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Un político mexicano se atrinchera en el Congreso para evitar ser detenido y consigue un amparo

Antonio Tarín está acusado de desvío de dinero durante el mandato del exgobernador prófugo César Duarte

Antonio Tarín San Lázaro
José Antonio Tarín se ha encerrado en el Congreso mexicano para evadir una orden de aprehensión. Cuartoscuro

El mejor lugar para huir de la justicia en México es el Congreso. Eso al menos ha pensado José Antonio Tarín, un diputado suplente del PRI de Chihuahua, que ha escapado de la fiscalía y se encerró en la Cámara de Diputados para intentar rendir protesta como legislador, conseguir fuero y no pisar la cárcel. Tarín, acusado de desviar más de 300 millones de pesos (15.000 euros) durante la administración del exgobernador César Duarte (otro prófugo de la justicia), quiere tomar el puesto del recién fallecido diputado Carlos Hermosillo. La ley mexicana impide que cualquier legislador sea procesado por un delito sin antes pasar por un largo y complicado juicio político de desafuero.

"Soy inocente y nunca me daré a la fuga", ha asegurado Antonio Tarín, quien estuvo desde el martes encerrado en el Congreso. A pesar de la insistencia del grupo parlamentario del PRI, la Camára de Diputados no ha aceptado la toma de protesta del político chihuahuense. Mientras tanto, los abogados del acusado consiguieron un amparo para dejar sin efectos la orden de aprehensión, por lo que Tarín salió del edificio sin problemas para enfrentar el proceso en libertad. Según medios locales, miembros de la policía ministerial habían rodeado el recinto a la espera de cualquier movimiento del prófugo.

La huida del diputado suplente se dio a conocer el mismo día en que la Policía anunciara la detención de su exjefe César Duarte. Al exgobernador de Chihuahua se le acusa de corrupción y desvío de recursos durante su administración que aumentó la deuda del Estado en un 284%. Tarín García fue director de Adquisiciones de Duarte, puesto que presuntamente aprovechó para traspasar dinero a Fritag, una empresa ligada con él.

Carlos Hermosillo, el diputado que Tarín podría suplantar, falleció la semana pasada en un accidente automovilístico al salir de la Cámara de Diputados. Las oficinas del Congreso reservadas para el PRI llevan más de 24 horas convertidas en una trinchera que resguarda al fugitivo. No es la primera vez que un político mexicano intenta evadir a la justicia de esta manera. En 2010, el perredista Godoy Toscano ingresó a San Lázaro escondido en el maletero de un coche con la ayuda de varios compañeros. A Toscano se le acusaba de tener presuntos lazos con el crimen organizado de Michoacán, pero consiguió tomar protesta como diputado y evadir a las autoridades.

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