López Obrador presume de la austeridad y la lucha contra la corrupción en Naciones Unidas

El presidente mexicano presenta en el foro internacional el balance de su Gobierno y evita los debates globales

López Obrador, durante su discurso ante Naciones Unidas.

Andrés Manuel López Obrador ha hablado de sí mismo en la Asamblea General de Naciones Unidas. El presidente mexicano ha aprovechado este martes su turno en la tribuna virtual del organismo para explicar el giro que México ha dado con la instalación de su Gobierno desde 2018. Para ello, ha descrito las dos apuestas de su Administración: la lucha contra la corrupción y la austeridad. La tribuna internacional más potente del mundo sirvió en manos de López Obrador para un recuento sobre la historia del país y los momentos clave en los últimos dos siglos, pero poco pudo aportar al debate sobre las cuestiones globales, como la pandemia del coronavirus o el cambio climático.

La pandemia del coronavirus ha obligado a los jefes de Estado a participar en la 75 Asamblea General de la ONU a través de videoconferencias desde sus países. Lo que ha ofrecido estampas inusuales –como la intervención del presidente ruso Vladímir Putin– y una asistencia casi total para las alocuciones, algo que generalmente no sucede ante los contratiempos del viaje a la sede de Naciones Unidas en Nueva York. Buena parte de los oradores han abordado la crisis económica y sanitaria por la que el mundo se ha visto golpeada en los últimos meses. López Obrador ha dado su mensaje desde uno de los salones de Palacio Nacional, donde despacha diariamente los asuntos del país, y ha hablado poco sobre la epidemia.

México ha registrado unos 730.000 casos del virus y apenas ha rebasado los 75.000 muertos, y es el tercer país de América, después de Brasil y Estados Unidos, que más ha sufrido el avance de la pandemia. “Vamos saliendo, estamos avanzando y enfrentando la pandemia. Nos han ayudado mucho los científicos y los trabajadores de la salud”, ha dicho López Obrador. Su mensaje no ha distado en esencia de lo que diariamente presenta en sus conferencias de prensa matutinas o en su informe de Gobierno, pronunciado apenas el pasado 1 de septiembre. “Lo que más nos importa es salvar vidas”, ha añadido.

También ha hablado de la situación económica de México tras los estragos de la pandemia – el país sufrió un desplome del 17% del PIB en el segundo trimestre del año– y ha asegurado que la recuperación ya está en marcha. “No aplicamos la misma estrategia de siempre de salvar a los de arriba. Estamos apoyando abajo y de manera directa al pueblo”, explicó. López Obrador presumió de los 38 millones de migrantes mexicanos que viven en Estados Unidos y en cómo se han convertido en un pilar para sostener al consumo en México, cuando ya acumulan cerca de 40.000 millones de dólares en envíos de remesas. “Nos están ayudando y mandan a sus familiares más apoyos económicos”, describió.

El presidente mexicano se ha sumergido en lo que pareció una clase de historia para situar a su elección en 2018 como un momento real de cambio para México. También aprovechó para contar el importante papel de Benito Juárez en la historia del país y a manera de anécdota recordó que su nombre inspiró el del dictador italiano. “Fue tan importante su proceder y su fama que Benito Mussolini lleva ese nombre porque su papá quiso que se llamara como Benito Juárez”, dijo.

López Obrador explicó los dos pilares que su Gobierno ha diseñado, por una parte con la austeridad y los recortes presupuestales –que desnudaron la precariedad del sector sanitario ante la pandemia– y la lucha contra la corrupción que abandera, cuando los casos más relevantes del país todavía no llegan a los tribunales. Como si predicara, el presidente mexicano ha contado a la Asamblea General las llaves de su Administración: “no permitir la corrupción y ahorrar”, y “no ostentar lujos en el Gobierno y generar desarrollo”.

Esta ha sido la primera vez que López Obrador interviene en la Asamblea General de la ONU, anteriormente el canciller Marcelo Ebrard le había representado ante su negativa a viajar a la sede de Naciones Unidas en Estados Unidos. El mexicano no dejó escapar la oportunidad para presumir de ser el único presidente del mundo que viaja en vuelos comerciales y en hacer un velado anuncio para la venta del avión presidencial –con valor de 218 millones de dólares– que, según cuenta, ha sido rifado pero sigue a la venta. López Obrador ha acompañado su discurso con las etiquetas de la casa: un país con “un pueblo noble y trabajador”. Así como con buenos deseos para los participantes en las Naciones Unidas: “Tengo mucha fe en el futuro de México y en el futuro del mundo. Yo soy creyente y mi credo es el de la fraternidad universal”.

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