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Ecuador estrena su tercer vicepresidente en menos de un año

Otto Sonnenholzner, empresario de medios de comunicación de 35 años, es elegido por la Asamblea con el apoyo de la oposición. Sus dos predecesores salieron tras verse envueltos en casos de corrupción

Otto Sonnenholzner en la Asamblea Nacional de Ecuador.
Otto Sonnenholzner en la Asamblea Nacional de Ecuador. EFE

El vicepresidente que los ecuatorianos eligieron en las urnas en 2017 está en prisión condenado por el caso Odebrecht. La mujer que le sustituyó en enero pasado está siendo investigado por la Fiscalía por supuestos cobros ilegales a sus colaboradores. Este martes, Ecuador estrena su tercer vicepresidente en menos de un año marcando distancias en lo político. Jorge Glas y María Alejandra Vicuña —los dos primeros en ostentar el segundo cargo de mayor responsabilidad en el Gobierno— fueron nombres heredados del Gobierno de Rafael Correa. Pero Otto Sonnenholzner, recién elegido por la Asamblea Nacional, llega sin bandera y con el apoyo de la oposición.

El joven empresario del mundo de la comunicación, de 35 años, era uno de los tres nombres propuestos por el presidente Lenín Moreno para que el Legislativo eligiese. Así obliga la ley cuando el vicepresidente electo debe ser sustituido. Sonnenholzner cosechó el apoyo de 94 de los 128 escaños, como era previsible, después de haber recibido el respaldo público de los líderes políticos de la oposición desde que su nombre apareció en la terna presidencial la semana pasada para reemplazar a Vicuña. Los 27 votos en contra correspondieron, en su mayoría, al bloque correísta, devenido en firme oposición al Gobierno de Moreno. Obtuvo, además, siete abstenciones.

La exvicepresidenta renunció sometida a una fuerte presión social y política después que un canal de televisión desvelase que en su época de asambleísta con Correa como presidente de Ecuador exigía a sus subordinados contribuciones mensuales de entre 300 y 1.400 dólares para entrar en su equipo y conservar el trabajo. Tras la dimisión de uno de sus excolaboradores, la Fiscalía inició una investigación y el presidente Moreno la despojó de funciones para que pudiera centrarse en su defensa. Un día después, Vicuña dejó el cargo.

Entonces, Moreno elaboró una terna que debía someterse a votación en la Asamblea con el nombre del nuevo vicepresidente en cabeza y el de otros dos representantes de la sociedad civil: Nancy Vasco, de la Fundación El Triángulo, y Agustín Albán, rector de una universidad en México. Con los tres nombres, Moreno buscaba un efecto de refrescamiento en el equipo ejecutivo y libre de suspicacias relacionadas con el sector más fiel al expresidente Correa.

El tercer vicepresidente durante los 19 meses de mandato de Lenín Moreno ha hecho hincapié en su primera intervención en aprovechar esa sensación de consenso como “señal de un camino que se pueda transitar todos juntos, en unidad de objetivos y en beneficio de todos”

Con la propuesta del presidente y posterior nombramiento, Lenín Moreno lanza un guiño a los medios de comunicación con los que el mandatario ha restablecido relaciones como forma de desmarcarse del régimen perseguidor de Correa. Sonnenholzner, que está vinculado a una radio local, explicó que el acercamiento con Moreno se dio con la libertad de expresión como trasfondo. "Conocí y entrevisté a muchos de los que están aquí hoy. Y creo que al igual que todos los que estamos aquí, sabemos que tenemos un mismo objetivo. No debemos permitir que las diferencias políticas nos desvíen de la ruta del desarrollo". En tono de humor, reconociendo la dificultad de pronunciar su apellido, el empresario de origen alemán y libanés pidió que le llamaran solo por su nombre.

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