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Dos políticos opositores al Gobierno de Maduro se resguardan en la embajada de México en Caracas

El hecho ha sido confirmado por fuentes diplomáticas mexicanas. Se trata de colaboradores cercanos al líder opositor Juan Guaidó

Una manifestación opositora, en la plaza Bolívar de Caracas.
Una manifestación opositora, en la plaza Bolívar de Caracas. AFP

La Embajada de México en Caracas ha sido escogida por dos colaboradores cercanos al presidente de la Asamblea Nacional venezolana, el líder opositor Juan Guaidó, para resguardarse. Se trata de Maritza Rondón, asesora parlamentaria, y José Guerra, a cargo de la dirección de Participación Ciudadana en ese parlamento. El hecho fue confirmado por fuentes diplomáticas mexicanas, que han informado que se trata de "resguardo diplomático", pero no han dado más detalles al respecto. La decisión de los opositores se da en momentos en los que México se afianza como país otorgante de asilo en América. La nación norteamericana concedió asilo a cuatro opositores ecuatorianos que se habían refugiado en su embajada en Quito, mientras que en diciembre se desató una crisis diplomática con el Gobierno interino de Bolivia, después de que la Administración del presidente Andrés Manuel López Obrador decidiera asilar en su legación en la capital boliviana a nueve funcionarios leales al expresidente Evo Morales.

México ha asumido un liderazgo político en América Latina después de que en noviembre decidiera conceder asilo político por razones humanitarias a Morales, quien dejó su país a inicios de noviembre tras semanas de una crisis política que se agudizó por los resultados de las elecciones presidenciales que le dieron un cuestionado triunfo: La Organización de Estados Americanos (OEA) publicó a inicios de diciembre un informe que daba cuenta de “irregularidades” en las elecciones de Bolivia del 20 de octubre, que “hacen imposible validar los resultados” de esos comicios.

El país latinoamericano exhibe una larga tradición de asilo y refugio que ha retomado fuerza desde que López Obrador asumió el poder en diciembre de 2018, a pesar de haber anunciado una estrategia diplomática centrada en la solución pacífica de controversias y no intervención en los asuntos internos de otros países. La decisión de los colaboradores de Guaidó de buscar resguardo en la embajada mexicana en Caracas se da cuando las relaciones entre ambos países pasan por un momento de enfriamiento: México no cuenta con embajador en el país sudamericano y la sede diplomática está al mando del encargado de negocios. En tanto, la sede diplomática venezolana en Ciudad de México está a cargo de una embajadora leal a Nicolás Maduro.

En mayo del año pasado, Maximiliano Reyes, subsecretario para Latinoamérica y el Caribe de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, había expresado en una entrevista con Reuters su preocupación por la crisis política venezolana. “En el caso de Venezuela, no intervención no significa indiferencia ni ignorancia. La participación de México ha tenido como propósito fundamental generar una condición de confianza, de seriedad, de respeto, para que el diálogo entre las partes [el Gobierno de Maduro y la oposición] se pueda dar en algún momento”. Un diálogo que ha sido rechazado por Guaidó a inicios de enero, crisis desatada por la autoproclamación del diputado Luis Parra como presidente del Parlamento venezolano en una sesión irregular.

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