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De padre activista a empresario de cannabis

Tras pugnar por la legalización de la marihuana medicinal en México, Raúl Elizalde emprende en el nuevo negocio del cannabis

Mayela Benavides y Raúl Elizalde, impulsores de la regulación de la marihuana para uso medicinal.
Monterrey (México)

“Desde que me despierto estoy pensando en cannabis, en regulaciones y en cannabidiol”, reconoce Raúl Elizalde, abogado y padre de Grace, la niña de 10 años con síndrome de Lennox-Gastaut que hace un par de años puso a todo México a debatir sobre la legalización de la marihuana medicinal. La vida de Elizalde ha dado vuelcos inesperados desde que en 2013 comenzó a investigar sobre tratamientos con aceite de cannabis para minimizar los ataques de epilepsia de Grace. De la noche a la mañana pasó de ser un padre preocupado por la salud de su hija a ser un activista que impulsó la legalización de la marihuana medicinal en México. Cuatro años después ha decidido impulsar el negocio del cannabis como presidente de HempMeds México, la primera empresa que comercializa medicamentos a base de cannabis en el país.

El caso de Grace Elizalde puso sobre la mesa la discusión sobre el uso terapeútico de la marihuana. Raúl y su esposa Mayela Benavides abrieron las puertas de su casa para mostrar la calidad de vida de Grace que sufría hasta 400 ataques de epilepsia al día. Elizalde se presentó en el Congreso mexicano y visitó al presidente, Enrique Peña Nieto, para exponerle su visión sobre la legalización de la marihuana para uso medicinal. “Raúl ha sido un portavoz nacional sobre los beneficios de la cannabis medicinal. Habló en el Congreso y es el responsable de cambiar la visión del presidente Peña Nieto, quien al principio se oponía pero que al ver los beneficios que el tratamiento tuvo en la hija de Raúl cambió de opinión y firmó la ley”, cuenta Stuart Titus, director ejecutivo de Medical Marijuana Inc.

Paso a paso los Elizalde consiguieron lo imposible. Primero obtuvieron en 2015 un amparo que les permitió importar el tratamiento con cannabidiol para Grace, después lograron que los legisladores incluyesen en su agenda la reforma a la Ley general de Salud y el Código Penal Federal. El 28 de abril de 2017 el Congreso autorizó el consumo, la venta, el cultivo y la importación del cannabis en México. El 19 de junio la ley entró en vigencia y la petición de esta familia se hizo realidad. “Lo que queremos es que en el futuro los pacientes nada más vayan a la farmacia y tengan acceso al medicamento”, explica Elizalde.

Tras dos años de tratamiento, Grace sufre menos ataques de epilepsia y su padres aseguran que ha desarrollado capacidades cognitivas que antes no poseía. “Cada día está mejor, sus crisis han disminuido considerablemente y es otra niña. Interactúa mucho más con su hermana y a pesar de que sigue teniendo algunas crisis está más alerta, duerme mejor, come mucho”, dice su madre Mayela Benavides. Los medicamentos derivados del cannabis, según los primeros estudios, pueden ayudar a contrarrestar los síntomas de enfermedades que afectan al sistema nervioso, así como a reducir dolencias crónicas. Los tratamientos que se importan a México suelen tener como componente principal al cannabidiol y dejan fuera al tetrahidrocannabinol (THC), el elemento psicoactivo de la marihuana. Sin embargo, la ley mexicana ahora permite que algunos de estos medicamentos integren una concentración menor al 1% de THC. “Las dosis que se manejan son muy diferentes a las que se manejan al consumir marihuana, son muchas más pequeñas y con un tratamiento bien llevado el paciente no tiene porqué ser dependiente del medicamento”, expone el neurólogo Carlos Aguirre.

Aguirre ha desarrollado estudios con pacientes con crisis convulsivas y asegura que en el 81% de los casos los medicamentos con cannabidiol han disminuido a la mitad estos ataques, y que incluso en un 16% de los pacientes las crisis han desaparecido completamente. Pero aún queda un largo camino por conocer, reconocen los impulsores de la marihuana para uso medicinal. Elizalde, por ejemplo, apunta que su alianza con la estadounidense HempMeds servirá para impulsar la investigación en torno al cannabis medicinal, un mercado que podría tener --según calcula la empresa-- clientes potenciales por 2.500 millones de dólares anuales.

Frascos de medicamento con cannabis.
Frascos de medicamento con cannabis.

Por ahora HempMeds es la única empresa que ha conseguido importar los medicamentos a México. Las familias que disponen de sus productos consiguen cerrar sus compras en menos de una semana. La firma, filial de Medical Marijuana Inc., tiene sus principales operaciones en California y Colorado, y ha impulsado su aterrizaje en Brasil y Paraguay. “En Estados Unidos es muy difícil para un producto de origen natural ser aceptado como un medicamento. Pero en Latinoamérica es parte de su historia, algunos remedios que mezclan diferentes sustancias naturales son medicinas”, apunta Titus, el director ejecutivo de la empresa.

La transición de Raúl Elizalde ha ocurrido a la par del silencioso avance de la legalización de la marihuana para uso medicinal. El miércoles pasado Elizalde anunció el lanzamiento de las operaciones de HempMeds en México con él al frente de la misión y ancladas en la norteña ciudad de Monterrey (Estado de Nuevo León). Con desenfado, el empresario regio ha reconocido que varias empresas del sector se le han acercado para encabezar campañas publicitarias, que rechazó todas las propuestas y que aceptó una donde --al igual que como activista-- pudiera con sus propias manos cambiar algo. “Quiero ser parte de la investigación científica, del manejo de la empresa y de la toma de decisiones”, dice.