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López Obrador pide calma a los empresarios mexicanos que están en su contra

El candidato de Morena reconoce que su gobierno necesitará de la inversión privada para el desarrollo de México

López Obrador se toma una foto con un simpatizante en Michoacán.
López Obrador se toma una foto con un simpatizante en Michoacán. REUTERS

Andrés Manuel López Obrador, candidato de Morena a la presidencia, ha pedido este domingo calma a los empresarios que han convocado a sus empleados a votar por cualquier candidato con posibilidades de derrotarlo. El opositor ha asegurado que no existirán problemas en el modelo económico para afectar sus negocios y que el país necesitará de la inversión privada para seguir adelante. El pronunciamiento de López Obrador ocurre una semana después de que los empresarios Germán Larrea y Alberto Baillères —dos de los hombres más ricos de México— hicieran pública su postura en contra de un gobierno encabezado por el candidato de Morena.

López Obrador ha invitado a su mitin de este domingo en Tecámac (Estado de México) al empresario inmobiliario Marcos Fastlicht —suegro del presidente del Consejo de Administración de Televisa, Emilio Azcárraga— y también al empresario Alfonso Romo, quien ha fungido como asesor del opositor y ha entablado el diálogo entre el candidato y las cúpulas empresariales. Fastlicht participó también en 2012 en la campaña de López Obrador y en la propuesta del aspirante de Morena ocupa un lugar como enlace entre la sociedad civil y el gobierno en temas de seguridad pública.

Sin cierre de campaña en el Zócalo

El candidato de Morena ha expresado que busca organizar el cierre de su campaña en el Zócalo de Ciudad de México. Sin embargo, el gobierno de la ciudad ha rechazado su solicitud bajo el argumento de que en la principal plaza de México se instalarán pantallas gigantes para seguir el Mundial de Rusia y los partidos de la Selección Mexicana. López Obrador ha dicho que insistirá en su petición y que su equipo buscará una alternativa si la negativa del gobierno local se mantiene.

Al terminar el mitin, López Obrador habló con la prensa mexicana sobre la tensión que ha mantenido con los dueños de las empresas más importantes del país. “Ya quedaron las cosas bastantes claras, no van a tener los empresarios ningún problema en nuestro gobierno, van a ser respetados, se va buscar la convergencia entre los sectores público, privado y social. Habrá economía mixta”, dijo.

La semana pasada el magnate Germán Larrea envió una carta a sus empleados y accionistas donde sugiere evitar el voto a favor del populismo, en referencia a López Obrador. Mientras que el empresario Alberto Baillères convocó a sus trabajadores a reuniones en las que se les planteaba que un cambio de modelo económico, liderado por el candidato de Morena, podría afectar al negocio. Varios empresarios han manifestado abierta e individualmente sus preocupaciones por las consecuencias económicas que un gobierno de izquierda podría traer a México.

El tono conciliador de López Obrador ha coincidido con una invitación del Consejo Mexicano de Negocios para entablar conversaciones a puerta cerrada con los cuatro candidatos a la presidencia. El Consejo agrupa las empresas familiares más grandes del país y entre sus promotores está Alejandro Ramírez, presidente del Grupo Cinépolis, quien ya ha tenido roces con el candidato por sus opiniones políticas. Baillères, Carlos Slim y Daniel Servitje también son parte de la organización. López Obrador ha insistido en que necesita de los empresarios para poner en marcha su programa de gobierno. “No podría el Estado enfrentar únicamente con la inversión pública el reto del crecimiento de México; se requiere de la inversión privada y se requiere del sector social, entonces amor y paz”, dijo también este domingo. 

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