Auditoría Superior de la Federación

Las críticas contra el auditor superior arrecian a días de su comparecencia en el Congreso por los errores en su informe

El presidente López Obrador eleva el tono y señala el “ridículo” de los auditores en la estimación del coste de cancelación del aeropuerto impulsado por el PRI

David Colmenares Páramo durante la firma de un convenio de colaboración para la actualización de la e.firma en junio de 2019
David Colmenares Páramo durante la firma de un convenio de colaboración para la actualización de la e.firma en junio de 2019Moisés Pablo / Cuartoscuro

Lejos de apagarse, la polémica en México por el último informe de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) se aviva, fuego alimentado principalmente desde Palacio Nacional. Este viernes, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha cargado de nuevo contra el ente fiscalizador, que el sábado divulgó un análisis errado sobre el coste de cancelación del aeropuerto impulsado por el Gobierno de Enrique Peña Nieto. “Esto que hicieron pone en ridículo a la institución”, ha dicho el mandatario, comentario que sube un peldaño en la escalera de reproches a la ASF.

En un momento de gran confusión sobre las posibles causas del error, López Obrador ha dicho que los auditores actuaron “de mala fe”, aunque no ha compartido evidencia alguna que pruebe su denuncia. Mientras tanto, la oposición critica el servilismo de la ASF, que rechazó sus propias conclusiones sobre el aeropuerto justo después de la primera andanada del mandatario, el pasado lunes. Este viernes, el jefe del Ejecutivo ha insistido en que el Gobierno no socava ninguna institución. “Lo que pasa es que están desesperados, los nubla el coraje”, ha señalado, en referencia a sus adversarios.

Sea como sea, Gobierno y oposición coinciden en señalar la responsabilidad del titular de la ASF, David Colmenares, que el lunes comparecerá ante la Cámara de Diputados. Independiente desde el punto de vista técnico, el ente fiscalizador depende orgánicamente del parlamento. El rumor sobre la salida del auditor cobra fuerza, pues ninguna de las explicaciones esgrimidas hasta ahora parece calmar a los críticos, entre ellos su antecesor en el cargo, Juan Manuel Portal. Fuera un error o una maniobra política, la credibilidad de la institución ha quedado en entredicho.

El jueves, Colmenares salió al paso de las críticas en una entrevista con el periodista Joaquín López Dóriga. “No existió mala fe”, dijo Colmenares, “puede haber errores y formamos un grupo de trabajo con auditores diferentes para revisar el tema. Es prioritario para nosotros que quede claro”. A preguntas del entrevistador, Colmenares respondió que no tiene por qué renunciar. “No me siento culpable de nada, al contrario”, dijo.

Colmenares acudirá el lunes a una reunión de trabajo de la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados, a tratar el resultado del conjunto de informes que presentaron la semana pasada, la segunda entrega de la revisión de la cuenta pública de 2019, primer año de Gobierno de López Obrador. Esto, después de que el presidente informara el jueves de que había enviado una carta a la presidenta de la cámara exigiendo una investigación de lo ocurrido.

No está muy claro el camino que tomarán la comisión o la Cámara. Según la ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas, la Cámara de Diputados, agente supervisor de la ASF, tiene el poder de destituir al auditor superior bajo una serie de supuestos. En todo caso, los impulsores de la destitución requerirían de una mayoría calificada, camino que pasa por sumar a Morena a la causa.

Elegido en el primer semestre de 2018 para un periodo de ocho años, Colmenares recibió el apoyo de la mayoría en la Cámara, entonces en manos del PRI, pero también de Morena y sus aliados, el Partido Verme o los evangélicos de Encuentro Social. Incluso legisladores de la derecha de Acción Nacional y del izquierdista PRD votaron por él.

Con el escándalo del aeropuerto, la mayoría que respaldó a Colmenares podría menguar, sobre todo del lado de Morena, oídas las críticas de López Obrador, su líder moral. El partido político es además dueño actual de la mayoría en la cámara.

No solo el aeropuerto

El enfado con el auditor trasciende además al último informe del organismo y apunta a su lógica de trabajo y planeación. En una conversación con EL PAÍS esta semana, Marco Fernández, profesor e investigador de la Escuela de Gobierno del Instituto Tecnológico de Monterrey, explicaba que el problema empieza en la elección de las dependencias a auditar año con año y del tipo de análisis que se elige en cada caso. Fernández ha sido muy crítico con la ASF por el tipo de auditoría que eligió para estudiar el aeropuerto del Gobierno anterior, en manos del PRI. En vez de una auditoría de desempeño, explicaba, deberían haber elegido una forense, más exhaustiva en el análisis del gasto.

Fernández afirmó, además, que en los últimos meses, la Escuela de Gobierno del Tec y otras organizaciones, caso de México Evalúa o Transparencia Mexicana, han participado en varias mesas de trabajo con la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados. En la primera, en diciembre pasado, México Evalúa presentó el informe La ASF y la fiscalización superior en tiempos de mayorías. En general, la conclusión de la organización es que la ASF ha tomado decisiones sobre la cantidad y el tipo de auditorías que hace sin rendir cuentas. Otra de las conclusiones apunta a la eficacia de la ASF: muchas de las irregularidades que señala no se sostienen, la cantidad de dinero que recupera es exigua y las denuncias que presenta ante la Fiscalía General rara vez acaban en sentencia.

El académico del Tecnológico de Monterrey añadió que los diputados de Morena en la Comisión “fueron muy críticos de Colmenares” tras la presentación del informe. En una reunión posterior, a raíz de la publicación del plan de auditorías de la ASF para este año, en el que analizaron el gasto de 2020, las organizaciones de la sociedad civil señalaron su preocupación. Fernández lo recordó así: “Les dijimos que la ASF hace muchos cambios durante el año, dan de baja unas auditorías, incorporan otras, pero nunca informan el por qué de esos cambios. No informan por qué determinan un enfoque u otro para una auditoría”. El experto señaló uno de los planteamientos clave: “¿cómo es posible que para el plan de auditorías de 2021 no haya una sola auditoría forense contemplada?”.

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