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Las inundaciones golpean el centro de Argentina y amenazan la cosecha de soja

Un muerto, más de 7.000 evacuados y pérdidas por más de mil millones de dólares por las intensas lluvias

Las inundaciones han afectado campos, ciudades y carreteras del centro de Argentina.
Las inundaciones han afectado campos, ciudades y carreteras del centro de Argentina. Télam

Hacía más de 30 años que no llovía tanto en esta época del año en el sur de la provincia argentina de Santa Fe. Las precipitaciones también han sido muy superiores a lo habitual en el norte bonaerense. Un albañil de 55 años ha muerto arrastrado por el agua, más de 7.000 personas han tenido que ser evacuadas o han optado por abandonar sus hogares de forma preventiva después de que las intensas lluvias desbordasen ríos y anegasen localidades enteras. Las inundaciones amenazan también el rendimiento del campo, el motor económico de Argentina, al haber dejado bajo el agua millones de hectáreas cultivables del corazón productivo del país, con pérdidas económicas que superan ya los 1.000 millones de dólares.

El presidente argentino, Mauricio Macri, declaró en rueda de prensa el martes que han puesto en marcha un operativo de emergencia para brindar asistencia a los damnificados y anticipó que ayudarán a los productores afectados por las inundaciones. En algunos municipios, como Rafaela, en Santa Fe, en los últimos 35 días han caído 429,2 milímetros de lluvia, el mayor registro para ese periodo en 55 años. En la localidad bonaerense de La Emilia, el agua rozó los dos metros en algunos puntos del casco urbano. El Gobierno difundió imágenes de soldados prestando asistencia a la población de esta ciudad, pero no logró evitar las críticas en las redes sociales por la ausencia de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, que está de vacaciones en el caribe mexicano.

Las inundaciones han asestado un duro golpe económico al campo, un sector clave para Argentina por tratarse de la mayor fuente de entrada de divisas de Argentina. Los cultivos de soja, el grano estrella, ocupan un total de 22 millones de hectáreas, el equivalente a tres veces la superficie de Irlanda. Pero las precipitaciones caídas en las últimas semanas han anegado cerca de 4 millones de hectáreas, entre ellas 1,5 millones de forma crítica. Las autoridades santafesinas estiman en 1.100 millones de dólares las pérdidas económicas y analistas privados las elevan por encima de los 1.500 millones de dólares. "Hay sojas inundadas y pérdidas y lotes amarillentos por asfixia que van a rendir menos", admitió Rodolfo Rossi, presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja (Acsoja). Por ahora, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) mantiene intactas las previsiones de una cosecha de 57 millones de toneladas de esta oleaginosa para Argentina, que equivaldrían a casi 22.000 millones de dólares al precio actual. Aún así, la incertidumbre que rodea la producción argentina, tercer exportador mundial de soja, ha hecho aumentar su valor en los mercados internacionales.

Un campo de fútbol por minuto

El presidente argentino atribuyó el exceso de precipitaciones al cambio climático y advirtió que en el mediano y largo plazo es necesario realizar obras de infraestructura que mitiguen los efectos de las lluvias, ya que el "cambio en los regímenes de lluvia vino para quedarse". La organización ecologista Greenpeace subraya que las consecuencias del cambio climático se ven agravadas por la falta de una política ambiental nacional que proteja bosques y humedales. Según el informe del Banco Mundial Ánalisis ambiental del país: Argentina, entre 2001 y 2014,  Argentina perdió más del 12% de sus zonas forestales, lo que equivale a perder un bosque del tamaño de un campo de fútbol cada minuto. La tasa de deforestación argentina duplica la media mundial.

Expertos en medioambiente piden además una revisión del modelo productivo. "El corazón del modelo sojero totalmente inundado no es sólo consecuencia de altas precipitaciones, sino de un suelo que ya no absorbe los excesos hídricos, producto de un capitalismo agrario que necesita arrasar con bosques nativos y humedales en su avance por los territorios. Un modelo que es necesario replantear, porque si bien trae riqueza para un sector de la población argentina, genera enormes impactos negativos que paga el resto de la sociedad y la naturaleza", afirman la socióloga Maristella Svampa y el abogado ambientalista Enrique Viale en un artículo publicado en Clarín.

A los daños causados en los cultivos se suman también los que sufren los productores de leche. Según el Gobierno de Santa Fe, debido a las inundaciones dejarán de producirse cerca de 1,8 millones de litros de leche por día, lo que acrecienta los problemas de este sector. Además, mientras millones de hectáreas sufren exceso de agua en esta provincia, unos 700 kilómetros al sur se vive la situación inversa, una sequía que también perjudica a los cultivos y ha favorecido el incendio de más de 800.000 hectáreas en las primeras semanas del verano austral.