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¿Las letras con sangre entran?

El nuevo modelo educativo de México prioriza el análisis por encima de la memorización

Aún lo recuerdo de cuando era estudiante, y en recientes fechas (ya siendo secretario de Educación de Jalisco) volví a escuchar la repetición de un apotegma que en México dice: “Las letras con sangre entran”.

Y es que en el México antiguo, un maestro que usaba la violencia para “educar” era algo común y en muchas ocasiones hasta celebrado y reconocido, sin embargo, gracias a todas y todos los profesionales que han transformado paulatinamente la educación, mis antecesores y ahora quien esto escribe, en la medida de mis posibilidades empujamos a la docencia hacia el cambio de hábitos, enfoques y formas de interpretar la pedagogía para conseguir personas más calificadas en todos los sentidos.

Si antes se premiaba a los cerebros “archiveros”, es decir, la capacidad de memoria sobre la que resolvía problemas o creaba pensamiento, ahora la Reforma Educativa, que se implementó en 2013, conlleva cambios que responden a las necesidades del México actual en un escenario de competencia global. Y a pesar de que tomó décadas llegar a este momento, hace cuatro años el país emprendió un camino para la transformación de la educación que hoy no tiene retroceso.

Con los cambios en el mundo de las últimas dos o tres décadas, creo que ahora las letras lejos de entrar con sangre, entran con inteligencia, es necesario mejorar las prácticas educativas y no porque sean del todo malas, sino porque los alumnos tienen distintas características que conllevan el renovar el proceso de enseñanza.

Uno de los grandes cambios del nuevo modelo educativo de México, es que dejamos atrás la memorización privilegiando el análisis, la comprensión y el razonamiento,

Se debe de entender que los infantes del presente son más lúdicos y aprenden jugando; son nativos digitales, es decir, nacieron en un contexto permeado por las tecnologías y esto implica nuevas prácticas y políticas educativas; son orales, pues hablan durante el aprendizaje y se interesan por otros idiomas y diferentes formas para comunicarse, así como también son atemporales, porque no les implica preocuparse por los tiempos de aprendizaje, construyen sus propios aprendizajes en todo momento y en cualquier lugar a través de la gran cantidad de información que reciben y encuentran en todo su entorno.

El horizonte es distinto, por ello el Nuevo Modelo Educativo recién presentado por el Gobierno Federal presenta una serie de ambiciosos lineamientos estratégicos que nos harán más competitivos a nivel global por los cambios que propone a las maneras de enseñar. Este replanteamiento busca posicionarnos internacionalmente junto a países que, gracias a su modelo educativo, han logrado un mayor desarrollo, destacando en la generación de talentos, conocimiento y proyectos de vinculación con el mercado de trabajo.

Uno de los grandes cambios que nos propone este modelo, es que dejemos atrás la memorización privilegiando el análisis, la comprensión y el razonamiento, situación casi encarnada entre diferentes generaciones de profesores y alumnos, que a su vez contribuyó a que los planes y programas de estudio cayeran en la obsolescencia. Ahora el Nuevo Modelo propone justamente lo contrario, formar ciudadanos conscientes de la sociedad en la que viven y capaces de resolver problemas a través del análisis y la comprensión.

Jalisco es un estado multicultural, y así como está el costeño, el citadino, también tenemos el estudiante indígena, todo un tema que después, si me permiten, en este prestigioso diario ahondaré.

Ante esta situación tuvimos que hacer un análisis crítico y profundo, y para mejorar de raíz, por lógica había que elevar la calidad de la docencia, en este sentido, hemos fomentado la elección de las y los docentes a través de exámenes de oposición, con los cuales se incrementa la competitividad y se puede elegir a los mejores perfiles a partir de su área de especialización.

Otro vértice a mejorar era el que cada una de las escuelas fueran dirigidas por las y los mejores, y con esto me refiero a las aptitudes, pero también a los perfiles y preparaciones académicas sobresalientes. Aquellos que tuvieran el empuje para incentivar a sus equipos a seguir el camino de la formación continua y a mantenerse en constante actualización eran y son los indicados.

Fue y es difícil empujar este tipo de cambios, no obstante, por medio de la reflexión y la conversación, en el año 2013 impulsamos la selección de los 11 directores de las normales públicas en el Estado a través de concursos y, en una misma línea de trabajo, en tan sólo dos años hemos promovido a mil 716 docentes a cargos con funciones directivas. Esto significa que el 31% de los directores de educación básica ya han sido elegidos por sus méritos y capacidades.

Usando el mismo hilo de la lógica que buscamos inculcar a nuestros niños, para mejorar la educación, además de las y los maestros y directores, existe otro elemento igual de importante, que es el de la infraestructura. En nuestro caso, hemos apostado por el desarrollo de aulas interactivas, estrategia implementada para brindarle a los alumnos y docentes herramientas que contribuyan a su desarrollo integral y que van a la par de los avances en las nuevas tecnologías.

Nos encontramos en una etapa de transformaciones sin precedentes, y esto a su vez nos da la posibilidad de lograr un cambio significativo en todos los ámbitos de la sociedad.

La importancia de estas reformas estructurales a la educación, radica en que ésta siempre ha sido el principal detonador del desarrollo y, por lo tanto, uno de los ejes centrales de las políticas públicas de un sistema que busca garantizar resultados. Estoy convencido de que este nuevo modelo es la clave para tener una mejor calidad educativa y, en consecuencia, una nueva oportunidad que nos permita crecer como sociedad.

Francisco Ayón es secretario de Educación del Estado de Jalisco, México.