapartida de las amenazas de Trump fue la militarización de las fronteras mexicanas. Desde entonces, las cifras de detención de migrantes sin documentos en regla se han disparado. En 2019, el año de las imposiciones de Trump, se detuvieron a más de 170.000 personas en suelo mexicano. Al cierre del año pasado, la cifra casi se ha duplicado hasta los 307.000 detenciones. Y lo que va de año augura un nuevo récord con 150.000 personas detenidas en apenas tres meses.

Ante la crecida migratoria, el eslabón institucional más débil es la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), rebasada desde que a las tradicionales peticiones de asilo por la violencia en Guatemala, El Salvador o Honduras, se han unido en los últimos años los casos de Haití, Nicaragua o Cuba. 2021 también cerró con un récord de solicitudes refugio y el primer trimestre de este año marca una nuevo pico: casi 30.000 peticiones, un 32% más que el mismo periodo del año anterior. Mayorkas también hizo mención a este apartado instando a “ampliar la ayuda humanitaria a los migrantes que reúnan las condiciones necesarias” y al misma tiempo “repatriar a las personas que no reúnan las condiciones para recibir ayuda”.

Las devoluciones en caliente desde EE UU durante toda la pandemia, en virtud del polémico Título 42 que previsiblemente se levantará en las próximas semanas, provocaron la multiplicación de asentamientos informales y campamentos de migrantes en la frontera mexicana a la espera de una oportunidad para cruzar. En el marco del acelerón de las negociaciones con EE UU, las autoridades mexicanas también han decidido en las últimas semanas desmantelar varios de los campamentos. Esta misma semana, más de 1.000 personas, muchas de ellas menores, fueron evacuadas del campamento asentado bajo el puente fronterizo de Reynosa hace más de un año. En febrero otro asentamiento similar fue levantado cerca del cruce peatonal de Tijuana con El Paso.

Otra señal que apunta a la crisis migratoria y humanitaria es la proliferación camiones de carga interceptados cuando trasportaban escondidos a grandes grupos de migrantes en ruta hacia EE UU. Solo esta semana se halló primero el martes a más de 300 personas hacinadas en la cámara refrigeradora de un trailer a su paso por Veracruz. Y el miércoles otros 275 migrantes fueron encontrados en la caja abandonada de un camión también en la costa del Pacífico. El conductor del primer camión fue detenido como presunto coyote, traficante de personas que trabaja para el crimen organizado.

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Sobre la firma

David Marcial Pérez

Reportero en la oficina de Ciudad de México. Está especializado en temas políticos, económicos y culturales. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en El País. Antes trabajó en Cinco Días y Cadena Ser. Es licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y máster en periodismo de El País y en Literatura Comparada por la UNED.

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