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Maduro apela a sus aliados para romper su aislamiento

El presidente de Venezuela urge a fijar "con urgencia" una reunión de la Celac para abordar "el diálogo sobre la verdad de Venezuela"

Nicolás Maduro urgió el jueves a fijar "con urgencia" una reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) para abordar "el diálogo sobre la verdad de Venezuela". Este organismo fue impulsado en su día por Hugo Chávez. La iniciativa del presidente venezolano llegó dos días después de la Declaración de Lima, firmada por 12 países del hemisferio y que instó a ejercer presión económica contra Venezuela por considerar que ha dejado de ser una democracia.

Maduro en un acto de la Asamblea Nacional Constituyente.
Maduro en un acto de la Asamblea Nacional Constituyente. EFE

"¿Quieren hablar de Venezuela? Hablen conmigo, pues", planteó Maduro. "Si nos tenemos que quedar dos días encerrados hablando de tú a tú, hablaremos y buscaremos recomponer las relaciones de América Latina y el Caribe. Hagamos una agenda común con los temas que unen a la región".

El presidente venezolano trata de romper el aislamiento en el continente echando mano del organismo que creó Hugo Chávez en 2011 para contrarrestar a la Organización de Estados Americanos (OEA) y excluir a Estados Unidos. En ella están integrados 33 países, pero la mayoría se han distanciado del régimen chavista. La próxima reunión de la Celac está prevista para octubre en El Salvador, uno de los pocos países que mantienen su apoyo a Caracas, pero el mandatario venezolano plantea que se convoque "de urgencia" una cumbre "para atender la denuncia de Venezuela ante el intervencionismo grosero".

Maduro lanzó su propuesta en una sesión de la Asamblea Nacional Constituyente, el Parlamento diseñado a su medida que hizo elegir en unas polémicas elecciones el 30 de julio y con el que pretende suplantar al Parlamento legítimo, de mayoría opositora. El presidente criticó la Declaración de Lima, dibujando un panorama de agravios idéntico al que ha esgrimido tradicionalmente el régimen cubano. "Allí hablaron de bloqueo, de que a Venezuela no se le preste ni un dólar", argumentó. En la Declaración de Lima, rubricada por pesos pesados de la región como Brasil, Argentina, México, Colombia y Canadá, se consideró que Venezuela "ya no es una democracia" y se calificó de "ilegítima" la Asamblea Constituyente chavista. Los 12 Estados firmantes solo reconocerán a la constitucional Asamblea Nacional, el Parlamento que el chavismo quiere relegar, lo que restringirá sus tratos comerciales y financieros con Venezuela, ya en colapso económico con un PIB que cae al 7,4%, según el FMI, y una inflación prevista del 720%.

Ni EE UU ni ninguno de los principales países de América Latina han dado por legítimos los resultados de las elecciones para la Constituyente. "Prácticamente toda la región dice ahora con claridad que ya no se puede hablar de régimen democrático en Venezuela, porque ya es una dictadura", dijo a EL PAÍS el miércoles tras la Declaración de Lima Ricardo Luna, canciller de Perú.

En solitario, Dilma Rousseff, expresidenta de Brasil, terció a favor del chavismo en una entrevista a la BBC. Maduro, dijo, "está gobernando en circunstancias extremas" y calificó de "absurda" la cobertura que la prensa internacional hace de la crisis venezolana, que, añadió, puede derivar en un estallido regional "como en Irak o Afganistán".

Fricciones con Zapatero

En su reacción, Maduro también pareció dar por terminada la mediación del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, dado que a partir de ahora su deseo es que sea la Celac la que "acompañe a Venezuela en los caminos del diálogo constituyente". Las autoridades venezolanas criticaron el comunicado en el que Zapatero pedía diálogo con la oposición.

El principal respaldo de Venezuela en medio del caos institucional y la depauperación socioeconómica es Cuba. Raúl Castro reiteró el miércoles su compromiso con el régimen chavista. "Seguramente vendrán días de fuerte lucha, de acoso internacional, de bloqueos, de limitaciones", auguró, y recalcó que el Gobierno de Maduro "no estará solo" y "tendrá a los cubanos en la primera fila de la solidaridad militante y comprometida con su causa".

La Habana sigue dependiendo del petróleo subvencionado de Caracas para su supervivencia energética y la estrategia de Maduro para mantenerse en el poder bebe de la asesoría de la inteligencia cubana, fraguada desde la década pasada en virtud de los acuerdos de colaboración pactados por Hugo Chávez y Fidel Castro.

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