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Henri Falcón anuncia la creación de una nueva plataforma opositora en Venezuela

El dirigente anunció una gira internacional para dar a conocer su impugnación de los comicios del 20 de mayo; la oposición venezolana queda dividida en tres frentes

Henri Falcón
Henri Falcón, excandidato a la presidencia de Venezuela. EFE

Henri Falcón, el único dirigente opositor que se presentó a los comicios presidenciales venezolanos del pasado 20 de mayo, ha anunciado la creación de una nueva plataforma opositora, estructurada en torno a su figura junto a las organizaciones que decidieron acompañarlo en las elecciones. El político, que ha consignado la impugnación de las elecciones presidenciales ante el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, totalmente controlado por el chavismo, ha anunciado una gira internacional para fundamentar y explicar sus denuncias en el exterior. La noche del 20, Falcón desconoció el triunfo de Nicolás Maduro incluso antes de que este fuera proclamado por el Consejo Nacional Electoral.

Con la decisión de Falcón, el vasto universo de la disidencia democrática venezolana queda ahora dividido en tres frentes. El grupo de Falcón, que está en gestación y que aún no tiene nombre, al cual pertenecen los partidos Avanzada Progresista y otras formaciones minoritarias, como el MAS, el Socialcristiano COPEI y el Movimiento Ecológico. Soy Venezuela, en el cual destaca la presencia de María Corina Machado, y el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, conocidos por su postura intransigente, que resienten con frecuencia la falta de firmeza de la Oposición frente a Maduro, y finalmente, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), de lejos el más grande de los tres, que acaba de concluir una exigente jornada de reorganización de sus instancias, y en cuyo seno militan los partidos más importantes de la oposición, como Acción Democrática —el partido fundador del régimen democrático que precedió la llegada del chavismo, Voluntad Popular y Primero Justicia.

Sobre la férula de la MUD es que se ha organizado el Frente Amplio por una Venezuela Libre, al cual han concurrido universidades, academias, grupos de derechos humanos, ligas obreras, organizaciones estudiantiles y gremios empresariales, que reclama la celebración de unas elecciones limpia, y que es la instancia que, en este momento, adelanta el grueso de las actividades de la disidencia democrática en el país. En el Frente Amplio destaca muy especialmente el liderazgo de los curas jesuitas José Virtuoso y Luis Ugalde.

Aunque el deseo de cambiar las cosas en Venezuela es casi unánime y cualquier candidato opositor podría derrotar fácilmente a Maduro en un escenario electoral que ofrezca las garantías mínimas, todas las formaciones políticas opositoras enfrentan en este momento un enorme descrédito. También padecen una merma en las preferencias de los estudios de opinión, por la inoperancia exhibida en momentos claves y por no haber podido concretar un cambio político en el país.

El debate sobre la participación electoral ha dejado algunas heridas en el terreno personal entre quienes hasta hace muy poco eran colegas militantes de la Unidad Democrática. Los dirigentes que acompañan a Falcón insisten en que la medida no constituye una mala noticia, que no debe ser vista como divisionista, y que es mejor asumir las diferencias y articular un deslinde civilizado que permita estructurar acuerdos políticos sustentables en el futuro.

El debate opositor sobre la estrategia a desarrollar para enfrentar y derrotar la dictadura de Nicolás Maduro ha continuado luego de las elecciones de mayo. Son muchas las personas insatisfechas con la postura de Falcón por haberse lanzado como candidato y por desoír las advertencias, a sabiendas de que enfrentaba un escenario electoral amañado. Falcón y sus seguidores siguen insistiendo en que una presencia masiva de ciudadanos en las urnas hubiera vulnerado cualquier tentativa ventajista de Maduro. La abstención de las pasadas elecciones presidenciales venezolanas estuvo cercana al 70%.

Mientras la oposición ofrece este panorama tripartito, un Nicolás Maduro asediado por la crisis económica y el desconocimiento internacional ofrece algunas concesiones que persiguen descomprimir en alguna medida la difícil circunstancia de su gobierno. Ha invitado a medios de comunicación y empresarios al Palacio de Miraflores, ha ofrecido renovar las licencias de las radiodifusoras y televisoras que tienen sus concesiones vencidas, ha liberado a varias decenas de presos políticos y ha propuesto un "gran diálogo nacional" a las formaciones políticas que se le oponen. Tanto Maduro, como su ministro de Comunicaciones, Jorge Rodríguez, insisten en que la iniciativa procura "la tolerancia democrática y el reconocimiento mutuo", en un marco de paz.

Los dirigentes políticos opositores han declinado asistir en su casi totalidad a las citas de Maduro a Palacio. Únicamente, Pedro Pablo Fernández, de COPEI, y los representantes del MAS, decidieron ir por cuenta propia a Miraflores, argumentando que lo hacían para garantizar la salida de los prisioneros de Maduro a la calle. La estrategia de Maduro ha sido respaldada abiertamente por el expresidente de Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, quien ha insistido ante la opinión pública internacional en seguir intentando el diálogo sobre la base de la realidad venezolana actual: una "paz posible", aunque esta no sea "una paz perfecta".

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