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Exdirectivos de Odebrecht detallan regalos a Lula y donaciones ilegales a Cardoso

Las investigaciones judiciales en Brasil detallan un reparto generalizado de sobornos para campañas electorales o uso personal

Lula da Silva el 4 de agosto en Río de Janeiro.
Lula da Silva el 4 de agosto en Río de Janeiro. AFP

Casi nadie espera en Brasil consecuencias políticas inmediatas de la última, y tal vez más intensa, erupción de ese volcán activo desde hace dos años que ha sido la Operación Lava Jato. Pero más a medio plazo, con la vista puesta en las elecciones presidenciales de 2018, los efectos pueden ser mucho más evidentes. La pretensión, apenas disimulada, del expresidente Lula da Silva de concurrir a esos comicios tropieza con una carrera de obstáculos judiciales cada vez más poblada. Lula, ya procesado en otros cinco casos, se enfrenta ahora a la petición de la Fiscalía de que se abran contra él otras seis investigaciones, acusado de recibir regalos para él y su familia a cambio de manejos en favor de la constructora Odebrecht.

Pero algo parecido sucede con el hombre que en 2014 estuvo muy cerca de ganar a Dilma Rousseff la última elección presidencial, Aécio Neves, líder del Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB). El Tribunal Supremo también ha pedido la apertura de otras cinco investigaciones a Neves, acusado por los exdirectivos de Odebrecht de haber recibido sobornos para financiar sus campañas a gobernador del Estado de Minas Gerais. En una situación parecida se encuentra Geraldo Alckmin, aspirante a encabezar el PSDB en las elecciones del próximo año y gobernador de São Paulo. Los delatores aseguran que Alckmin recibió, entre 2010 y 2014, 10,3 millones de reales, unos tres millones de dólares al cambio actual.

Una de las sorpresas de las últimas revelaciones judiciales ha sido otro miembro del PSDB, el expresidente Fernando Henrique Cardoso, sin ningún cargo en el partido pero con gran influencia en algunos sectores de esa formación política. Cardoso, presidente entre 1995 y 2003, ha sido acusado por Emilio Odebrecht, el patriarca de la constructora, de recibir donaciones ilegales para financiar su última campaña presidencial.

Las imputaciones de los exejecutivos contra Lula son detalladas e incluyen además a miembros de su familia. Los delatores aseguran que Lula percibió pagos por conferencias que eran sobornos encubiertos y que la empresa le sufragó la reforma de una casa de campo en el interior de São Paulo. También se concretan otros supuestos pagos a un hermano suyo, al tiempo que es acusado de prometer a Odebrecht interceder ante Rousseff a cambio del apoyo de la empresa al proyecto de un hijo suyo: la creación en Brasil de una liga de fútbol americano. Por este último caso la Fiscalía también plantea investigar a la propia Rousseff.

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