La crisis del coronavirus

López Obrador se resiste a recomendar el uso del cubrebocas en su retorno a las conferencias matutinas

El presidente de México promete, tras superar la covid, que la llegada de vacunas de Pfizer se reanudará entre el 10 y el 18 de febrero

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, en su conferencia matutina de este lunes. JOSÉ MÉNDEZ (FOTO: EFE| VIDEO: GOBIERNO DE MÉXICO)

“Salí adelante, aquí estamos para seguir luchando”. Así ha comenzado Andrés Manuel López Obrador su conferencia matutina de este lunes, su primer acto público en quince días desde que anunció que contrajo la covid-19 el 24 de enero. El presidente de México ha decidido no utilizar un cubrebocas en su reaparición y ha insistido en que su uso debe ser voluntario. López Obrador ha dejado claro que su prioridad es acabar cuanto antes con los problemas de abasto de vacunas contra el virus, después de que se cumplieran tres semanas sin recibir fármacos para avanzar con la campaña nacional de vacunación. “Tener la vacuna a tiempo es lo que más nos importa”, ha dicho el mandatario, de 67 años, quien dijo que Pfizer reanudará el envío de medicamento entre el 10 y el 18 de febrero. Los problemas de distribución han generado al Gobierno un aumento de las críticas por la gestión de la pandemia. México se acerca a los dos millones de casos confirmados y supera las 166.000 defunciones.

“Ahora van a estar dale y dale, [preguntando] que dónde están las vacunas”, ha comentado López Obrador. “Las vacunas van a llegar”, ha insistido. El presidente apareció en dos mensajes grabados desde que se dio a conocer su contagio hace dos semanas y en ambos videos centró su discurso en las vacunas, al asegurar que se encargó del asunto personalmente mientras estaba convaleciente. El mensaje de este lunes ha puesto de manifiesto que los antígenos se han convertido en la apuesta más importante del Gobierno, pero también en su principal preocupación y flanco político. En la rueda de prensa han quedado frases como “no hay nada mejor que la vacuna”, pero también otras como “Guatemala no [las] ha conseguido” tras mostrar una tabla de países con más dosis inyectadas y críticas a la prensa por cuestionar la escasez.

“Tenemos que buscar que haya una mejor distribución de las vacunas entre los países”, ha señalado el presidente, que ha prometido que esta semana se regularizarán las entregas desde el extranjero. López Obrador ha dicho que Pfizer, el único fármaco que México ha podido aplicar en su plan de inmunización, se comprometió a hacer un nuevo envío, y que está previsto que a finales de esta semana se concrete la llegada de alrededor de un millón de dosis de AstraZeneca desde la India para que se pueda administrar esa vacuna a partir de este mes.

El presidente ha dicho que el acuerdo para traer 24 millones de la Sputnik V está vigente, tras hablar el pasado 25 de enero con su homólogo ruso, Vladimir Putin. También ha afirmado que sostuvo un par de llamadas con el embajador chino para acelerar la aplicación de la vacuna de CanSino, que el pasado viernes solicitó su autorización en México, y para sumar a Sinovac entre su portafolio de vacunas. La escasez de dosis ha afectado a todos los países que no están en el grupo de desarrolladores de los fármacos, pero el costo político de las demoras se paga en el terreno local. López Obrador ha asegurado que su Gabinete está volcado en resolver la escasez y que hasta el momento “se han podido resolver todos los obstáculos”.

“No hay escasez de recursos ni de dinero”, ha dicho el presidente, “si tenemos que pagar hoy, tenemos el dinero en dólares”. El Ejecutivo ha dicho que la burocracia ha sido un obstáculo, al tener que completar trámites en México y en otros países para garantizar los envíos. La promesa es que para finales de marzo todos los adultos mayores del país hayan recibido al menos una dosis de la vacuna (dado que la mayoría requiere de dos aplicaciones) y que al paralelo se avance en la vacunación de los maestros para regresar poco a poco a las clases presenciales en las escuelas.

López Obrador, que es hipertenso y sufrió un infarto en 2013, ha revelado que en la noche del pasado 23 de enero empezó con síntomas de la covid-19, pero que dos pruebas rápidas le dieron un resultado negativo. Al día siguiente, un test PCR confirmó el contagio y una radiografía comprobó que el virus había llegado a sus pulmones. El presidente ha dicho que se sometió a un tratamiento experimental administrado por el Instituto Nacional de Nutrición y que se trató con antivirales y desinflamantes. También intentó caminar y hacer ejercicios para la respiración.

Pese al contagio, el presidente ha dicho que seguirá sin usar cubrebocas durante sus actividades públicas y ha descartado que se haga obligatorio su uso en el país, tras ser cuestionado al menos un par de veces por los reporteros al respecto. “Me contagié porque tengo que trabajar, como millones de mexicanos, ni modo que me quedara encerrado, no se puede vivir todo el tiempo encerrado”, ha justificado, a apenas un par de semanas de que se cumpla un año de la llegada del virus a México.

López Obrador también ha dicho que no sería ético que se le administrara una vacuna por adelantado y ha dicho que esperará su turno como cualquier ciudadano, salvo una mejor recomendación de su equipo de Salud. Ha criticado también a otros políticos y presidentes que se han vacunado: “Hay que dar el ejemplo”. Hacia el final de su conferencia ha asegurado que se vencerá la crisis sanitaria y económica, aunque ha descartado virajes en la estrategia contra la pandemia y ha insistido que seguirá empujando la llamada Cuarta Transformación, su proyecto de gobierno. “Me tocó y afortunadamente, salí adelante”, ha dicho el presidente, “estamos de nuevo en pie de lucha”.

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