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El Constitucional de Guatemala bloquea la decisión del presidente de expulsar a la misión anticorrupción de la ONU

La comunidad internacional y la población rechazan la medida que promueve Jimmy Morales contra el CICIG, la institución judicial más respetada del país

El titular de la Cicig, Iván Velásquez.
El titular de la Cicig, Iván Velásquez. EFE

En una votación dividida, tres votos contra dos, el Tribunal Constitucional de Guatemala ha amparado provisionalmente al magistrado Iván Velásquez en contra de la decisión de Jimmy Morales de expulsarlo del país. Los magistrados han advertido a los ministros de Exteriores, Defensa y Gobernación (Interior) de que queda sin efecto la orden de expulsar a Velásquez de Guatemala. La decisión fue aplaudida rabiosamente por los cientos de manifestantes que se encuentran frente al Constitucional.

Es el segundo revés para Morales en tres días. El presidente intentó el viernes que Naciones Unidas relevara a Velázquez al frente de la CICIG, la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala. La ONU se negó y Velázquez obtuvo además el apoyo del Departamento de Estado norteamericano y de la Comunidad Europea. Morales intentó sacar al magistrado del país con una orden de expulsión y ahora el Constitucional le para de nuevo los pies. 

Nacida con el objetivo de acabar con los "aparatos clandestinos de seguridad" que detentaban el poder en la nación, la CICIG se convirtió en poco tiempo en una de las instituciones más respetadas a nivel regional en el combate a la corrupción. Tanto así, que la ONU ha estudiado replicar el modelo en otros países centroamericanos.

Consultado respeto a las consecuencias que el fallo del Constitucional pueda tener para Morales, el analista Luis Linares, de la Asociación de Investigación y Ciencias Sociales, dijo a EL PAÍS que el Constitucional abre una puerta para que el presidente salga de la crisis que él mismo ha creado. “Le están dando la salida para la crisis de Gobierno. Ocurre que la Presidencia no fundamentó bien su decisión, confundiendo la misión de Morales con un representante diplomático. Morales, además, defiende intereses personales”, señaló Linares.

La decisión de Morales, ahora bloqueada por el Constitucional, no sorprendió. El último viernes, la CICIG y la Fiscalía pidieron que se despojara al presidente de la inmunidad de su cargo, para que pudiera ser juzgado por delitos electorales relacionados con el financiamiento de la campaña que lo llevó al poder. Semanas atrás, un hijo y el hermano del mandatario quedaron sujetos a los tribunales por fraude fiscal, lo que tensó la relación entre el Morales y el jefe de la CICIG.

Sí indignó la manera en que Morales anunció su decisión. Tras hacer público que se brindaría un mensaje a la nación a las ocho de la noche, la Presidencia emitió a las seis de la mañana de este domingo, un vídeo por las redes sociales, en el que el presidente declaraba non grato a Velásquez y ordenaba su "expulsión inmediata" del país.

Sin dilación, los magistrados del Tribunal Constitucional fueron convocados de emergencia para conocer la legalidad de la medida, atendiendo a un amparo interpuesto la víspera en el que se señala que Morales no puede tomar una decisión de esta naturaleza, por ser juez y parte. Paralelamente, el Procurador de los Derechos Humanos (defensor del pueblo), Jordán Rodas, anunció que con su equipo de abogados prepara una demanda en contra del mandatario por "negar el derecho a la Justicia de los guatemaltecos".

La comunidad internacional también reaccionó con inmediatez. En un comunicado emitido por los embajadores de Estados Unidos, Alemania, Canadá, España, Francia, Italia, Reino Unido, Suecia, Suiza y la Unión Europea, señalan que la CICIG ha desempeñado un papel vital en la lucha contra la impunidad. "La decisión de expulsar al comisionado Velásquez daña la capacidad de la CICIG para cumplir con su mandato", subraya el comunicado.

Tanto a nivel popular como de organizaciones humanitarias internacionales, la decisión provocó una creciente indignación que ya tiene reflejo en manifestaciones populares de apoyo a Velásquez y peticiones de dimisión de Jimmy Morales. "Iván que queda, Jimmy se va", es una de las consignas más coreadas tanto enfrente de la sede del Constitucional, como la de la CICIG.

"Lo que ocurre es consecuencia de haber elegido a un advenedizo, sin ningún conocimiento de la realidad y, por ende, incapaz de conducir políticas que ayudaran a resolver la problemática del país. Se escogió mal", dijo a EL PAÍS el analista independiente Héctor Rosada. Señala como particularmente grave que la población no se percatara quiénes estaban detrás de Morales, en alusión a la vieja guardia militar, muchos de cuyos oficiales están señalados de crímenes de guerra.

A la espera de la decisión del Constitucional, que de ser favorable a Velásquez dejaría a Jimmy Morales sin ningún sustento, la dimensión de esta crisis empieza a superar las fronteras. Un comunicado del Departamento de Estado norteamericano señala que Estados Unidos "revisará" su asistencia a Guatemala de concretarse la expulsión de Velásquez.

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