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Los mercados respaldan al ‘gurú’ de Bolsonaro

El economista Paulo Guedes defiende reformas al estilo de Chile en los años ochenta

Bolsonaro
Guedes, durante una entrevista con EL PAÍS.

Si hubo un punto de inflexión en la campaña de Bolsonaro, un acontecimiento que se pueda aislar para explicar su transición de estrafalario radical a candidato deseable, fue la aparición de Paulo Guedes. Este hombre de 68 años, con un posgrado en la Universidad de Chicago, cuna de aquellos Chicago Boys que realizaron reformas liberales por todo el mundo en la segunda mitad del siglo XX, fue nombrado “gurú económico” del ultraderechista en la recta final de las elecciones.

En cuanto apareció él, los mercados empezaron a escuchar música para sus oídos: privatizaciones, reforma tributaria y esa reforma “radical” del sistema de pensiones por la que los inversores llevaban años clamando. Jibarizar todo el área económica en dos organismos: el Ministerio de Economía y el Banco Central. De repente, el mercado, que hasta entonces no se había tomado en serio esta candidatura, empezó a tomar nota.

No todos han oído lo mismo. Quienes ven estas propuestas económicas como una buena carta de intenciones suelen ser los economistas más jóvenes. Los más experimentados se muestran escépticos. No les salen los números. Dudan de la viabilidad de todo el proyecto y consideran, en general, que el plan económico de Guedes depende de un milagro para funcionar.

Por ejemplo, Guedes propone reformar las pensiones cambiando el sistema actual de reparto (se distribuye en pensiones lo que se ingresa por cotizaciones) por uno de capitalización (cada trabajador ahorraría para su propia pensión). Pero no explica con qué recursos haría esa transición.

“En los ochenta, participé de todos los debates económicos de Brasil a favor del trípode macroeconómico y de hacer en el país las reformas que se llevaron a cabo en Chile”, contó en una entrevista con EL PAÍS en agosto.

Lo importante es que Guedes proyecta una imagen impecable para los inversores. Hizo fortuna en el mercado financiero de Río de Janeiro, donde creó Ibmec, un instituto de investigación financiera, vinculado al think thank Millennium y al Banco Pactual. Hoy reparte su tiempo entre la campaña y la gestión de la empresa de inversiones, Bonzan. Cree que aunque Bolsonaro defienda la dictadura militar, está “aprendiendo” a ser un liberal demócrata, según dijo a este periódico.

En un acto de fe, los inversores han querido creer que Bolsonaro seguirá a pie juntillas las indicaciones de Guedes. Pero el ultraderechista no ha dado ninguna señal al respecto.

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