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Los exámenes de conducir serán obligatorios por primera vez en Ciudad de México

Está previsto que la nueva norma entre en vigor entre marzo y abril del próximo año

Ciudad de México
Tráfico en la Ciudad de México. Cuartoscuro

Hasta ahora sacar un permiso de conducir en la Ciudad de México era tan fácil como acudir a la oficina correspondiente, presentar una identificación oficial y pagar 725 pesos (poco más de 37 dólares). Pero no por mucho tiempo. El Gobierno prepara un nuevo reglamento para hacer obligatorios los exámenes para quienes tramiten el carné por primera vez. Está previsto que la medida se publique antes de que termine el año y que entre en vigor en el segundo bimestre de 2018.

En Ciudad de México hubo casi 11.500 accidentes viales tan solo el año pasado y es el tercer Estado del país con el mayor número de muertes por choques y atropellamientos, según datos oficiales. Los accidentes automovilísticos son la primera causa de muerte entre niños y jóvenes. “La ciudad tenía 1.092 muertes al año antes de 2015 y el 60% de los decesos era de peatones y ciclistas, que son al final los más vulnerables”, comenta en entrevista Laura Ballesteros, subsecretaria de la Secretaría local de Movilidad. “Los datos no mienten, no examinar era una de las principales causas de este problema y nos ayuda a proteger también al 40% restante, los conductores”, añade Ballesteros.

La batalla por poner freno a la falta de control de quien se pone al volante se libra desde 2014 en la capital mexicana. El Gobierno de Miguel Ángel Mancera impulsó una nueva ley de movilidad que establecía pruebas obligatorias para obtener la licencia de conducir. El reglamento se expidió con más de dos años retraso y sin ningún rastro aparente del nuevo requisito. Varios medios mexicanos se hicieron eco el pasado martes de la desaparición de los exámenes, sin que se aplicara ninguna prueba médica, teórica ni de conducción.

“En ningún momento me preguntaron nada, me pareció una irresponsabilidad total”, comenta Francisco, de 28 años, quien en su momento sacó la licencia sin saber conducir. “La tramité ese año porque era el último en el que iban a dar las permanentes, fue hasta después que tomé un curso para utilizarla”, agrega.

Ballesteros anunció esta semana, tras las denuncias de los medios, que sí se aplicarán los exámenes, pero que las especificaciones se detallarán en un reglamento por separado. El portal Animal Político publicó a su vez que no existían todavía las medidas porque no había la capacidad para llevarlas a cabo, según la dirección de Asuntos Jurídicos de la capital. “Era inaceptable que pudiéramos obtener los permisos en las ‘cajas de cereal’, prácticamente los capitalinos ‘compraban’ el documento sin ninguna clase de filtro”, dice Ballesteros. La norma se hace urgente si se considera, además, que ya circulan cerca de seis millones de vehículos en la megalópolis.

La estrategia para que se cumpla la nueva ley es conseguir certificaciones para las escuelas que instruyan a los conductores primerizos. Antes, solo los solicitantes de entre 16 y 18 años tenían que aprobar el examen. Ahora, lo tendrán que hacer todos los conductores sin importar que edad tengan, siempre y cuando sea la primera vez que tramiten el permiso. Antes de obtenerlo, el solicitante tendrá que entregar un documento que ratifique que aprobó el curso en los centros certificados.

Ballesteros señala que 30 escuelas se han postulado para certificarse por la Federación Internacional de Automovilismo y registrarse como institutos que pueden emitir diplomas oficiales. Las autoridades esperan que los centros ayuden al Gobierno local a aminorar la carga burocrática y económica de la certificación de los conductores. Las autoridades han aclarado que la norma actual no podrá aplicarse de forma retroactiva a quien ya haya conseguido un permiso.

“Ninguna ciudad civilizada tenía una política tan absurda sobre los permisos de conducir”, comenta Bernardo Baranda, director para Latinoamérica del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo. Baranda califica la decisión como un “paso positivo hacia adelante” y considera que eventualmente tendrá que extenderse a todos los conductores que renueven el documento, algo que ha sido descartado de momento por las autoridades.

La lucha contra los accidentes

Los exámenes son la última medida de la estrategia gubernamental para bajar el número de accidentes. El Gobierno promovió un nuevo reglamento de tránsito que entró en vigor en diciembre de 2015. La nueva normativa establecía controles más estrictos de velocidad como las fotomultas, que toman fotografías cuando se comete una infracción.

Aunque muchos automovilistas criticaron la decisión, las autoridades destacaron que la atención a incidentes viales bajó un 50% durante los primeros seis meses del reglamento. Ballesteros afirma que se ha conseguido reducir los accidentes de tránsito en un 18% en los últimos dos años y el objetivo es bajarlos en un 35% para finales de 2018. El programa de seguridad vial contempla entre otras acciones capacitar a los operadores del transporte público, crear zonas escolares seguras y definir una estrategia para proteger a motociclistas y ciclistas, detalla la funcionaria.

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